Después de haber perdido a mi padre el pasado 2 de junio 2020, aunque no por la enfermedad de COVID, son momentos dolorosos que no quieres revivir nuevamente. Nunca olvidaré que el día anterior a su fallecimiento solo pude estar 5 minutos con él por normativa COVID, a pesar de que él no lo tenía.
Para mi hermana y para mí, la mayor preocupación es el bienestar de mi madre, por eso desde el 11 de enero mis padres vivían con mi hermana. Mi madre padece parkinsonismo en un estado muy avanzado. Pero llegó el momento que no queríamos: reconocer que entre los dos no podíamos dar la calidad de vida que necesitaba y tuvimos que pedir plaza en la Residencia Santa Teresa de Jornet donde entró el pasado 30 de agosto.
El mes de diciembre fue muy duro, y llegó el momento de pedir oraciones a la comunidad. Tanto mi hermana como yo, pedimos por la salud de nuestra madre a través del Hermano Gabriel Taborin. A esta oración se unió la comunidad de Hermanos de Burgos.
Lo que ha sucedido a mi madre, es un hecho inexplicable, pues los médicos nos lo pusieron muy mal. Se ha recuperado, pero el COVID-19 la ha hecho perder mucho, es decir, que su enfermedad ha avanzado mucho más de los esperado. Pero lo importante es que está entre nosotros.
Doy gracias a Dios por la presencia de mi madre, y más todavía después de lo vivido.
Emilio Gutiérrez
Burgos, 13 de marzo de 2021