Gracia recibida por Valentino Nicolás Sánchez Barrio

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 16 de enero de 2021.

Valentino nació el 30 de agosto de 2020.

Después de un embarazo sin problemas y ya a término, el domingo 30 de agosto recibí la noticia de que mi hija, Roxana, había quedado internada a las 13.30 de ese día, y que comenzaría su trabajo de parto. Sabíamos que todo venía bien. Le indujeron el parto ya que ella no presentaba contracciones. Hicieron intentos durante ocho horas, sin éxito. Esta situación hizo determinar una cesárea de urgencia. Valentino nació a las 21.31 de ese día.

A las 23:00 recibí el llamado de su padre, Nicolás, quien me dijo casi llorando que el bebé había nacido sin oxígeno y que estaba muy mal. Sólo le daban 6 horas de vida. Le habían dicho que, si pasaba aquellas terribles 6 horas, le harían terapia de hipotermia. Habría que esperar, luego, 72 horas para evaluar si el bebé lo habría podido soportar.

En ese mismo momento comenzaron las cadenas de oración por Valentino y también por sus papás que, además, en plena pandemia, estaban solitos en la clínica, sin poder recibir el abrazo de nadie.

Tengo la suerte contar con mis primos León, quienes desde “la hora 0”, estuvieron rezando por la vida de Valentino. Ricardo, Alejandro, Juan Carlos y Fernando siempre me dijeron que no deje de rezarle al Hno. Gabriel Taborin. El rezo de la Novena por su intercesión, cada mes, unió a todos: familia, amigos, amigos de amigos, vecinos, en una misma intención: la vida y salud de Valentino. Todos nos reuníamos en el amor a las 22:00, haciendo más fuerte el poder de la oración -que jamás dejamos- no sólo para pedir por su salud, sino también agradeciendo sus logros.

Valentino pudo superar las primeras 6 horas mencionadas. Luego, pudo atravesar esas otras terribles 72 horas, a lo largo de las cuales fueron devolviéndole muy lentamente su temperatura corporal para no dañar su corazoncito.

Totalmente lleno de cables, con un montón de aparatos rodeándolo y con mucha medicación, cada día era un pequeño pasito hacia adelante. Pero uno de esos días, mi hija comenzó a sentirse sin olfato y sin gusto: era positiva de covid-19. Ese hecho hizo que durante 14 días sus padres no pudieran estar con Valentino, debido al aislamiento preventivo. No fue nada fácil para ellos no poder estar con su bebé. Tampoco para el resto de la familia no poder acompañarlos en el lugar.

Valentino presentaba importantes problemas en su succión. Todo hacía pensar que deberían ponerle un botón gástrico de por vida. Pasaron los días, y sus padres pudieron volver a reencontrarse con Valentino. Su mamá no bajaba los brazos, y siguió confiando en que su hijito algún día podría comenzar a succionar y tragar. Y, después de muchos días, ¡lo logró!

Luego de 40 días de internación le dieron el alta y hoy está con sus papás y su hermanito, en casa. No fue fácil ni lo será. Queda mucho camino por delante. La falta de oxígeno al nacer hizo que su sistema nervioso quedara muy afectado en sus funciones motoras. Todavía no sabemos si podrá hablar o caminar.

Por eso nos encomendamos a Dios, a la Virgen María y a todos los Santos y, de una manera especial a la intercesión del Vble. Hno. Gabriel Taborin, para que siga ayudando y manteniendo las fuerzas de este, nuestro gran luchador.

Esta es una resumida historia de Valentino. Su historia es prácticamente la historia de sus dificultades de salud. La misma ha sido escrito por uno de los seres que más lo ama en esta tierra: Su “Abu” (abuela),

Silvia Mónica D’Alto.