El Encuentro ha sido gratificante, una gracia de Dios. De la lectura e iluminación de los documentos han surgido respuestas que han enriquecido nuestro Encuentro.

La espiritualidad de las Fraternidades es un don carismático que se manifiesta en lo personal y en lo comunitario, en la diversidad y en el dialogo. Desde el carisma atendemos necesidades concretas en cada uno de los pueblos donde nos encontramos y a los que amamos.

El carisma del V. H. Gabriel Taborin nos ayuda en el crecimiento personal y nos impulsa a ser instrumentos de Dios, que nos envía a construir este mundo y esta sociedad. No hay que hacer grandes cambios sino seguir con lo que hacemos cada día abriéndonos a la novedad del Espíritu.

El testimonio de lo que hemos vivido en este Encuentro es una propuesta evangelizadora de acuerdo con la sensibilidad de estos tiempos.
ECOS

A) Mirando a las familias

1. La familia fue el camino de Jesús, es el camino de cada hombre y por lo tanto es el camino de la Iglesia. La familia es la base fundamental de las sociedades. La espiritualidad Sa-Fa nos ayuda a mirar la realidad con ojos nazarenos, con optimismo, con fe y sencillez.

2. Las Fraternidades Nazarenas impulsan en las familias la vida cristiana con su testimonio, con la oración diaria y con la transmisión de valores. Sus miembros son para otras personas referentes de hombres y mujeres de fe. Debemos mostrar la espiritualidad de la Fraternidad a donde quiera que vayamos. El ejemplo es la principal fuerza evangelizadora.

3. La familia es la primera escuela para los niños y donde tenemos que promover los valores de nuestra espiritualidad. Seguir inculcando y transmitiendo la fe a los niños y a los jóvenes. El amor familiar, como un valor importante, se aprende en el amor que se recibe en casa.

4. La familia sigue siendo lo más importante en cada uno de nuestros países y culturas aunque el individualismo está marcando la vida actual. Falta diálogo entre los miembros de las familias; las tecnologías bloquean y aíslan.

B) Mirando a las Fraternidades

1. Destacamos la libertad y el camino propio de cada Fraternidad según el contexto que le toca vivir. Los encuentros nos hacen mucho bien: nos ayudan a rezar y compartir el carisma con la riqueza de la diversidad de Fraternidades y culturas. El Espíritu ha conseguido una sintonía carismática a pesar de las diferentes realidades de cada lugar del mundo.

2. Las Fraternidades Nazarenas han tomado mayor conciencia de sí mismas y por lo tanto quieren ser tenidas en cuenta. Las Fraternidades Nazarenas se perciben como “grano de mostaza que crece y se expande”.

3. “Siento que se viven los vínculos de fraternidad, cosa que no descubrí en otros ámbitos de la Iglesia, puerta abierta para que se gestara algo al mismo nivel de laicos y consagrados. Ayuda a generar comunidades más allá de un servicio concreto que se alimenta de lo espiritual. Agradezco el trato fraterno que se da en la Fraternidad”.

4. Misión compartida entre la Comunidad de Hermanos y la Fraternidades Nazarenas. Hay un reclamo tanto en Europa como en América de que las Fraternidades tengan una mayor participación en la misión del Instituto.

C) Mirando a la formación

1. La colaboración de la Fraternidad con la Comunidad de Hermanos debe ser mutua. Se ha de fomentar la formación conjunta y la transmisión de experiencias. Los Hermanos y las Fraternidades podríamos ser uno en la vivencia del carisma.

2. Se manifiesta en las Fraternidades el deseo y la necesidad de incrementar la formación. Se ve necesario que los Hermanos sigan acompañando a las Fraternidades en la formación.

3. Vemos la importancia de la formación para el crecimiento espiritual. Conviene que cada Fraternidad destine un tiempo concreto a la formación. Procurar que todos los miembros dispongan de un ejemplar del Plan de Formación y además se publique en la página Web del Instituto.

4. Existen realidades muy diferentes y antagónicas. En algunas Fraternidades se están llevando a cabo procesos formativos, incluso precisados en los proyectos de vida anuales. Otras Fraternidades no tienen acompañante que pueda ayudar en la formación y esto puede debilitar su crecimiento o continuidad.
PROPUESTAS

A) Mirando a las familias

1. Sostener a las familias desde las Fraternidades con el testimonio, el acompañamiento, la oración, el trabajo y el amor, manifestados en la donación generosa que haga de cada hogar un Nazaret. Acoger sin juzgar las distintas realidades que se presentan en la actualidad, con el amor del Padre y con la riqueza de nuestro carisma. Fomentar en la familia los valores cristianos, escuchándonos a nosotros mismos, para ir a las otras familias y poder escuchar y acompañar siendo más humanitarios.

