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¡Muchas
gracias,
Hermano Gabriel!
Cuando el médico dijo a la
señora Jorgelina que la criatura que llevaba en sus entrañas
era niño se echó al cuello de Antonio, su marido, diciendo:
"Lo llamaremos Felipe". Felipe iba a ser el primer varón de
la familia.
Transcurridos algunos meses,
una segunda ecografía reveló la presencia de un voluminoso
quiste en el cerebelo. El pequeño Felipe, en el caso de
sobrevivir, estaba condenado a un estado vegetativo con
numerosas molestias.
En el Colegio de San José de
Tandil, dirigido por los Hermanos de la Sagrada Familia, donde
la Señora Jorgelina era maestra y su madre era vicedirectora
del mismo, comenzó en las clases una cadena de oraciones para
que, por intercesión del Hermano Gabriel Taborin, "Felipe",
naciera sano.
EL 8 de diciembre de 1999 nació
Felipe. El quiste había desaparecido. Hoy Felipe es un niño
vivaracho, alegría de cuantos temieron por su vida.
Por iniciativa del
vicepostulador argentino, Hermano Mario Fierro, el caso ha
sido examinado con la seriedad que merece. En su día presentó
al Obispo de Azul (Argentina), Mons. Emilio Bianchi de Cárcano,
una exhaustiva documentación, pidiendo que se constituyese un
Tribunal eclesiástico diocesano para estudiar en profundidad y
en todos sus detalles el presunto milagro.
Una vez constituido el
tribunal, interrogados numerosos testigos, consultados médicos
y especialistas, examinada una voluminosa documentación
clínica, frente a la singularidad del caso, ha sido redactado
el "transunto", una copia fiel de todos los actos, sellado y
firmado por un notario y enviado a Roma en una copia doble,
para su estudio definitivo.
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