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MENSAJE -
MENSAGEM-
MESSAGE
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MESSAGGIO -
MESSAGGE |
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1A los Hermanos,
Fraternidades Nazarenas
y laicos de la familia Safa:
A los pies del castillo señorial
que domina la ciudad medieval de Sigüenza, de estrechas
y empinadas calles, nos reunimos los miembros de la
Administración General, Hermanos Provinciales y el
Director del Centro de Espiritualidad presididos por el
Hno. Juan Andrés Martos, Superior General. Entre el 6 y
el 14 de octubre, nos acogió la Comunidad de la que fue
casa de noviciado, en la que disfrutamos de la solícita
atención de los Hermanos y los bellos paisajes de su
entorno.
Durante estos
días hemos podido orar juntos, reflexionar, compartir
información e inquietudes sobre la vida y la misión del
Instituto en cada una de nuestras Provincias. La
comunicación y escucha ha fortalecido en nosotros la
comunión y la corresponsabilidad.
En la bienvenida, el Hermano
Superior General nos ha recordado que la misión de los
superiores y demás responsables ha de orientarse a
construir la comunidad de amor centrada en la presencia
de Cristo. Autoridad y obediencia han de estar al
servicio de las personas y de la fraternidad. Esto exige
muchas veces actitudes de humildad y valentía necesarias
para compartir las fragilidades y fomentar la unidad
entre todos.
El motivo principal de nuestro
diálogo y reflexiones ha sido el Proyecto de Vida del
Instituto para este sexenio dado por el Capítulo
General, que nos invita a salir desde Nazaret para ser
una presencia viva en el mundo de hoy: significativa,
educadora, convocante y corresponsable, que alude a una
manera concreta de ser, de estar y de obrar.
La presencia que se nos pide hoy
puede tener distintos ámbitos de expresión: física,
educadora, apostólica e institucional, de cualquier modo
deberá ser capaz de crear espacios humanizadores y
evangelizadores y tender a inculturar el carisma. Los
caminos de humanización y santidad marcan la dirección
hacia la plenitud cristiana.
Queremos ser presencia
significativa viviendo agradecidos nuestra vocación
cristiana y religiosa, expresión de la bondad del Padre
que nos ha llamado a estar con Él y testimoniar su amor
a toda criatura. Nuestro ser encuentra su plenitud en la
vida comunitaria y en las relaciones con los demás,
ofreciendo como testimonio el “espíritu de cuerpo y de
familia”.
Estamos invitados a ser presencia
educadora que asuma las realidades culturales y la
riqueza personal. Los diversos modos de encarnar el
carisma en nuestras Provincias, expresan el rostro
particular que asume en cada país, región o continente
donde esté presente. La compasión educativa que vivió el
V. H. Gabriel imprimió a la dinámica de la vocación el
ministerio educativo con los rasgos de cercanía,
sencillez y acompañamiento de todo lo humano. Nuestra
vocación y razón de ser, de Hermanos y laicos, es hacer
de nuestras obras “escuelas de humanización” a imagen de
Nazareth.
Hemos de ser una presencia
convocante, en la certeza de que nuestra espiritualidad
nazarena, el espíritu de familia y la misión educadora y
evangelizadora siguen siendo atrayentes y convocantes.
Por encima de la motivación humana hemos de descubrir el
impulso del Espíritu que nos lleva a vivir una vocación
de servicio y entrega.
Valoramos el crecimiento de nuestra
presencia corresponsable entre Hermanos y laicos basado
en la confianza mutua y en la conciencia de nuestra
misión de Iglesia. El medio privilegiado para seguir
creciendo en misión compartida será profundizar en la
elaboración de proyectos comunes nacidos al calor del
diálogo.
Hemos dedicado tiempo al estudio
del “Manual de Espiritualidad”, del esquema de la
“Historia del Instituto” y del documento “Familia Safa”.
Trabajos sugeridos en respuesta a una necesidad que se
constataba en el quehacer formativo y pastoral. Deseamos
que estos nuevos documentos que prepara el Centro de
Espiritualidad, contribuyan al crecimiento,
fortalecimiento y maduración de nuestra fe con sentido
nazareno.
