Queridos Hermanos Animadores Provinciales
de la Causa de Beatificación del Hermano Gabriel Taborin,

y para su conocimiento
a los Superiores Provinciales .

Como bien sabemos, el mandato que, a nivel general, me ha sido confiado, y que, a nivel provincial, también vosotros habéis recibido, no es un trabajo cualquiera. Es una misión que debemos cumplir con celo y amor, pues se trata de dar a conocer, amar y rezar a un fundador, a un guía espiritual, a un padre, y de agradecer a Dios por este don que nos ha concedido.

Lo primero que a cada uno de nosotros nos corresponde es testimoniar que el Hermano Gabriel es un “amigo de Dios”, que merece una dedicación y un amor especial. Y sabemos muy bien, que cuando se ama realmente a alguien, no se le puede dejar de lado ni olvidar. Se habla con él, se habla de él.

Quizás algunos de nosotros hemos sido designados por primera vez para llevar a cabo esta animación y nos interrogamos y preguntamos qué debemos “hacer.”  Con este escrito me permito sugerir algunas iniciativas que podéis proponer a los Hermanos y a las Comunidades.

Lo que os propongo no tiene relación ciertamente con lo más fundamental, pero nos puede ayudar a dar pasos significativos en nuestro modo de vida y no sólo en el compromiso que hemos contraído en la beatificación del Hermano Gabriel Taborin. E insisto: cuanto os propongo, puede servir especialmente a los Hermanos que vivimos en el viejo continente, ya que los de América latina ya han recorrido un buen trecho del camino y, un año después, tratan de perfeccionarlo con la presencia de laicos miembros de las “Fraternidades Nazarenas”, con encuentros a nivel provincial e interprovincial y con la ayuda valiosa del “Centro de Espiritualidad”. Sugeriría a los animadores que aprovechen  más  la ayuda de este Centro, invitando a organizar en la propia Provincia o en Belley algún cursillo.

Es lógico que todo esto no se puede llevar a cabo sin conocer antes la realidad local.  Por eso, lo primero que propongo es analizar y conocer la situación real de la Causa en la Provincia, y para ello, escuchar a las Comunidades, a los Hermanos, a los laicos y ver la validez y consistencia de las iniciativas comunitarias que se han dado.

Estoy trabajando en el “Summarium super miraculo”, es decir, en hacer más asequible una lectura y la disposición de los testimonios. Lo que me ha sorprendido gratamente es la  fe en Dios que manifiestan los testigos, la gran confianza en la intercesión ante Dios del Hermano Gabriel, que lo describen como alguien que está a nuestro lado en las dificultades, con quien se puede dialogar, que nos escucha y que presenta a Dios nuestras peticiones.

Todo esto es ciertamente mérito de muchos Hermanos que supieron proponer a nuestro Fundador como una persona que desde el cielo nos acompaña  y que con sus palabras y ejemplo de vida nos invita a seguirlo en el camino de la santidad. Mérito de Hermanos que lo dieron a conocer a muchas personas, sobre todo en el entorno de nuestras escuelas y colegios, (querría destacar  sobre todo la propuesta a los pequeños que, a menudo, demuestran una sensibilidad  y confianza particulares en el Hermano  Gabriel, invocándole ante  Dios, porque saben que el Hermano Gabriel les quiere de verdad).

Se tiene noticias, incluso, de enseñantes que, en momentos libres, se recogen en la capilla para rezar por las personas enfermas, confiándolas a la intercesión del Hermano Gabriel… Enseñantes que, al entrar en el colegio, echan una mirada a su estatua y piden que les ayude en su trabajo formativo…, y que invitan los alumnos a pedir al Hermano Gabriel que interceda ante Dios por algún enfermo.

Y miembros de las Fraternidades Nazarenas que rezan antes de dormirse con los hijos, y que también en la parroquia proponen sus intenciones particulares.

Lo que me ha llamado también la atención, ha sido el poco conocimiento que estas personas tienen del Hermano Gabriel. Algunos han leído sin más su biografía, otros han ojeado alguna página de un libro o folleto, o, sencillamente, -y son los más numerosos-, han conocido su vida escuchando a los Hermanos. Quiero subrayar esta falta de conocimiento profundo de su persona, de su carisma, de su espiritualidad, aunque esto no les impide dirigirse a él con confianza, considerarlo “santo”, un hombre de fe, fuerte en las pruebas, entregado de lleno a la obra educativa de la juventud, para la que ha fundado una Congregación que continúe su intuición.

