La espiritualidad del Hermano  Gabriel Taborin (1799-1864)

 Marco Bertinetti

Desde el nacimiento al cielo del Hermano Gabriel, sus contemporáneos el Hno. Amadeo y el Hno. Federico declaran haber sido testigos presenciales de su tierna devoción a la Sagrada Familia y a la Santísima Trinidad; en honor de esta última tuvo la costumbre de repetir muy a menudo durante el día la doxología trinitaria (Gloria al Padre) en forma de invocación o de aclamación, sobre todo antes de cada acción, nueva  iniciativa, meditación, oración y hasta en las perplejidades (Hno. Federico, Vida)

Como el Hno. Gabriel afirmaclaramente, los Patrones de la Congregación son “la Sagrada Familia y el Santísima Trinidad” (L III 149): elige este “misterio” cristiano como referencia espiritual.

La evidencia de todo ello nos viene de los muchos datos documentados que manifiestan ser indicios convergentes en los ámbitos normativo, iconográfico, eucológico (de la oración) y catequístico. ¿Cómo vive y trasmite el Hno. Gabriel este punto crucial de la referencia a las “dos Trinidades?”

En primer lugar está el ámbito normativo. En las Constituciones de 1836 expresa claramente que la finalidad de la Congregación es de la honrar a la Santísima Trinidad imitando a las virtudes y la vida santa de Jesús, María y José (CSF 19-20), en el ministerio de evangelización por medio de la educación religiosa y la animación del culto. Esta finalidad también se expresará en los ámbitos iconográfico, eucologico y catequístico.

En el ámbito iconográficos baste pensar en el blasón y el sello oficiales del Instituto (CSF 120-121; NG 487) también reproducidos en la medalla ceremonial del Superior General, y previstos hasta para los botones de la sotana, en el estandarte (adoptado en 1844), y el lábaro, presumiblemente del 1861 (utilizado en las procesiones) y en las varias estampas: todas ellas representan conjuntamente a la Santísima Trinidad y a la Sagrada Familia. Estas imágenes son lo que él presentó ante la mirada de los Hermanos y la de todas las personas de los lugares en que ellos estuvieron presentes y que vinieron en contacto con ellos.

En el ámbito eucologico se puede pensar qué influjo pudo tener en las mentes de los Hermanos y en la formación de su orientación espiritual el hecho de que cada día, por la mañana, durante la Misa, después de la comunión (culto latréutico trinitario) y por en la oración de la tarde se rezaba una “oración universal al Santísima Trinidad y a la Sagrada Familia” (G 59); y luego con ritmo ternario se rezaban las letanías, preferidas por el Hermano Gabriel precisamente por la invocación trinitaria inicial: las del santo Nombre de Jesús por la mañana, las de san José a mediodía y las de la Virgen María por la tarde (NG 272); y en los diversos momentos del día, se rezaban otras oraciones marcadas por la orientación trinitaria de invocación a la Sagrada Familia; cada domingo, se decía el oficio con la intención de honrar el Santísima Trinidad y a la Sagrada Familia (NG 584); cada año, se celebraba solemnemente (y con la asistencia de la gente) la fiesta del Sagrada Familia con la Misa y el oficio propios aprobados (NG 305-307). De este modo, el Hno. Gabriel quiere educar y llevar a sus Hermanos a vivir este culto existencial estructurando la oración según un ritmo trinitario

Por fin en el ámbito catequístico algunas expresiones de síntesis dejan intuir la profundidad de relación entre la Santísima Trinidad y la Sagrada Familia. La Sagrada Familia es llamada (ACPA 395-396; NG 305-307) “Trinidad de la tierra” como para sugerir que es un recuerdo luminoso del misterio trinitario, que se hace accesible a los hombres en la tierra. Además dice que la Sagrada Familia está “en relación directa con el Cielo” para subrayar la unicidad de su relación con el Santísima Trinidad, su necesidad para la encarnación del Verbo y por lo tanto su pertenencia al orden hipostático.

La Sagrada Familia es invocada, en las Letanías a ella dirigidas (NG 717) cómo “imagen de la augusta Trinidad sobre la tierra” por las analogías con el Santísima Trinidad en la unión profunda y en las relaciones recíprocas de las personas (paternidad y maternidad, progenie y obediencia) es una relación de amor. Por fin, el Hermano Gabriel subraya cómo no hay nada más grande, después de la adorable Trinidad, que Sagrada Familia” (G 49-50), en cuánto a la ejemplaridad y a la eficacia de intercesión. En otras palabras, se podría decir que Jesús, María y José han vivido (méritos), viven (en cielo) y ayudan a vivir (intercesión) continuamente “en la presencia de Dios” y “en el nombre y por la gloria del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.”

Resulta, pues, de una evidencia innegable que Hermano Gabriel ha elegido y propuesto como referencia espiritual “a la Sagrada Familia y a la Santísima Trinidad” unidas como referencia espiritual, para sí mismo, para los Hermanos de su Congregación y para todos los beneficiarios de su apostolado.

Empleando una comparación, se podría decir que para el Hermano  Gabriel la Sagrada Familia es como un “dedo” que apunta e indica el “horizonte” hacia el que hay que mirar constantemente, es decir, la Santísima Trinidad de Dios.

Él no cultiva una espiritualidad “nazaretana”, en el sentido que no se limita al período en que Jesús, María y José han vivido juntos “en” Nazaret.

No se detiene nunca a imaginar cómo era su vida familiar en Nazaret, como hacen otros autores espirituales o Fundadores y Fundadoras del siglo XIX.