Con alegría, constatamos que el
Espíritu sigue alentando vida en nosotros. Algunos
signos son:
- Creciente espíritu misionero
propiciado por las fundaciones en lugares de nueva
presencia de la Congregación. Todo ello ha suscitado
iniciativas y generosidad en nuestras comunidades
educativas.
- El interés que despierta la
figura y el proyecto del V. H. Gabriel. Los lugares que
nos hablan de su presencia histórica y existencial,
guardan para nosotros especial significado por su
contenido simbólico y educador.
- Un incipiente interés por la
vocación de Hermano en algunos lugares, que alienta
ilusiones y esperanzas de futuro.
- Mayor sentido de unidad y
pertenencia a una única familia religiosa que está
llevando a una mayor corresponsabilidad y colaboración
en nuestras obras y a dar los primeros pasos hacia la
unión de algunas provincias.
La convivencia fraterna de estos
días ha estado caracterizada por la sencillez en las
relaciones, la disposición al trabajo, la colaboración
en tareas domésticas y la buena voluntad para superar, a
veces con sentido del humor, las limitaciones de la
lengua. En la oración diaria os tuvimos siempre presente
a vosotros, Hermanos y laicos, con quienes compartimos
carisma y misión, culminando cada jornada con la
Eucaristía.
Es nuestro deseo seguir creciendo
en familia bajo el humilde techo de Nazaret teniendo a
Cristo, Palabra encarnada, como centro.
Hermanos del Consejo General y
Provinciales
Sigüenza, octubre 2008
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2Aos Irmãos,
Fraternidades Nazarenas
e leigos da família SAFA:
Aos pés do castelo senhorial que
domina a cidade medieval de Sigüenza, de estreitas e
empinadas ruas, nos reunimos os membros da Administração
Geral, Irmãos Provinciais e o Diretor do Centro de
Espiritualidade, presididos pelo Ir. Juan Andrés Martos,
Superior Geral. Entre os dias 06 a 14 de outubro,
acolheu-nos a Comunidade que foi casa de Noviciado, na
qual desfrutamos da solícita atenção dos Irmãos e das
belas paisagens de seu entorno.
Durante estes dias pudemos orar
juntos, refletir, partilhar informações e inquietudes
sobre a vida e a missão do Instituto em cada uma de
nossas Províncias. A comunicação e a escuta fortaleceram
em nós a comunhão e a co-responsabilidade.
Nas palavras de acolhida, o Ir.
Superior Geral nos tem recordado que a missão dos
Superiores e demais responsáveis há de orientar-se na
construção da comunidade de amor centrada na presença de
Cristo. Autoridade e obediência devem estar a serviço
das pessoas e da fraternidade. Isto exige muitas vezes
atitudes de humildade de valentia necessárias para
partilhar as fragilidades e fomentar a unidade entre
todos.
O motivo principal de nosso diálogo e
reflexões foi o Projeto de Vida do Instituto para este
sexênio dado pelo Capítulo Geral, que nos convida a
partir desde Nazaré para ser uma presença viva no mundo
de hoje: significativa, educadora, interpeladora e
co-responsável, que alude a uma maneira concreta de ser,
de estar e de atuar.
A presença que se nos pede hoje pode
ter distintos âmbitos de expressão: física, educadora,
apostólica e institucional. De qualquer modo deverá
criar espaços humanizadores e evangelizadores e tender a
inculturar o carisma. Os caminhos de humanização e
santidade marcam a direção à plenitude cristã.
Queremos ser presença significativa
vivendo agradecidos nossa vocação cristã e religiosa,
expressão da bondade do Pai que nos chamou para estar
com Ele e testemunhar seu amor a toda à criatura. Nosso
ser encontra sua plenitude na vida comunitária e nas
relações com os demais, oferecendo como testemunho o
“espírito de corpo e de família”.
