Pascua 2018

 “Paz a vosotros” (Jn 20,19)

Estimados Hermanos, miembros de las Fraternidades Nazarenas, Aspirantes a Hermanos, Comunidades Educativas, Comunidades cristianas, Catequistas y amigos de la Familia Sa-Fa:

“Paz a vosotros es el mensaje que Jesús dirige a sus discípulos encerrados por miedo en una casa de Jerusalén después de la muerte de Jesús. Acoger este saludo y difundirlo es mi deseo de felicitación esta Pascua para toda la Familia Sa-Fa, muy especialmente, en aquellos lugares de nuestra misión en donde también parece haberse perdido la fe en Jesús resucitado y se hace urgente volver a escuchar el saludo de paz de Jesús. Un saludo que disipe nuestras tristezas y nos devuelva la fe y la esperanza perdidas. Paz a vosotros” debe ser el mensaje que nos acompañe esta Pascua. Una paz que agradecemos, que ofrecemos y que promovemos.

 Una paz que agradecemos

Una paz que agradecemos porque es la paz que Jesús nos ofrece en la Pascua de cada año y está probada por la cruz y afirmada por su resurrección. Una paz del Espíritu que nadie puede arrebatar. Una paz que destruye la enemistad y el odio. Una paz que no esclaviza y no rompe la armonía interior del hombre. Una paz de corazón, que no invade, no hiere la dignidad, no se impone y no acorrala. No es una paz de arcos ni de espadas, ni de tratados ni de mayorías que se imponen.

La paz que da Jesús es un don del Espíritu Santo concedido a quienes en medio de las angustias de la vida se dirigen a Dios con súplicas y acción de gracias. Es una paz opuesta a “la discordia, a los celos, a las iras, a las rencillas, a las divisiones, a las envidias…” (Ga 5, 20).  Es una paz fruto de victorias espirituales principalmente sobre uno mismo. Es la paz de Cristo resucitado que nos concede una nueva visión del mundo.

La paz de Jesús es un don pascual que Cristo ofrece a la Familia Sa-Fa como nos señalan nuestros documentos congregacionales. La paz de Cristo resucitado es la alegría de esta Pascua y de todas las Pascuas y motivo y razón de nuestra esperanza. Para alcanzarla necesitamos convertirnos a la verdad del Evangelio y desandar caminos equivocados. El mensaje de Jesús está íntimamente ligado a la paz y es parte central de su enseñanza y del modo que tiene para comunicarnos el amor del Padre. Este es el mensaje que debemos hacer presente en nuestras comunidades, fraternidades, familias, escuelas, parroquias y grupos cristianos. ¿Es esta la paz que agradecemos?

 

Una paz que ofrecemos

Una paz que ofrecemos porque es la paz que nace de la Pascua. Una paz que fomenta la unidad; una paz espiritual ausente de sentimientos negativos; una paz de corazón que se manifiesta cuando nos perdonamos; cuando compartimos el dolor; cuando nos arrepentimos de los males cometidos; cuando olvidamos los rencores; cuando hacemos espacio a la ternura y al amor; cuando nos identificamos con los sentimientos de Cristo.

Una paz de la presencia de Dios, de la quietud de espíritu, de la aceptación de las dificultades, de la correcta relación consigo mismo, con los demás, con Dios y con el ambiente. Es una paz que trabaja mediante el diálogo y la reconciliación por solucionar los problemas entre las personas, los grupos o las familias.

Es la paz que se manifiesta cuando escuchamos, comprendemos las necesidades de los demás, y evitamos discusiones innecesarias. En definitiva, cuando pensamos en los demás. Es la paz de las bienaventuranzas. Este es el mensaje que debemos hacer presente en nuestras comunidades, fraternidades, familias, escuelas, parroquias y grupos cristianos. ¿Es esta la paz que ofrecemos?

 

La paz que promovemos

Porque “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios” (Mt 5,9). El trabajar por la paz es una tarea que todos debemos asumir en la Familia Sa-Fa. Crear conciencia de paz, sembrar la paz en el corazón de cada persona, de las instituciones y crear o sumarnos a movimientos de paz deben ser preocupaciones que nos afecten. Colaborar en la cultura de paz exige modificar a veces nuestras actitudes y comporta­mientos para evitar la violencia y el conflicto. En esta tarea de conciencia colectiva de la cultura de la paz las Comunidades Educativas Sa-Fa tienen una responsabilidad primordial.

Si queremos que la sociedad sea más justa y más pacífica debemos empeñarnos en un decidido y sistemático esfuerzo por educar a los niños y jóvenes en las ideas, sentimientos, propuestas y experiencias de la paz. En esta tarea, padres, educadores, familia e institución debemos asumir generosamente el hermoso y difícil papel de ser verdaderos educadores para la paz. Una paz global que se apoya en los pequeños gestos de paz en el aula, en la catequesis, en la familia, en el grupo, en el trabajo, en el pueblo o en la ciudad y en las relaciones interpersonales. Este es el mensaje que debemos hacer presente en nuestras comunidades, fraternidades, familias, escuelas, parroquias y grupos cristianos. ¿Es así la paz que promovemos?

Estimados miembros de la Familia Sa-Fa. La paz de la Pascua es don de Dios y al mismo tiempo tarea nuestra. En la paz de la Pascua encontramos suficientes motivos de inspiración para fomentar la paz de Cristo en nuestro mundo. Hoy como ayer necesitamos acoger, meditar y divulgar el mensaje de paz de Jesús destinado a todo el mundo y que sus palabras desciendan desde la cabeza al corazón. Feliz Pascua de Resurrección.

H. Juan Andrés Martos Moro SG