La vida del Hermano Gabriel se define sobre todo por los “síes” que dio en primer lugar a Dios y como consecuencia a las necesidades de la Iglesia y de su época. Pero algunos “noes” que marcaron su vida contribuyeron igualmente a definir su personalidad y a marcar su camino.

El “no” al maestro Egraz

Entre los rasgos de la personalidad de Gabriel niño y joven subrayados por sus compañeros de infancia aparecen los de su capacidad de líder de los demás y la firmeza de su carácter. Sin que puedan verificarse todos los detalles, aparece clara su firmeza y rectitud en una anécdota bien conocida de su primera época de estudiante en Plagne narrada por su biógrafo.

“Un día, el maestro les dijo a los muchachos que iba a faltar del internado durante tres días. Dio los avisos oportunos para que pudieran trabajar y les recomendó que se portasen bien durante su ausencia. Una señora se encargaría de hacerles la comida. Apenas se hubo marchado, todos los muchachos de los pueblos cercanos se fueron también a ver a sus familias, con la sana intención de estar de vuelta en el internado antes que él. Su sorpresa fue tremenda, cuando, al ir llegando, ya el segundo día, encontraron al maestro, esperándolos en su puesto y con una mirada que no dejaba lugar a dudas acerca del castigo que les esperaba por haberse escapado. Gabriel había hecho como todos. Al día siguiente, cuando le llegó el turno, le llamaron a una habitación contigua a la clase y de la que había oído salir los gritos de cuantos le habían precedido. El castigo consistía en recibir unos cuantos golpes, propinados por una vara, manejada por alguien a quien no le faltaban las fuerzas. Al darle la orden de desnudarse, bajándose los pantalones, Gabriel, sintiéndose atacado en su pudor, dijo con decisión: “Vd. no puede mandarme eso”. Desconcertado el maestro por esta reacción, contestó: “De acuerdo; recibirás diez golpes de regla en cada mano”. Sin oponer resistencia alguna, Gabriel presentó las dos manos, que quedaron lastimadas de tal manera que no pudo escribir durante los tres días siguientes” (Hermano Federico Bouvet, Vida del Hermano Gabriel)

El “no” a sus padres y a su párroco.

Como él mismo dice en su autobiografía, sus padres, siguiendo el consejo del párroco, lo enviaron a la escuela pre-seminario de Châtillon de Michaille con la idea de que fuera sacerdote. Pero allí, leyendo la vida de los santos y de los monjes, llegó a la convicción de que su vocación era la de la vida religiosa pero no la del sacerdocio. Fue entonces capaz de interrumpir sus estudios y con gran disgusto de sus padres regresar a su pueblo natal para continuar su camino.

“Mis padres se opusieron al principio con tenacidad a que yo me hiciera religioso. Me querían tener con ellos y conservaban todavía la esperanza de que reanudara los estudios con vistas al sacerdocio. Pero, cuando estuvieron seguros de que Dios me destinaba a la vida religiosa, me facilitaron los medios de abrazarla: por ello les he guardado una eterna gratitud.” (Reseña histórica)

El “no” al Padre Bochard

Después de los fallidos intentos de fundación en la diócesis de Saint-Claude, el Hermano Gabriel se integró en la Asociación de la Santa Cruz, fundada en Ménestruel (Ain) por el antiguo Vicario general de Lyon, el Padre Bochard. El Hermano Gabriel vio inmediatamente que los objetivos de esa congregación discrepaban de los suyos y así se lo manifestó a los Superiores. Pero éstos trataron de presionarle para que permaneciera. El, después de demorar unos meses, se decidió a interrumpir la experiencia y marcharse acompañado por uno de los que había venido con él.

“El Hermano Gabriel llegó a Ménestruel el 18 de Octubre de 1826. Le acompañaban cinco Hermanos: el Hermano Benedicto, que llegó a ser sacerdote; el Hermano Juan; el Hermano Próspero, sencillo, pero buen religioso; el Hermano Augusto, buen hortelano; desconocemos el nombre del quinto acompañante. El Reverendo Bochard les recibió con amabilidad y les admitió como novicios. Sin embargo, al Hermano Gabriel le hizo la distinción de ponerle a la altura de los Hermanos de más dignidad y le sentó a su mesa. Ya al día siguiente, le explicó al Reverendo. Bochard que la Congregación de la Cruz no respondía a sus proyectos, ya que no se dedicaba al cuidado de las iglesias; que él seguía manteniendo la idea de fundar una, cuyos miembros se ocupasen de estas tareas, y que creía en su misión y en el éxito de su obra. Los Rvdos. Bochard y Corsain no lograron convencerle. No creían que Dios le llamase a realizar aquella obra, sobre todo, teniendo en cuenta los fracasos sufridos últimamente: no veían en él capacidad para semejante empresa. Sin embargo, como necesitaban a un Hermano que ayudase al Director de su casa de Châtillon-les-Dombes, le pidieron que aceptase aquel puesto. El Hermano Gabriel accedió a ir a ayudar en aquel sitio, declarando previamente que no pensaba permanecer en la Congregación”. (Hermano Federico Bouvet, Vida del Hermano Gabriel)

