TESTIMONIOS

 

Catequistas de Burgos

         
 

¿Por qué eres catequista?

"Hace ya un tiempo (creo que unos 10 años) le dije a mi monitor de grupos (o al coordinador de Pastoral del momento, no recuerdo) que me gustaría ser catequista. No sabía qué era lo que estaba haciendo: supongo que un capricho, una continuación "natural" de lo que yo entendía por Pastoral. Si alguien había dado su tiempo para anunciarme el Evangelio, ¿por qué no podría hacer yo lo mismo? Así empecé. Y así continúo, creyendo en lo mismo, creyendo que Dios nos necesita para su Reino en la Tierra, necesita que su Palabra se siga transmitiendo, y puede que incluso cuente conmigo para ello. Lo que yo no sabía entonces era que ser catequista es más que una reunión semanal, ahora sé que son reuniones previas, vida coherente, preparación de campamentos, reuniones en Sigüenza, encuentros de Pastoral, oración personal, vida en Comunidad y un sinfín más de compromisos que hacen que lo del capricho, que decía al principio, se quedará muy, muy atrás. Es cuestión de Fe".

 Jordi Ramirez.
Barcelona '

 

¿A qué compromete ser catequista?

La tarea del catequista compromete toda su persona. Ha de evidenciarse que el catequista, antes de anunciar la Palabra, la hace suya y la vive: de aquí surge la necesidad de coherencia y autenticidad de vida en el catequista. Antes de hacer catequesis, debe ser catequista. La verdad de su vida es la nota cualificante de su misión, qué disonancia habría si el catequista no viviera lo que propone, y si hablara de un Dios que ha estudiado pero que le es poco familiar. Cuanto más verdadera e intensa sea su vida espiritual, tanto mas evidente será su testi­monio y más eficaz su actividad. El catequista debe ser, el sembrador de la alegría y de la esperanza pascual, que son dones del Espíritu. En esta opción de vida, como en todas, hay que ser fuerte ante los momentos de debilidad y desgana; es por eso que la vida espiritual del catequista es tan importante a la hora de supe­rar los momentos mas duros: una comunidad que entienda tus problemas y te fortalezca en las dudas.

 Una catequista. Gavà.

 
         
 

- ¿Qué espera un catequista cuando se compromete con esta tarea?

Lo que espera un catequista es algo más de lo que se puede expresar con unas pocas pala­bras, porque en realidad no espera nada, pero lo recibe todo. Es un don que ÉI nos ha dado, una confianza que ha depositado sobre cada uno de nosotros y una auténtica necesidad de hacer su voluntad. Cuando llega la reunión semanal con los chicos solo esperas ser capaz de transmitir­les la fe que tu has recibido y acompañarles en el inicio de su camino vital, pero sin que se per­caten de tu presencia; ser corno una siembra invisible, nunca ser protagonista, porque lo son ellos. Es entonces cuando el catequista recibe el regalo más valioso: ver corno le descubren a ÉI, le sienten, le comparten con los demás y se con­vierten en sus apóstoles. Y siempre, cada vier­nes, sales del grupo anidando la esperanza de haber sido su instrumento y de no haberle falla­do, porque tienes la certeza de que tú ya has aprendido y recibido más de lo que merecías.

   Javier Fernaud. Madrid.

 

¿Ves que el colegio favorece y manifiesta una identidad cristiana?

Yo corno catequista puedo dar testimonio de la identidad cristiana del colegio a través de mi relación con los otros alumnos del colegio, de mi comportamiento en clases, mis notas… Como catequista he de ser ejemplo constante con mis obras y con mi forma de actuar, acorde con mis valores cristianos corno, por ejemplo, ser testimonio en la participación en los actos religiosos, no sólo a nivel de asistir lo cual se da por hecho, sino formando parte del coro, leyendo alguna lectura o lo que se necesite. Otra forma de dar testimonio sería participar en clase aportando mi experiencia corno cristiano sin tener vergüenza de lo que todos aquellos que no comparten mis creen­cias, o las desprecian, puedan pensar o decir.

Jaime Lameiro. Palma de Mallorca.

 

 
         
 

- ¿Cómo va la iniciativa de comenzar una escuela de catequistas?

  
Este curso comenzamos una nueva actividad en la animación catequética de la Parroquia Nuestra Señora de las Arenas de Finisterre.  
   Ésta consiste en un rato de charla o reflexión sobre la catequesis con algunas alumnas del cole que tienen interés en ser catequistas. Podríamos llamarlo una miniescuela de catequistas.
   Los sábados, por la tarde, después de coro durante unos 20 minutos, comentamos algunos temas, corno preparar algunas catequesis o incluso la misma ambientación de la eucaristía: alguna pequeña representación, ofrenda, diálogo, oración, gesto,... 
   Algún día los temas han sido más duros porque trataban sobre la voca­ción de catequista, de cristiano, (con textos de la Biblia)...
   Pero lo importante es que descubramos que comunicar a Jesús tiene su atractivo, tiene sus consecuencias y exigencias en la vida de cada uno y en la de los demás y sobre todo vernos partícipes en la vida parroquial.


Desde Finisterre.

 

- ¿Qué dirías a aquellos jóvenes que se plantean ser catequista?

  Varias san las motivaciones que pueden lle­var a un chico/a de los grupos de pastoral a dar el salto a ser catequista.
   EL primero, porque ha recibido el esfuerzo y trabajo de muchos catequistas que le han dado su tiempo sin recibir nada a cambio, bien servi­rla corno "pago" a los servicios prestados su trabajo y esfuerzo con nuevas generaciones de niños de los colegios.
   Segundo, porque es mejor dar que recibir y aunque suene muy tópico los que llevamos gru­pos sabemos lo poco que damos y lo mucho que recibimos.
   Tercero, si alga ha aprendido en estos años, no se le escapará que Cristo y su mensaje es tan importante en su vida que no podrá evitar gritarlo a los cuatro vientos, y qué mejor forma que dando testimonio a los niños en cateque­sis.
   Y por último y para mí mas importante, el sabernos y sentirnos enviados por Dios para esta tarea, y aceptarla con gusto y entusiasmo, que san pocos los llamados y muchos menos los que aceptan el reto.

Javier Diez. Burgos.