Roma, 5 de noviembre 2018

El carisma taboriniano al servicio de Dios y del prójimo.

 

Estimados Hermanos, miembros de las Fraternidades Nazarenas, Aspirantes a Hermanos, Comunidades Educativas, Comunidades cristianas, Catequistas y amigos de la Familia Sa-Fa:

 

Un año más la celebración de la fiesta del Venerable Hermano Gabriel me brinda la oportunidad para agradecer al Señor el regalo del carisma taboriniano dedicado particularmente “al servicio de Dios y del prójimo”. Hacer de nuestra vida una vocación de servicio y disponibilidad a las necesidades de la infancia y de la juventud me parece una excelente manera de recordar la figura del Hermano Gabriel Taborin en los espacios de nuestras instituciones.

 

La frase que encabeza este saludo me motiva a fijar mi atención en la explicación que Jesús dio a sus discípulos “No he venido a ser servido sino a servir”( Mateo 20, 17-28), un excelente proyecto de entrega a los Hermanos y compañeros, a las familias y a los destinatarios de nuestra misión. Con motivo de la fiesta del Fundador de este año, reafirmemos nuestra vocación de servicio a los demás y hagamos de ese servicio el criterio de actuación en el ámbito de nuestra vida y misión.

 

En la vida y obra del Hermano Gabriel el servicio a la Iglesia y a la sociedad fue un factor diferenciador que tenemos que seguir actualizando para que su carisma permanezca vivo entre nosotros. Especialmente en este mes de noviembre os invito a acercaros a la vida de nuestro Fundador y a valorar su vocación de servicio a Dios y al prójimo. Un ejemplo a valorar en las circunstancias que cada uno de nosotros tenemos que vivir hoy.

 

En la biografía del Hermano Gabriel encontramos acciones edificantes de servicio a la Iglesia y a la sociedad: predicador y animador de sus coetáneos, educador y maestro, catequista incansable, padre misericordioso y organizador de la Congregación. Sus biógrafos señalan que “veía por todas partes la necesidad de realizar el bien”. En 1836 el Fundador escribía al Obispo Monseñor Devie “El plan de mi empresa es de lo más amplio: ponerle límites no está en mi poder, porque tengo el presentimiento de que estas ideas vienen de Dios y no de mí”.

 

Con ocasión de la fiesta del Fundador os invito a superar el pequeño mundo de nuestras preocupaciones y a ofrecer nuestra colaboración de servicio en alguno de los campos que nos ofrece el proyecto humanizador de la Familia Sa-Fa. Un servicio de ayuda a necesidades reales, en momentos adecuados y con la suficiente delicadeza para no herir la sensibilidad de nadie.

 

Esta actitud de servicio exige salir de nuestra pasividad, interesarse por los demás y dedicarles parte de nuestro tiempo y esfuerzo. Requiere también el desarrollo de las habilidades sociales, la aceptación del otro, el respeto de las opiniones ajenas, el esfuerzo para vivir y trabajar en equipo y la valoración de los logros de los demás. Malgastar las ocasiones de servicio que nos ofrece la vida, es perder la oportunidad de crecer interiormente.

 

Así pues, en el Hermano Gabriel podemos encontrar un referente que nos impulse cada día a superarnos en el camino de nuestra vida humana y cristiana. Poner al servicio de los demás los dones que hemos recibido podría ser una excelente forma de asimilar el espíritu de servicio del Hermano Gabriel y de practicarlo especialmente durante estas fiestas.

 

En este espíritu de servicio merece todo mi reconocimiento las diferentes aportaciones del voluntariado pastoral, misionero, social y educativo de muchos miembros de la Familia Sa-Fa. La colaboración en acciones educativas, catequéticas, de integración social, de cooperación y de sensibilización ayuda a desarrollar verdaderos cambios personales y sociales. El compromiso y la satisfacción de ayudar a los demás son razones importantes para construir un mundo mejor y más solidario. Invito desde aquí a mantener y fomentar dichas actividades según la vocación, aptitudes y posibilidades de cada uno.

 

Tras estas reflexiones podemos preguntarnos personalmente o en grupo: ¿Qué personas como ejemplo de servicio hemos encontrado en nuestra vida? ¿Vivimos el ministerio de nuestra vocación en clave de servicio? ¿Hacemos en los diferentes ámbitos de nuestras circunstancias una entrega generosa a los demás comenzando por nuestros allegados? ¿Entendemos el servicio como el estilo de vida del cristiano? Examinemos nuestras actitudes en este aspecto e incluso pidamos a algún amigo, colega, esposo o esposa cómo valoran nuestra capacidad de servicio.

 

Este año celebramos la fiesta del Fundador en el marco de la reciente XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, sobre el tema “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. Un evento que nos recuerda la importancia de los jóvenes para el presente y el futuro de la Iglesia. Con este motivo quiero ofrecer mi más cordial agradecimiento a todos los Hermanos y laicos de la Familia Sa-Fa que desde su vocación de servicio acompañan, escuchan y comparten su tiempo y energías con los jóvenes. Igualmente felicito a todos los miembros de los movimientos juveniles Sa-Fa por su compromiso y esfuerzo para seguir madurando humana y espiritualmente. Ojalá que todos podamos encontrar en Cristo la respuesta a los condicionantes de nuestras vidas.

 

La fiesta de nuestro Fundador es también un momento oportuno para celebrar y agradecer nuestra vocación de Hermanos y de laicos Sa-Fa. Su vida y su ejemplo son una llamada a todos nosotros a invitar a otros a sumarse a este proyecto. No olvidemos durante este mes seguir pidiendo al Señor por la Beatificación del Venerable Hermano Gabriel y encomendemos por su intercesión a las personas enfermas o en dificultad que conocemos.

 

Que el recuerdo de nuestro Fundador acreciente nuestra vocación de servicio a los demás en los ámbitos de nuestra misión.

 

Feliz fiesta para todos

 

  1. Juan Andrés Martos Moro SG