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Familia Sa-Fa España con el Papa

El fin de semana del 6 y 7 de junio muchos miembros de la Familia Sa-Fa venidos desde Burgos, Finisterre, Madrid, Palma y Valladolid tuvimos la oportunidad de encontrarnos con el Papa León XIV. Fue una experiencia que no solo nos permitió encontrarnos con el Santo Padre, sino también acercarnos más a Jesús, viviendo la fraternidad, compartiendo nuestra fe y disfrutando juntos en familia.

El sábado 6 comenzó con una oración en la capilla del colegio de Madrid, para centrarnos en lo verdaderamente importante: Jesús. Tuvimos un momento enriquecedor de compartir por grupos, ya que pudimos conocer mejor y compartir con otros con los que normalmente no coincidimos tanto. Tras la oración compartimos una magnífica paella, nombrada coloquialmente como “papaella”, cocinada por Carlos, el maravilloso cocinero del colegio y cuatro ayudantes miembros de las comunidades. Tras la comida, peregrinamos hacia la plaza de Lima para poder disfrutar de los actos previos a la Vigilia. A pesar de que tuvimos algunas adversidades, conseguimos llegar a tiempo a la llegada del Santo Padre, para poder verlo cerca en el papamóvil. Fue un momento emocionante, ya que después de una larga espera y de toda la ilusión acumulada durante los meses de preparación, por fin pudimos encontrarnos con el Papa y compartir junto a miles de jóvenes una noche de oración, alegría y fe.

La noche comenzó con un diálogo entre varios jóvenes y el Papa, quienes fueron preguntando sobre distintos aspectos de la fe y de la vida cristiana. Fue un momento muy cercano y natural, dónde pudimos conocer más al Papa y sus respuestas nos ayudaron a reflexionar y a vivir nuestra fe de forma distinta. Fue impresionante ver toda la Castellana llena de gente, allí reunidos por Dios. También fue muy emocionante ver cómo todos estábamos en silencio, creando un ambiente acogedor muy especial. Uno de los momentos más únicos de la noche fue mientras estaba expuesto el santísimo y se cantaba “(Tú) El único rey”. Escuchar cantar a miles de jóvenes a la vez que Dios es el único rey que tiene que reinar y el único Señor al que queremos alabar fue algo mágico. Fue un momento de mucha emoción en el que sentimos que todos estábamos unidos por la misma fe, y vivirlo como Familia Sa-Fa fue un verdadero regalo.

El domingo 7 por la mañana pese a las pocas horas de sueño de los que la noche anterior estuvieron en la vigilia toda la Familia Sa-Fa junta y con la misma ilusión disfrutamos desde Colón la llegada del Santo Padre a la multitudinaria misa y posterior procesión del Corpus Christi. Todos partícipes de la celebración con los cantos y la comunión, escuchando en la homilía la invitación a ser “escuela de fe de la que beber”, que se arrodille ante Dios y ante el prójimo y enseñe la gratitud del amor.

El lunes 8 por la tarde un pequeño grupo formado por Hermanos, comunidades, fraternidades y profesores pudo ir al encuentro con la comunidad diocesana en el Bernabéu, donde escuchamos los testimonios de distintas realidades presentes en la Iglesia de Madrid, a lo que el Santo Padre contestó con un llamado a hacer aprovechar nuestras diferencias y entrar en un diálogo común en pos de prosperar como sociedad en la fe pues todos los cristianos tenemos un bien común en Cristo.

El martes 9, en el Estadi Olímpic Lluís Companys de Barcelona, fue la Familia Sa-Fa de Gavá y Horta la que compartió la emotiva vigilia de oración junto al Papa León XIV. Fue un encuentro en el que la música y los testimonios nos recordaron que, incluso en medio de nuestras noches y dificultades, Cristo nos sostiene con su amor. Igualmente algunos acompañaron el paso del Papa por la calles de Barcelona y la celebración eucarística en la Basílica de la Sagrada Familia. Todo un regalo.

Gracias, Papa León XIV, por tus cercanas y esperanzadoras palabras, que nos animan a cultivar nuestra vida interior sin perder la esperanza y a transformar nuestras realidades desde la paz que nace en el corazón.

Gracias también a toda la Familia Sa-Fa por hacer posible esta experiencia compartida, que fortalece nuestros vínculos, renueva nuestro compromiso y nos invita a seguir caminando juntos desde el Evangelio.