Hace poco celebramos el 5to aniversario de la Encíclica Laudato Si, del Papa Francisco. En ella nos recordaba que si «los desiertos exteriores se multiplican en el mundo es porque se han extendido los desiertos interiores», la crisis ecológica es un llamado a una profunda conversión interior. Comparaciones como esta que utiliza el Papa Francisco para entender realidades espirituales, las utilizaba también nuestro Fundador. Por eso, en esta novena nos inspiraremos en metáforas y comparaciones con la naturaleza que él utilizó, para que nos ayuden a pasar por el corazón aspectos de nuestra vida interior y como un aporte a nuestra necesaria conversión ecológica.

Día 16: Cuando nació (nuestra Congregación) no era más que un grano de mostaza y estuvo muchas veces amenazado de ser ahogado, pero con las bendiciones del cielo y con la alta y benevolente protección del ilustre y santo obispo de Belley, Mons. Devie, de eterna memoria, este grano de mostaza ha crecido con tanta rapidez que es hoy ya un gran árbol. Hno. Gabriel.

Oración (para todos los días)

Señor Uno y Trino, comunidad preciosa de amor infinito, enséñanos a contemplarte, como lo hacía en Hno. Gabriel, en la belleza del universo, donde todo nos habla de ti. Despierta nuestra alabanza y nuestra gratitud por cada ser que has creado. Danos la gracia de sentirnos íntimamente unidos con todo lo que existe. Dios de amor, muéstranos nuestro lugar en este mundo y, como al Hno. Gabriel, haznos instrumentos de tu cariño por todos los seres de esta tierra, porque ninguno de ellos está olvidado ante ti.

Te pedimos, Padre, la glorificación de tu Siervo, el Venerable Hermano Gabriel Taborin concediéndonos por su intercesión la gracia que solicitamos … (se pueden mencionar las personas por las que se desea rezar). Te lo pedimos insistentemente por nuestro Señor Jesucristo. AMEN.

Día 17: Para nosotros es una satisfacción, queridos Hermanos, el ver que las ramas de este árbol tan querido se extienden por un gran número de diócesis y que bajo su sombra bienhechora vienen a cobijarse miles de niños. Hno. Gabriel

Día 18: Ojalá crezca aún más para que pueda servir de cobijo a un mayor número de almas jóvenes a las que el viento de las pasiones amenaza con secarlas y quemarlas, incluso dentro del jardín de la Iglesia, donde las ha colocado la gracia del Bautismo. Hno. Gabriel

Día 19: Sí, quiera Dios que se extienda más y más este árbol, objeto de nuestros desvelos; que arraigue profundamente en la piedad, la humildad, la pureza y la obediencia, y que reciba continuamente el riego de las aguas vivificantes de la gracia. Hno. Gabriel

Día 20: Igualmente, deseamos que se mantenga inconmovible en medio de los embates de las pasiones y que resista a los enemigos que intentarán echarlo por tierra. Finalmente, deseamos que sean sólo buenos los frutos que produzca. Hno. Gabriel

Día 21: Semejantes a una corriente de agua que va hacia el mar como hacia su centro, así debemos nosotros volver a Dios que nos ha creado. Debemos proponérnoslo en el comportamiento general de nuestra vida y en todos sus detalles. Hno. Gabriel

Día 22: Igual que la corriente de agua que va hacia el mar no se detiene entre las piedras y las zarzas que encuentra, ni tampoco en los canales de metal o de piedra que recorre, ni contra las riberas cubiertas de verde hierba y de flores, sino que atraviesa todos los obstáculos que parecen estorbar su paso; de la misma manera, tampoco nosotros, queridos Hermanos, debemos pararnos en el camino que nos lleva a Dios: el demonio, el mundo y la carne, los contratiempos, los sufrimientos, en una palabra, nada debe impedimos la práctica de las virtudes que nos encaminan a Dios, nuestro supremo bien. Hno. Gabriel

Día 23: El agua parece que está siempre inquieta, se diría que murmura y se queja por estar lejos del mar. Si amásemos a Dios, no nos gustaría estar lejos de él y abandonaríamos con toda tranquilidad este mundo de destierro para encaminarnos, cuanto antes, con este buen Padre. Hno. Gabriel

Día 24: Estemos tranquilos, queridos Hermanos, sobre nuestro porvenir, en cuanto se refiere a las cosas materiales. Si Dios permite que los pájaros del cielo tengan sus nidos y las zorras sus madrigueras; si alimenta a los reptiles de la tierra y se ocupa de los más pequeños insectos, ¿abandonará acaso a los que hacen o quieren hacer voto de pertenecerle sólo a Él? Hno. Gabriel