En la Novena de este mes nos vamos a detener, con la ayuda del trabajo realizado por el Hno. Enzo Biemmi (Hno. Gabriel Taborin. El desafío de un religioso laico en el siglo XIX), en la consideración de la vocación del Hno. Gabriel como una vocación que se construyó, y que lo hizo de acuerdo a la realidad de la Iglesia y de la sociedad de su tiempo, como instrumento del Espíritu Santo para responder a aquellos desafíos. Que él nos ayude a engendrar en la Familia Sa-Fa nuevas vocaciones que se construyan a partir de los desafíos de la diversidad de iglesias y sociedades de nuestro tiempo.

Día 16

El itinerario de Gabriel Taborin empieza en 1799, al término de la Revolución (Francesa) en un pequeño pueblo del Haut Bugey, al sur del Jura: Belleydoux. En el ambiente de reconstrucción que caracteriza este pueblo alejado, del Ain, Gabriel interpreta a su manera el papel heredado del antiguo Régimen, de “clerc” de la parroquia, a la vez maestro, catequista y sacristán. Dirigido al sacerdocio, se aparta de él después de leer la vida de santos monjes, y empieza a vivir una cierta vida religiosa laical y activa que le merece el título de “Hermano” por parte de los habitantes de su pueblo.

Oración para todos los días:
Dios Padre nuestro, que has suscitado en la Iglesia al Venerable Hermano Gabriel Taborin
para promover la educación cristiana, la catequesis y la animación litúrgica,
concédenos que, compartiendo su carisma,
sepamos cumplir hoy nuestra misión para bien de la familia y de la sociedad
con la fuerza de tu Espíritu.
Y, si es tu voluntad, haz que sea inscrito en el número de los santos,concediéndonos por su intercesión la gracia que necesitamos…
(mencionar los nombres de las personas por las que se desea rezar)
Te lo pedimos insistentemente por nuestro Señor Jesucristo. Amén

Día 17

El “noviciado” de Belleydoux, dentro de la estrategia pastoral de la Iglesia de la Restauración, lo hace Gabriel en condiciones favorables, casi idílicas. El cambio continuo de sacerdotes, en una región considerada por el clero “la Siberia de la Diócesis”, y la débil personalidad de los mismos, le permiten poner en obra y en ejercicio de manera muy activa sus condiciones y asegurarse así un lugar como protagonista en la parroquia.

Día 18

Pero por sobre las apariencias, la presión de mentalidades se establece sobre Gabriel en dos direcciones. Sus hermanos y otros jóvenes, que no tienen los mismos sentimientos que él, lo consideran ridículo por sus manifestaciones de piedad y porque parecía atribuirse el poder del ministerio del sacerdocio, prueba que la Revolución no ha pasado sin efectos por Belleydoux. Su madre, su párroco y los que lo aprecian, lo orientan hacia el sacerdocio en armonía con las necesidades de una diócesis que se moviliza por la restauración de un clero diezmado por la Revolución.

Día 19

Dejando primero la escuela presbiteral en 1816 y luego su pueblo en 1824, con la pasajera intención de entrar en los Hermanos de las Escuelas Cristianas, Gabriel toma distancia en relación con la mentalidad de su entorno que quisiera atraerlo a lo que ya es conocido y experimentado.

 Día 20

Cortado el cordón umbilical, la experiencia de Gabriel se extiende desde 1824 a 1842 en círculos concéntricos cada vez más amplios: del plano parroquial al nivel diocesano, y de este a la Iglesia universal. Tomando distancia de lo que ya existe, y por tanteos, que le valen conocer el gusto amargo del fracaso, busca dar un rostro al “Hermano” que ha experimentado y soñado en Belleydoux.

Día 21

Gabriel entra en este movimiento, en continuidad y evolución, respecto a los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Forma parte del grupo de nuevas Congregaciones de Hermanos que adaptan la intuición de La Salle a las exigencias de las pequeñas parroquias del campo de Francia del siglo XIX.

Día 22

Fortalecido con su experiencia de Belleydoux, no se contenta con que sus Hermanos sean maestros; los quiere animadores de las parroquias, protagonistas en la instrucción primaria, la catequesis, la liturgia.

Día 23

En el fondo de esta respuesta a las necesidades de la época, (…) la novedad (…) depende de la concepción profunda del “Hermano” y de la nueva lógica que supone en el seno de la Iglesia y de la sociedad.

Día 24

La vida de Hermano le permite a Gabriel, al mismo tiempo, ser simplemente cristiano, asumir el Bautismo, compartiendo de alguna manera las funciones monopolizadas por el clero, y asumir la profunda exigencia de laicidad de una cultura que quiere tomar distancia de una visión sacral de la vida y acceder a su mayoría de edad, denunciando, con su nostalgia de Dios y su inquietud por la evangelización, un proyecto de sociedad construido sin ninguna referencia a Dios.