El sábado 11 de enero de 2020 fue el día elegido para marcar con una ceremonia litúrgica la entrada oficial de los Hermanos de esta Fundación de Ghana en su residencia definitiva.

Una delegación de 10 miembros, encabezada por el hermano Julien Zoungrana, animador provincial, vino de Burkina Faso para el feliz acontecimiento.

Los discursos del día fueron precedidos por la lectura de un mensaje del Hermano Javier Hernando de Frutos, Animador General; mensaje que fue leído a la atención de toda la asamblea de fieles en oración.  La misa de bendición fue presidida por el Padre Mathew YITEREH, Vicario General de la Arquidiócesis, rodeado de otros siete sacerdotes concelebrantes, incluyendo al Hermano Edouard Guissou, nuestro Hermano Sacerdote. Varias entidades religiosas, tradicionales y administrativas invitadas honraron a la comunidad con su presencia efectiva.

En los días anteriores, durante y después de la ceremonia, la comunidad fue acompañada y apoyada por las otras familias religiosas (en este caso las Hermanas Misioneras de África y las Hermanas de la Instrucción Cristiana) y por la comunidad cristiana del pueblo de Gumo.  El día se desarrolló en una pacífica atmósfera de acción de gracias. La comunidad está gratamente sorprendida por la calidad de la acogida y la integración de la que se ha beneficiado en este nuevo pueblo de Gumo del que ahora forma parte según la tradición de la etnia DAGOMBA. La bendición del local y la instalación del Santísimo Sacramento en el oratorio, se hicieron al final de la misa, y antes del canto de acción de gracias. Todos los cantos de la celebración litúrgica fueron ofrecidos por el coro del seminario menor San Carlos BOROME, en reconocimiento a la hospitalidad que recibieron los primeros Hermanos de la comunidad a su llegada desde octubre de 2016 hasta agosto de 2017. Nuestra más profunda gratitud al Arzobispo y a todo el presbiterio de la Arquidiócesis de Tamale, así como a la Administración General y a todo el Instituto, por toda la ayuda ofrecida con buen corazón.

“El esfuerzo de todas las personas hace del mundo la casa de Dios.  Los hermanos y todos los que asistan a esta residencia deben recordar que también es su casa y, sobre todo, que es la casa de Dios, donde se vive la alegría del Evangelio.