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Pascua: no nos alejamos de los inmigrantes

“Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él” (1 Jn 4, 16)

Esta Semana Santa, un grupo de 10 personas de dos comunidades distintas de Madrid hemos tenido el privilegio de vivir la Pascua en San Isidro de Níjar, Almería. Desde hace 13 años la Pastoral ha acompañado a las Hermanas Mercedarias de la Caridad de San Isidro en experiencias de campo de trabajo en los veranos y los puentes de diciembre, y este año hemos querido vivir también con ellas la Pascua.

Ha sido una experiencia viva de la historia de amor que es la Pascua del Señor. Amor que hemos podido vivir en cada encuentro y cada momento compartido allí…
… Amor hasta el extremo, hasta la cruz…

En San Isidro, las Mercedarias acompañan y trabajan con migrantes africanos que viven en el pueblo y en asentamientos de los alrededores. Ofrecen lugares de encuentro, talleres para el desarrollo profesional, clases de español, alimentos, ropa y otras necesidades básicas, apoyo para la obtención de documentos oficiales, para la búsqueda de trabajo… Y, sobre todo, unos brazos abiertos, como los de Jesús en la cruz, que acogen cada vida, cada herida, cada alegría, cada proyecto, como si fuera propio.

Nosotros hemos podido ser testigos de este amor entregado, y acompañarlo desde la admiración. Volvemos habiendo aprendido mucho de la forma de querer de Teresa, Francisca y Encarna.
… Amor arrodillado…

Hemos compartido la Pascua también con dos sacerdotes diocesanos. En una región donde las Iglesias cada vez están más vacías, y las tradiciones son cada vez más difíciles de mantener, Roly y Rudy se han puesto al servicio, trabajando incansablemente para que las personas de San Isidro y sus alrededores pudieran vivir el encuentro con el Señor en una Pascua cuidada y bonita. Hemos podido acompañarlos en oficios, via crucis, celebraciones, visitando a ancianos y enfermos para darles la comunión… Han sido un ejemplo de amor arrodillado, que se olvida de sí mismo y solo busca al otro.
… Amor de hermano, de hermana…

“Vosotros sois todos hermanos”. En el encuentro con el otro, y un encuentro sin prejuicios ni barreras, entendemos que somos hermanos, y aprendemos de un amor que va más allá de culturas o historias de vida… Hemos podido compartir nuestras historias con algunos chicos y chicas migrantes, y con personas con adicciones en un centro de desintoxicación. Hemos sido testigos del amor fraterno entre ellos, de la acogida incondicional incluso en los momentos en que la vida se hace extremadamente difícil. Aprendemos de la alegría y la lucha de Youssouf, de Claudia, de Conors, de Miguel, de Jorge, y de tantos otros nombres y rostros que nos llevamos en el corazón.

Ha sido un regalo re-descubrir el amor de Dios, que llega hasta el extremo, que se arrodilla y que llega a todos por igual; un amor tan fuerte que vence hasta a la muerte.