Había nubarrones en Belleydoux el 25 de julio. Aun así, se celebró la tradicional peregrinación anual a Santa Ana. La víspera había caído una fuerte tormenta y los alrededores de la ermita estaban muy húmedos. Esto motivó que la misa, en la que participaron una 80 personas, se celebrara en la iglesia parroquial. Por la tarde, después de una comida compartida en la Casa Ramel, y ya con mejor tiempo se celebraron las vísperas en la ermita. La pandemia no ha podido detener esta hermosa costumbre de las gentes de Belleydoux y alrededores. La jornada fue animada por los Hermanos de la Comunidad de Belley.