Con la mirada fija en Jesús y en su rostro misericordioso podemos percibir el amor de la Santísima Trinidad. La misión que Jesús ha recibido del Padre ha sido la de revelar el misterio del amor divino en plenitud. “Dios es amor” (1 Jn 4,8.16), afirma por la primera y única vez en toda la Sagrada Escritura el evangelista Juan. Este amor se ha hecho ahora visible y tangible en toda la vida de Jesús.  (M V N ° 8)

ORACIÓN DEL AÑO DE LA MISERICORDIA

Jesucristo nos has enseñado a ser misericordioso como el Padre del  cielo y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a Él. Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación.

Haz que cada uno de nosotros escuche como propia la palabra que dijiste a la samaritana: ¡Si conocieras el don de Dios!

Tú eres el rostro visible del Padre invisible, del Dios que manifiesta su omnipotencia sobre todo con el perdón y la misericordia: haz que, en el mundo, la Iglesia sea el rostro visible de Ti, su Señor, resucitado y glorioso

Manda tu Espíritu y conságranos  a todos con su unción para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor y tu Iglesia pueda, con renovado entusiasmo, llevar la Buena Noticia a los pobres, proclamar la libertad a los prisioneros y oprimidos y restituir la vista a los ciegos.

Al recordar al Venerable Hermano Gabriel,
concédenos por su intercesión la gracia
que hoy te pedimos con fe.

(Indicar al gracia o a las gracias y las personas por las que se quiere rezar.)

Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro  Señor. Amén.