Ecuador es un país relativamente pequeño (256.400 kilómetros cuadrados) con un número reducido de habitantes (17.400.000) pero que ofrece una gran diversidad climática relacionada con las tres regiones: costera, andina y amazónica, así como el tesoro natural de Galápagos. La población también es variada: blancos, indios, negros y mestizos que conforman el núcleo preponderante.
Vivo en Guaranda a 2.700 m. sobre el nivel del mar, una pequeña ciudad de 30.000 habitantes situada en la zona interandina y dominada por el volcán Chimborazo (6.263 m.) que, medido desde el centro de la Tierra, se considera “el punto más cercano al sol”. Las principales actividades de la ciudad están relacionadas con las oficinas administrativas, el comercio y los centros educativos, mientras que en los alrededores se desarrolla la agricultura y la ganadería. Hay actividades artesanales pero no hay industrias. Es interesante ver el enjambre de gentes de los alrededores, con sus trajes tradicionales, que invaden la ciudad para vender los productos del campo y abastecerse.
Aquí los Hermanos de España llegaron en el año 2000 y dirigen el “Colegio Verbo Divino” con 1.700 alumnos. En la actualidad la actividad escolar se realiza en línea a causa de la pandemia, pero con evidentes dificultades relacionadas con los medios técnicos que no todos tienen y con la prolongada situación que desanima el compromiso de muchos. Incluso el carnaval, una fiesta tradicional y típica de la ciudad, se ha visto afectado.
La comunidad también participa en la promoción vocacional para animar a los jóvenes a seguir los pasos del Hermano Gabriel. En la actualidad hay cuatro Hermanos de Ecuador y dos de la vecina Colombia, donde recientemente hemos perdido a un joven de 28 años a causa del Covid.
No llevo mucho tiempo en este mundo; estoy observando, descubriendo y aprendiendo. Colaboro en la pastoral indígena (catequesis) que se realiza en pequeños centros dispersos. A la pregunta: “¿Cómo es la gente?”, respondo con una primera impresión: amable pero bastante reservada. Parece reflejar el tiempo que, al resplandor del sol de la mañana, se convierte en un gris apagado durante el resto del día.
H. Luciano Zanini (Tomado de Semplicmente Fratello)