Toda la vida del H. Gabriel está profundamente marcada por la vivencia de la liturgia. 
  En su actividad apostólica, a animación litúrgica
ocupa un puesto importante junto a la educación cristiana y la catequesis.
   Le encantaba especialmente preparar a los niños a participar por vez primera plenamente en la Eucaristía
  El papel de animador no es el de asumir  toda la responsabilidad,
sino el de impulsar y coordinar iniciativas, canalizar la creatividad, apoyar las ideas de los otros
para que se puedan traducir en gestos concretos.