Y me he preguntado el porqué de todo esto. Es verdad que nuestra producción escrita no es abundante, pero quizás también proponemos demasiado poco lo que tenemos.  Parece confirmar esta afirmación un párrafo encontrado en  el “Trait de Union” (revista de la Provincia del Sagrado Corazón – Francia) del mes de marzo de 2005, donde leo una reflexión-invitación del Hermano Bruno Michallat, Superior Provincial, a los Hermanos y amigos, cuando habla del último libro, aparecido en Francia: “Frère Gabriel Taborin, à l’école del Sainte Famille”, de Françoise Bouchard.  Al proponer la difusión del libro, añade: “Pensemos en nuestras familias, que no conocen quizás a nuestro Fundador.”  ¿Cuántos sacerdotes, religiosos, religiosas, amigos, que nos frecuentan, conocen al Hermano Gabriel? ¿A cuántos hemos propuesto la lectura de una de sus biografías o algo que les permita conocer mejor a nuestro Fundador? ¿No deberíamos entonar un “mea culpa”?

Ahora señalo algunas iniciativas que, como he dicho antes, no son cosas básicas, pero pueden ayudarnos a conocer mejor la realidad y poder así actuar más tarde.

* Preguntemos a los Superiores locales si tienen provisto designar un animador local de la Causa. Y, de acuerdo con el Superior Provincial, propongamos a estos animadores alguna iniciativa especial, sobre todo en solemnidades destacadas. Sería bueno, si se prevén con tiempo suficiente, ponerlas en el calendario, que casi todas las Provincias tienen, como ya se hace con la novena.

* Propongamos distintos modos de hacer la novena mensual, aunque sean pequeños detalles, que ayuden a vencer la rutina, como indicar intenciones concretas.

* En encuentros provinciales no omitamos hacer alguna llamada a la Causa de Beatificación del Hermano Gabriel, aunque sólo sea recordar lo que se hace en la Provincia. En algunas casas no faltan interesantes iniciativas que llevan a la reflexión y que pueden ser imitadas.

* Preguntar al Superior Provincial si en la Provincia tenemos suficiente material de animación y propaganda, como imágenes, trípticos, pequeñas ilustraciones, artículos interesantes, escritos, libros, tebeos,… Y si faltan o están acabados, proponer  su renovación. En las Provincias hay escritos muy válidos para hacer trabajos interesantes y también técnicos expertos en informática, capaces de visualizarlos en la página web de la Provincia o en un CD; trabajos que pueden ser enviados a otras Provincias.  El “Entretien Familial“, trae artículos interesantes que pueden servir para el estudio de la persona del Fundador. (Ahora que figura en la página web del Instituto – ver el nº 188 -, es más fácil reproducirlos y servirse de ellos para conferencias o, sencillamente, para su distribución).

* Invitamos a los Hermanos a que propongan personas enfermas o en dificultad, para pedir por ellas por intercesión del Hermano Gabriel; acompañarlas en la oración, invitar a otras personas a que se unan a nuestras oraciones. Distribuyamos su imagen con la oración para pedir su beatificación, pidiendo nos envíen  por escrito las gracias y los favores recibidos, porque ciertamente se dan, y si los desconocemos, es, quizás, porque no lo preguntamos.

También hago referencia a un punto que quizá, algún Hermano pudiera criticar: el económico, es decir, las ofertas en favor de la Causa. Es un aspecto que la Congregación para la Causa de los Santos juzga importante, y que se reserva su control. Si la oración es signo de amor, de confianza en la intercesión… el gesto de acompañar la oración con una oferta, -que podría ser también el fruto de una privación, de un sacrificio-, es una señal concreta del amor que se tiene al Hermano Gabriel. Cada Provincia deberá tener la “Caja de la Causa” y una cuenta corriente en nombre de “Causa del Hermano Gabriel“, en donde se recojan las ofertas.  Según las normas, esta cuenta debe ser administrada por el Animador Provincial de la Causa (y personalmente añado, con el Superior provincial).

