Del 16 al 19 de julio de 2026, la comunidad de Santa Ana de Nanoro acogió el retiro anual de las Fraternidades Nazarenas de Burkina Faso. Durante cuatro días, las parejas participantes profundizaron en su vocación cristiana a la luz del tema: «Promotores de vida y esperanza en los desiertos de la modernidad». Una invitación a hacer de la familia un signo de esperanza en un mundo en busca de puntos de referencia.
Procedentes de las fraternidades de Saaba, San Francisco de Asís, Uagadugú y Uahiguya, los participantes se reunieron en Nanoro para vivir un momento privilegiado de oración, formación y fraternidad.
El retiro fue animado por el hermano Samuel GNARGO, especialista en pastoral familiar, quien guió las reflexiones en torno al tema.La reflexión tenía como objetivo mostrarnos cuáles son los tres «desiertos» actuales que debilitan a las familias, y considerar a la familia como la principal promotora de la vida.
Además de estas reflexiones, el retiro incluyó momentos de oración, con una eucaristía diaria, el Vía Crucis y la celebración del sacramento de la penitencia. Estos momentos permitieron a cada uno renovar sus compromisos cristianos.
Al concluir este retiro, se impuso una convicción: la mayor contribución de una pareja cristiana a la sociedad no reside en lo que posee, sino en lo que es.
En un contexto marcado por las incertidumbres, las divisiones y las numerosas fragilidades humanas, una familia que ama, que reza, que perdona, que acoge y que sirve se convierte en un auténtico oasis en medio de los desiertos de la modernidad.
Así, las Fraternidades Nazarenas partieron de Nanoro con un llamamiento renovado: hacer de cada hogar un espacio donde se proteja la vida, se mantenga viva la esperanza y se manifieste el amor de Cristo. Porque es a través del testimonio cotidiano de familias unidas, abiertas y misioneras como el Evangelio sigue transformando el mundo.
H. Jean Parfait OUOBA. Secretario general de la Coordinación Nacional de las Fraternidades







