Podríamos pensar que damos gloria a Dios solo con el culto y la oración, o únicamente cumpliendo algunas normas éticas ―es verdad que el primado es la relación con Dios―, y olvidamos que el criterio para evaluar nuestra vida es ante todo lo que hicimos con los demás. La oración es preciosa si alimenta una entrega cotidiana de amor. Nuestro culto agrada a Dios cuando allí llevamos los intentos de vivir con generosidad y cuando dejamos que el don de Dios que recibimos en él se manifieste en la entrega a los hermanos. La fuerza del testimonio de los santos está en vivir las bienaventuranzas y el protocolo del juicio final. Son pocas palabras, sencillas, pero prácticas y válidas para todos, porque el cristianismo es principalmente para ser practicado, y si es también objeto de reflexión, eso solo es válido cuando nos ayuda a vivir el Evangelio en la vida cotidiana. (GE 104-109)

 

ORACIÓN PARA PEDIR UNA GRACIA POR INTERCESIÓN DEL VENERABLE HERMANO GABRIEL TABORIN

Señor,

Tú que llenaste el corazón

del Venerable Hermano Gabriel Taborin

de fe viva y de celo ardoroso

para educar cristianamente a la juventud

y ayudar a los Sacerdotes,

haz que, siguiendo su ejemplo,

procuremos siempre tu gloria.

Y, si es tu voluntad, glorifica a tu Siervo,

concediéndonos por su intercesión,

la gracia que solicitamos: (…..).

Te lo pedimos por los méritos de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.