VILLA BREA AYER

  1. Los noventa días concedidos a los Hermanos por el Gobierno francés para salir de Francia se agotaban. Las casas abiertas en Italia no eran suficientes para alojarlos. El Hermano Sulpicio Couturier, se enteró que los Jesuitas de Chieri quería vender “Villa Brea”, una casa en las afueras de la ciudad. La visitó y la encontró amplia y decente, rodeada por 5 hectáreas de terreno cultivable, en una magnífica ubicación, y la compró.

Momentos significativos de esta nueva “casa madre”: El 19 de junio llegaron tres Hermanos destinados a organizarla para albergar a los que irían llegando. El primer grupo, de 17 Hermanos, llegó el 3 de julio, otros, acompañados de vagones de muebles llegaron más tarde. Villa Brea se convirtió en la residencia de la Administración General, de los Hermanos mayores pero autosuficientes, de los Hermanos que se preparaban para ir a Túnez y Sudamérica y de los Hermanos útiles para el funcionamiento de la casa y el trabajo en la propiedad. En 1905 se tiene en Villa Brea el primer Capítulo General fuera de Francia, en el que se constató el balance del desastre causado por la supresión de la Congregación en Francia. De los 314 Hermanos quedaron 209. En 1907 se abrió el Aspirantado sólo con jóvenes franceses.

En 1910, con la llegada de los novicios de España, el Noviciado llegó a ser internacional. Comenzaron también a llegar los primeros jóvenes del Valle de Aosta e italianos. La Primera profesión de un Hermano del Valle de Aosta tuvo lugar en 1925. En 1926 llegó el primer aspirante italiano, era el único entre compañeros franceses. En 1927 se comenzó a trabajar en la elevación de la casa para albergar a los escolásticos. Y en 1929 se celebra la Primera profesión de un Hermano italiano que parte inmediatamente para América del Sur. El año de 1934 se caracteriza por iniciativas con el objetivo de fortalecer y difundir la devoción a la Sagrada Familia: afiliación al Santuario de Loreto, la bendición de la estatua de cemento en el jardín y en 1935 bendición del cuadro oficial que hoy continúa en Villa Brea. También se hace el libro de cantos sobe la Sagrada Familia y se publican artículos al respecto en L´Entretien Familial. Más tarde se extendió la devoción a la Sagrada Familia en las familias con la estatua que pasaba de casa en casa.

El 9 de enero de 1936, el Estado italiano concede personalidad jurídica a la “Casa General” reconocimiento de una institución religiosa socialmente útil. Y el 26 de agosto, debido a la guerra, los Hermanos franceses y la Administración General regresan a Francia. Se inicia así una segunda fase en Italia: Aumento de aspirantes y novicios italianos y españoles, que estarán presentes hasta 1942. Todo trae una nueva esperanza, los escolásticos están terminando sus estudios universitarios.

En los años 70 la antigua casa de Villa Brea comienza una reestructuración completa. La escuela media privada es reconocida legalmente y se hace mixta. A este periodo positivo siguieron años de crisis vocacional y económica: el Juniorado y Noviciado fueron cerrados. La escuela también cerró sus puertas. Parte del gran complejo fue arrendado. La Administración Provincial y la Comunidad, serán los únicos habitantes de la querida y vieja Villa Brea.

 

LA COMUNIDAD DE VILLA BREA HOY

Está compuesta por 9 Hermanos. La edad mediana es de 75,8 años; oscila entre 91 de dos Hermanos y 47 del Hermano Casimiro Ouare de Burkina Faso. Hay un Hermano de votos temporales. Todos los Hermanos son autosuficientes. Sin embargo, la casa, igualmente es atendida por un enfermero fijo. Cada Hermano se muestra dispuesto a colaborar en el buen funcionamiento de la casa y a asumir tareas concretas. Y todos son conscientes de que su tarea específica es dar testimonio de la vida y la alegría de ser de Hermano de la Sagrada Familia.

 

LAS ACTIVIDADES APOSTÓLICAS

La Comunidad de Villa Brea no tiene actividades educativas o apostólicas específicas. Su misión y el proyecto de la Comunidad se centran en ser “presencia”, “sal y luz”; sin embargo, estamos convencidos que para poderlo manifestar debemos atender material y espiritualmente a los “habitantes de la casa” y “la casa”, que es el rostro de quien la habita. Cada hermano, anciano o enfermo, está llamado a testimoniar y transmitir lo que en los largos años de vida de Hermano ha adquirido. Esta situación no impide que Hermanos con menos años y achaques, tengan diversos apostolados.

En las Rectorías y parroquias vecinas, se hace un servicio de suplencias. Un hermano desempeña actividades parroquiales.

Un legado positivo de la escuela es la “Fraternidad Nazarena”, especialmente cuando fue dirigida por los Hermanos. Hay padres que continúan su relación con la Comunidad y su compromiso parroquial.

Otra área es la CAM-SAFA (Centro de Animación Misionera) que a través de la oración, la formación, reuniones, conferencias, no sólo da un apoyo a la educación global y hace análisis de temas relacionados con la finalidad del grupo, sino que también invita a colaborar a la luz de los valores del Evangelio de la paz, la fraternidad y el compartir. La presencia de un rico Museo Etnológico Misionero, ayuda a sensibilizar a los visitantes para descubrir o redescubrir la dimensión misionera de la Iglesia y la obra misionera de los Hermanos de la Sagrada Familia en Burkina Faso y en  países en desarrollo. Dos veces al año se organizan “campos de trabajo” en Burkina Faso y se envían cuatro expediciones de contenedores de material, con la participación de voluntarios de todas las edades.

 

INCULTURAR E INCULTURARSE

Son dos tareas complementarias y puntos delicados para los Hermanos de la Comunidad: jóvenes y ancianos. Nuestra modernidad “líquida”, tiene el riesgo de conducir a una profunda crisis que hace que sea difícil de entender y transmitir. Algunos comportamientos como el abandonarse a lo efímero y a lo inmediato, manifiestan una gran pobreza; parece que ya no tenga sentido el construir sobre sólidos valores. También las relaciones entre las personas parecen ser afectadas negativamente. En esta realidad, la Comunidad es consciente que para inculturarse debe ser inculturado y luego convencerse de que debe valorar antes de actuar, pensar antes de decidir, pero siempre esperar.