A él le interesa la Sagrada Familia en su ser en el pasado “Trinidad de la tierra” y en el presente “familia celeste” (Circ 145; MCSA 149. Se trata de una espiritualidad “nazarena” en el sentido que hace referencia a las personas individuales (diríamos: Jesús de Nazaret, María de Nazaret y José de Nazaret) en sus relaciones interpersonales (en la unión del vínculo de familia) y en sus relaciones con Dios Trinidad.

Y se trata al mismo tiempo de una espiritualidad “trinitaria” porque se fija en la Sagrada Familia “después de” la adorable Trinidad, en la óptica de su ser “único en relación directa con el Cielo, Trinidad terrenal”, “imagen de la augusta Trinidad sobre la tierra”. La imitación de las virtudes de Jesús, María y José está finalizada a “honrar” a la Santísima Trinidad, a hacer todo por la gloria de Dios, como han hecho ellos.

Jesús, María y José son personas, unidas entre ellas, en la unicidad de la familia teándrica (divino-humana), “inmersas” en la vida de la Trinidad en la actitud de acogida del Misterio y de don de éste a la humanidad. Así los cristianos, unidos en la Iglesia, en calidad de discípulos de Cristo viven “inmersos” (“bautizados”) en el misterio del Dios Uni-trino y en su calidad de apóstoles de Cristo son llamados a “sumergir” (“bautizar”) a todas las naciones en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Esto nos enseña a mirar y a tratar a cada persona, empezando por uno mismo, como criatura querida y amada por Dios Padre, y preciosa porque rescatada por la sangre de Jesucristo e iluminada y santificada por el Espíritu Santo.

Esta es la óptica trinitaria del Hermano Gabriel en la felicitación del año nuevo a sus Hermanos, cuando les escribe: “El Omnipotente conserve vuestra salud para que la empleéis, con un celo siempre creciente, en hacer el bien que Dios, la sociedad y los Superiores esperan de vosotros: sed perseverantes en vuestra santa vocación hasta la muerte; huid el pecado y todas las ocasiones para cometerlo; que os veáis colmados de los consuelos divinos y de los siete dones del Espíritu Santo; que tengáis el espíritu de vuestro santo estado y llevéis por todas partes el buen olor de Jesucristo: todo esto os proporcionará la felicidad en esta vida y os merecerá la felicidad en la otra” (Circ 363.

El centralidad de Cristo se manifiesta en el hecho que es precisamente la acogida de Jesucristo, (el cual escucha al Padre dejándose conducir del Espíritu Santo) quien nos sumerge en la vida trinitaria. Por eso también en el ministerio educativo los Hermanos son llamados a actuar la misma katabasis (descendimiento)y la mismo kenosis (anonadamiento) que el propio Cristo ha realizado en su encarnación y misión salvadora: hay que “imitar la profunda humildad y la inefable caridad del hombre-Dios, que nos ha enseñado a querer a los niños, y a situarse como los pequeños y sencillos, anunciando que el reino de los cielos sólo pertenece a aquéllos que se parecen a ellos” (Cir. 291, y cultivar “la buena conducta y celo para llevar el buen olor del divino Salvador a los chicos de nuestras buenas poblaciones del campo, haciéndonos pequeños como ellos para conquistarlos todo para Jesucristo” (Circ. 144, porque “para elevar al niño hasta uno mismo hay que saber descender hasta él” (GF). Los Hermanos tienen que hacer eso en todas partes: son llamados a “imitar a nuestro Dios Jesucristo el cual, cuando vivió en la tierra, enseñó en los poblados, en las aldeas y en las ciudades, en todo lugar donde fue llamado, para gloria del Padre” (Circ. 371).

La Trinidad, Dios amor, es la fuente de la unidad en la Congregación, y en la Iglesia misma: ” El espíritu de cuerpo y de familia contribuye en gran manera, queridos Hermanos, a la dicha, a la prosperidad y a la fuerza de una Congregación religiosa y alivia la carga de aquél a quien Dios ha elegido para Superior. Nace de la caridad y, en consecuencia, de Dios que es la caridad misma”(Circ. 21; cf. NG 37, 55).

Es el actuar de Dios Padre la fuente de la virtud, de la laboriosidad y de la autoridad educativa. Es la obediencia del Hijo eterno de donde surge tanto la sumisión de Jesús a la autoridad paternal-materno-divina como la evangelización. Es la acción interior del Espíritu Santo el manantial de la castidad que hace fructificar la capacidad de amar.

En este sentido el Sagrada Familia y el Santísima Trinidad constituyen el núcleo catalizador que unifica e ilumina todos los aspectos de la vida cristiana de los fieles y la vida religiosa de los Hermanos. Al término de este estudio, resultan más que nunca iluminadoras y ricas de sentido las consideraciones del consultor experto en historia que emitió su parecer sobre la Positio y las del octavo consultor teólogo de la causa de beatificación y canonización: “La relación entre el Santísima Trinidad del cielo y la Sagrada Familia, “Trinidad de la tierra”, ha sido subrayada frecuentemente por El Hno. Gabriel en sus escritos. Esta relación es la base de la espiritualidad del Instituto” (P LIV). “El Siervo de Dios no tenía una formación teológica sistemática, y aún menos completa, pues no había hecho estudios superiores. Pero sorprende como él relaciona a menudo la Trinidad Divina y la Sagrada Familia de Nazaret: misterio y ocultamiento. Su idea la expresa, más que con palabras, la expresa con imágenes impresas que presentan unidas la Trinidad Divina y la Sagrada Familia” (CONGREGATIO PRO CAUSIS SANCTORUM – Relatio et Vota… super Virtutibus, 78).

 

Marco Bertinetti: La spiritualità nazareno-trinitaria di Frère Gabriel Taborin.Extracto, 87-90