Después de una mañana normal de clase unos veinte jóvenes de la Superior se reunieron en el aeropuerto de Caselle con destino a Barcelona. Muchos de estos chicos nunca habían tenido una experiencia así y la preocupación era grande.

Al llegar a España fueron recibidos como viejos amigos y entre los chicos aumenta la sensación de que no estaban asistiendo a una excursión escolar como otras. El viernes tuvimos la oportunidad de visitar la ciudad, pero el paisaje más bonito eran las sonrisas, las palabras y la serenidad con la que los muchachos se encontraban entre ellos, sin conocerse apenas.

En la tarde nos trasladamos al Colegio de Gavà, donde este año se celebraba la experiencia del Ágora del Evangelio. Allí nos reunimos grupos de chicos y jóvenes para mostrar con una canción, un baile o cualquier tipo de actuación, nuestra fe. El lema elegido este año fue “Que la fe te acompañe” un tema difícil de explicar y especialmente para nosotros que nos parecía no tener ninguna habilidad artística especial, sin embargo, durante nuestra actuación el público respondió de un modo espléndido bailando y divirtiéndose con nosotros.

Cuando el domingo llegamos a casa el entusiasmo seguía siendo muy alto y la necesidad de hacer una nueva experiencia como ésta era muy fuerte. Y es entonces cuando me di cuenta: la actuación fue muy apreciada porque, tal vez sin saberlo, viviendo y compartiendo cada momento con simplicidad y la atención al otro habíamos permitido que la fe y Dios nos acompañasen a lo largo de esta magnífica aventura.

Espero que todos nuestros jóvenes y adolescentes tengan la posibilidad de vivir experiencias como esta porque dejan un signo dentro de cada uno.

Fratel Marco