La misericordia de Dios no es una idea abstracta, sino una realidad concreta con la cual Él revela su amor, que es como el de un padre o una madre que se conmueven en lo más profundo de sus entrañas por el propio hijo. Vale decir que se trata realmente de un amor “visceral”. Proviene desde lo más íntimo como un sentimiento profundo, natural, hecho de ternura y compasión, de indulgencia y de perdón. (M V N ° 6)

ORACIÓN DEL AÑO DE LA MISERICORDIA

Jesucristo nos has enseñado a ser misericordioso como el Padre del  cielo y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a Él. Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación.

Haz que cada uno de nosotros escuche como propia la palabra que dijiste a la samaritana: ¡Si conocieras el don de Dios!

Tú eres el rostro visible del Padre invisible, del Dios que manifiesta su omnipotencia sobre todo con el perdón y la misericordia: haz que, en el mundo, la Iglesia sea el rostro visible de Ti, su Señor, resucitado y glorioso

Manda tu Espíritu y conságranos  a todos con su unción para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor y tu Iglesia pueda, con renovado entusiasmo, llevar la Buena Noticia a los pobres, proclamar la libertad a los prisioneros y oprimidos y restituir la vista a los ciegos.

Al recordar al Venerable Hermano Gabriel,
concédenos por su intercesión la gracia
que hoy te pedimos con fe.

(Indicar al gracia o a las gracias y las personas por las que se quiere rezar.)

Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro  Señor. Amén.