El “no” al barón de Champdor

El Hermano Gabriel había puesto en marcha su proyecto de fundación en Belmont, pero la revolución de julio de 1830 le obligó a sus penderlo e ir como administrador al servicio del barón de Champdor. Este quiso transformar esa solución provisional en una situación definitiva para el Hermano Gabriel. Pero el rechazo del Hermano Gabriel a tan halagüeña proposición fue rotundo

“Estaba como el pez fuera del agua, y trataba de volver a mi medio natural de vida. Sin embargo, el barón me tomó afecto y quería absolutamente que me quedara allí. Me decía: Mire qué hermoso futuro le espera en mi casa, no tengo mujer ni hijos, mis posesiones y rentas son grandes, tengo con qué proporcionarle una buena posición; ¿Qué va a sacar dando clases a los niños, si no es sufrimientos y, la mayor parte de las veces, ingratitudes? ¿Qué va a sacar formando Hermanos, sino crearse una infinidad de problemas y preocupaciones, además de cargar con una gran responsabilidad? Además, ¿de dónde va a sacar para mantenerlos? Hágame caso y quédese aquí conmigo. No digo que estas reflexiones no me afectaran; pero no pudieron vencerme. En cuanto vi que la tormenta, temida en un primer momento ante los acontecimientos políticos de 1830, no tenía las fatales consecuencias previstas, en seguida hice todo lo posible para volver inmediatamente a Belmont. Deseaba dedicarme en cuerpo y alma a mi primera vocación, a la que no había renunciado yendo al castillo de Champdor. Por fin, después de mucha insistencia, el barón consintió en dejarme marchar, pero no lo hizo de buena gana. Consideró mi marcha como una ofensa personal y como un desprecio a sus ofertas, que eran tan ventajosas para mí”. (Reseña histórica)

El “no” a monseñor Devie

Monseñor Devie concibió el proyecto de reunir en una sola institución las diferentes formas de vida religiosa y misionera de su diócesis y confió al Hermano Gabriel la tarea de redactar los estatutos y regla de vida de la asociación que resultaría. El Hermano Gabriel lo hizo escribiendo unas “Constituciones de la asociación de Hermanos, Padres y Asociados catequistas de San Arthaud”. Pero el Hermano Gabriel en la carta de acompañamiento de texto manifestó al obispo su total oposición al proyecto y a llevarlo adelante como Superior. Hay que decir que el Obispo comprendió sus razones y dejó a los fundadores continuar cada uno por su camino.

“Respondiendo al deseo de Su Excelencia, tengo el honor de exponerle humildemente mis disposiciones respecto a la fusión de nuestra Sociedad de la Sagrada Familia con la del Padre Colin. Le confieso, Monseñor, con toda la sinceridad de mi alma que recé y medité ante Dios de manera especial, como Su Excelencia me aconsejó la última vez que tuve el honor de visitarle… Todo lo hice con espíritu de fe en vistas del bien y con la intención de obedecer a sus órdenes. Resultó que en lugar de sentirme inclinado a unirnos a una sociedad extranjera, a pesar de mi buena voluntad, sentí gran repugnancia a ello. Me parece oír interiormente una voz que me dice que a pesar de mi indignidad y pocos talentos, Dios quiere servirse de mí como instrumento para formar una sociedad diferente por su fin, de todas las existentes hasta hoy y que puede ser de gran utilidad, sobre todo en la catequesis, las escuelas y el servicio de las iglesias, funciones que pueden desempeñar uno o varios Hermanos en las parroquias, y sería culpable si no se tomase todos los medios para el éxito de esta tarea… (Carta del Hermano Gabriel del 01/11/1835 a Mons. Devie)

El “no” a monseñor de Langalerie

El conflicto que opuso el Hermano Gabriel a Mons. de Langalerie, obispo de Belley tuvo su manifestación más evidente en el rechazo de aprobación del Nuevo guía por parte del Obispo. El punto más importante de divergencia de criterios era el hecho de que la Regla daba la posibilidad de que algunos miembros del Instituto fueran sacerdotes y estuvieran bajo la autoridad de un Superior laico, cosa inconcebible según el Obispo desde el punto de vista canónico. El Hermano Gabriel terminó publicando el Nuevo Guía con las autorizaciones de monseñor Chalandon y de monseñor Billiet pero sin la de monseñor de Langalerie.

“En cuanto a mí, me dolió su rechazo inesperado, pero no me asusto, mi sacrificio está hecho. Dios que ha permitido la prueba, me concedió la gracia de soportarla y saber tomar partido en los acontecimientos desgraciados. Además, mi carrera está por terminar pronto. Si no me dejan terminarla en paz, me animará el pensamiento de Job de que la vida es un combate y que el discípulo no es más que el Maestro. Últimamente tuve el honor de ver a Su Excelencia, le demostré mi sumisión filial y una abnegación que no se encontrará en todos los Superiores de congregación. Lo hice sinceramente por espíritu religioso y en vista del bien. Me felicitaré toda mi vida de ello. ¿Acaso lo habría considerado usted como fingimiento o engaño? Se habría equivocado. Sea como fuere, Su Excelencia, no aceptando mi acto de sumisión, me creo desligado de él. Me es imposible, Monseñor, hacer el bien allí donde no hay confianza mutua entre los Superiores eclesiásticos y yo”. (Carta del Hermano Gabriel del 20-07-1858 a monseñor de Langalerie, Obispo de Belley).

 

Hermano Teodoro Berzal
Nita, Indonesia
Mayo de 2014