2. Buscar alternativas y modos de acercamiento a las distintas realidades que nos tocan enfrentar. Desde una pedagogía de la acogida, debemos hacernos presentes en grupos de jóvenes, pastoral familiar, catequesis familiar, lugares dónde podemos hacer crecer a las personas en la vivencia de la familia. Preparar actividades para llegar a las periferias (opción por los pobres), con un corazón evangélico.

3. Acoger toda la documentación y las conclusiones del Sínodo sobre la familia para estudiarlo en la Fraternidad y vivirlo.

4. Estar atentos a la búsqueda de nuevos campos de inculturación. Vivir la fraternidad poniéndonos en los zapatos del otro, desde sus diferencias individuales, donde el intercambio de vivencias y la formación propicien la acogida y crecimiento mutuo. Transmitir el carisma nazareno en el ámbito donde veamos la necesidad de pasar de condiciones menos humanas a más humanizadoras.

B) Mirando a las Fraternidades

1. Necesitamos que se defina el rol de las Fraternidades Nazarenas en el Instituto para poder participar más activamente en la difusión del carisma. Que exista un compromiso bilateral entre los miembros del Instituto y las Fraternidades y que haya una identidad y un reconocimiento de la vocación de las Fraternidades Nazarenas. Tenemos que tomar conciencia del lugar que ocupan las Fraternidades para el desarrollo de la Familia Sa-Fa y que los Hermanos respalden y acompañen este crecimiento.

2. Participar en misiones donde los Hermanos se encuentran colaborando. El carisma se transmite en cada rincón de la Familia Sa-Fa y debe llegar a cada miembro de la familia. De esta manera compaginar cada actividad para que todos, de distintas maneras y según nuestra capacidad, irradiemos al Hermano Gabriel. Ser reflejo de Nazaret en el lugar que nosotros elegimos testimoniar para que llegue a la familia. Rezar para que haya más vocaciones.

3. Nuestras Fraternidades deben incluir entre sus objetivos, ser fermento de nuevos grupos que continúen el carisma nazareno. Buscar nuevas formas de transmitirlo a las diferentes generaciones y de atraer a los más jóvenes a participar en la misión compartida, con nuevos lenguajes y actividades que los involucren. Contar con la presencia de los Hermanos en los periodos de formación, y tener participación de algún miembro de las Fraternidades en los consejos de Hermanos. Valorar el legado de aquellos Hermanos que ya partieron y que con su ejemplo nos fueron marcando el camino.

4. Pensar, después de tantos años de Fraternidades Nazarenas, ¿Qué aportes han hecho al carisma desde la experiencia de los laicos y cómo sistematizarlo? Mejorar la comunicación con el Equipo Coordinador general, con el Equipo Coordinador Provincial y los animadores de cada Fraternidad, de acuerdo con los Estatutos y favorecer un mayor dialogo.

C) Mirando a la formación

1. Buscar objetivos comunes en línea con la Iglesia para que sean tratados en todas la Fraternidades desde la óptica de Nazaret y con la inculturación que exige cada lugar. Continuar con la lectura del Evangelio con actitud orante y ojos nazarenos para que nos ilumine el día a día. Acoger toda la documentación y las conclusiones del Sínodo sobre la familia para vivirlo.

2. Asistir con fidelidad a las reuniones de la Fraternidad. Realizar el curso “Tras las huellas del Hno. Gabriel” online y que se pueda seguir también en inglés. Aprovechar los encuentros nacionales y regionales para continuar con los temas de formación. Se sugiere hacer los Encuentros Internacionales cada cuatro años.

3. Procurar tener una mayor formación, de acuerdo a las posibilidades de los miembros de la Fraternidad, sobre la vida y obra del Hermano Gabriel. Tener a disposición de las Fraternidades los documentos de la Congregación, de la Iglesia y los escritos del Venerable H. Gabriel (Opera omnia). Hacer la lectura de sus obras en compañía de un Hermano, enriquecería el conocimiento del carisma que el Fundador deseó transmitir a sus Hermanos. Utilizar también los medios informáticos a nuestro alcance (Web https://www.fsfbelley.net/ ) para compartir experiencias.

4. Poner los medios para socializar la información de las experiencias de formación. Divulgar en los medios de comunicación local pequeños artículos que transmitan el conocimiento del V. H. Gabriel y su carisma.

Buenos Aires 14 julio 2015