* A menudo se ha hablado de nuevas causas. Y siempre nos hemos parado por un motivo  que querría definir de no correcto, de juzgar al Hermano subrayando sus “defectos”. Los Santos no han estado exentos de imperfecciones o defectos. Los Santos son los que los han sabido combatir. Y los defectos no les han impedido trabajar por el Reino y  adquirir tantos méritos para el cielo.

Sería bonito que también entre nosotros se empezara a valorizar a aquellos Hermanos que en su vida se distinguieron por una vida de entrega, por la hondura de un servicio profesional, o por un trabajo apostólico destacado. Hermanos que, con su vida sencilla pero religiosamente experimentada, mostraron el auténtico rostro espiritual del Instituto. Estamos  llamados a trabajar para superar cierta mentalidad crítica y pesimista. No deberíamos tener miedo en hacerlo. Y esta es también la tarea del animador de las Causas: hacer descubrir lo bueno de los Hermanos, hacer emerger cuanto en su vida según el estilo propuesto por el Hermano Gabriel, agradó a  Dios: “Que no se vea ni se oiga a un Hermano de la Sagrada Familia sin sentirse llevado a hacer el bien.”

Si las biografías sobre el Hermano Gabriel no son muchas, las de los Hermanos son escasas: Jérome, Damasceno,… y pocos más. Sin embargo han existido Hermanos que en el campo profesional o en la vida religiosa nos pueden decir muchas cosas.  Recojamos testimonios, recojamos material, no tengamos miedo de proponer algunos de sus nombres a la oración de la gente… Sé que esto se está haciendo en Argentina con algunos Hermanos fallecidos  recientemente, y está muy bien. No tengamos miedo. Valorar a un Hermano, -don de Dios-, demuestra  que el camino que el Hermano Gabriel nos señaló se enmarca dentro del Evangelio y es un camino que lleva a la santidad.

No olvidemos de implicar a los laicos, sobre todo a los miembros de las “Fraternidades Nazarenas”; y también a aquellas personas de fe convencida que nos quieren. Pidámosles que nos acompañen en nuestras súplicas al Hermano Gabriel para que interceda por nuestras necesidades.

Pero nuestra personal invitación, de viva voz y por escrito, ha de dirigirse a nuestros Hermanos ancianos o enfermos de la Provincia; a aquellos Hermanos que dieron tanto al Instituto y que todavía pueden transformar su edad en don agradable a Dios:  a aquellos Hermanos que, como sabemos, la riqueza de su larga profesión religiosa, “vale inmensamente más que la agibilidad de los brazos y la exuberancia de las energías“; a aquellos Hermanos que Dios quiso elegir como miembros dolientes del cuerpo místico y que aceptando pacientemente su dolor y su situación elevan a Dios una poderosa solicitud por la beatificación de nuestro Fundador.

Al principio de octubre próximo tendremos el Encuentro de los Superiores provinciales con la Administración General. Sería bonito ofrecerles algunas propuestas para su estudio.  Mientras tanto, pediría a los animador del Cono Sur  que al final del mes de enero de 2005 vivieron tan intensamente los días del Encuentro con el Hermano Gabriel en Passo Fundo, que nos hagan llegar las indicaciones o decisiones a las que llegaron, para ser  tenidas en cuenta por otras Provincias.

Estoy considerando la posibilidad de un encuentro de animadores del viejo continente, para estudiar, siguiendo lo que, bajo la guía del vicepostulador Hermano Mario Fierro redactaron ya  nuestros Hermanos animadores  del Cono Sur americano: un “Plan de animación de la causa de Beatificación del Hermano Gabriel Taborin.”

Hermanos animadores, me parece superfluo deciros que acepto gustoso cualquier sugerencia o propuesta que ayude a dar a conocer  y amar más al Hermano Gabriel Taborin.

En el prólogo a las Constituciones leemos:

“El Hermano Gabriel permanece entre nosotros:
te corresponde asegurar su presencia,
realizar y transmitir su mensaje,
multiplicar sus discípulos
por medio de tu vida de fe, esperanza y caridad,
tu diálogo constante con Dios,
tu paciencia en las pruebas,
tu entrega total y desinteresada,
tu devoción a Jesús, María y José”

Qué no quede sólo una piadosa exhortación.

En unión a JMJ, os saludo fraternalmente

Hermano Carlo Ivaldi
 Roma, 15 de abril de 2005