Estamos convidados a ser presença
educadora que assuma as realidades culturais e a riqueza
pessoal. As diversas formas de encarnar o nosso carisma
em nossas Províncias expressam o rosto particular que
assume em cada país, região ou continente onde esteja
presente. A compaixão educativa que viveu o Venerável
Ir. Gabriel imprimiu à dinâmica da vocação o ministério
educativo com os rasgos de proximidade, simplicidade e
acompanhamento de todo o ser humano. Nossa vocação e
razão de ser, de Irmãos e leigos, é fazer de nossas
obras “escolas de humanização” à imagem de Nazaré.
Temos que ser uma presença
interpelante, na certeza de que nossa espiritualidade
nazarena, o espírito de família e a missão educadora e
evangelizadora seguem sendo atraentes e interpelantes.
Acima da motivação humana temos que descobrir o impulso
do Espírito que nos leva a viver uma vocação de serviço
e de entrega.
Valorizamos o crescimento de nossa
presença co-responsável entre Irmãos e leigos baseado na
confiança mútua e na consciência de nossa missão na
Igreja. O meio privilegiado para seguir crescendo na
missão partilhada será aprofundar a elaboração de
projetos comuns nascidos no calor do diálogo.
Temos dedicado tempo ao estudo do
“Manual de Espiritualidade”, do esquema da “História do
Instituto” e do Documento “Família Safa”. Trabalhos
sugeridos em resposta a uma necessidade que se
constatava no agir formativo e pastoral. Desejamos que
estes novos documentos que estão sendo preparados pelo
Centro de Espiritualidade, contribuam para o
crescimento, fortalecimento e amadurecimento de nossa fé
com sentido nazareno.
Com alegria, constatamos que o
Espírito segue alentando vida em nós. Alguns sinais são:
- Crescente espírito missionário
propiciado pelas fundações em lugares com nova presença
da Congregação. Isso tem suscitado iniciativas de
generosidade em nossas comunidades educativas.
- O interesse que desperta a figura e
o projeto do Venerável Ir. Gabriel. Os lugares que nos
falam de sua presença histórica e existencial, guardam
para nós especial significado por seu conteúdo simbólico
e educador.
- Um incipiente interesse pela
vocação do Irmão em alguns lugares, que alenta ilusões e
esperanças de futuro.
- Maior sentido de unidade e pertença
a uma única família religiosa que está levando a uma
maior co-responsabilidade e colaboração em nossas obras
dando os primeiros passos para a união de algumas
Províncias.
A convivência fraterna destes dias
esteve caracterizada pela simplicidade nas relações, a
disposição para o trabalho, à colaboração nas tarefas
domésticas e a boa vontade para superar às vezes com
sentido de humor, as limitações do idioma. Na oração
diária, os tivemos sempre presentes a vocês, Irmãos e
leigos, com quem partilhamos carisma e missão,
culminando cada jornada com a Eucaristia.
É nosso desejo seguir crescendo em
família sob o humilde teto de Nazaré, tendo a Cristo,
Palavra encarnada, como centro.
Irmãos do Conselho Geral e
Provinciais
Sigüenza, outubro 2008
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3To Brothers,
Nazarene Fraternities
and lay people of the SaFa family
Under the feet of the elegant castle
that dominates the medieval city of Sigüenza, with its
narrow and sheer streets, we meet the members of the
General Administration, the Provincials and the Director
of the Center of Spirituality presided over by Bro. Juan
Andrés Martos, General Superior. Between 6 and 14
October, it welcomed us the Community of which was
Novitiate house, and we could enjoy the solicitous
attention of the Brothers and the beautiful landscapes
of its environment.
During these days we have been able
to pray together, to meditate, to share information and
restlessness on the life and the mission of the
Institute in each one of our Provinces. The
communication and the listening have strengthened in us
the communion and the joint responsibility.
In welcoming, Brother General
Superior has remembered that the mission of the
Superiors and other Responsible people must guide to
build the community of love centered in Christ's
presence. Authority and obedience must be to the service
of people and of the fraternity. This demands many times
attitudes of humility and necessary courage to share the
fragilities and to foment the unity among everyone.
The main reason of our dialogue and
reflections have been the Project of Life of the
Institute for this six-year period given by the General
Chapter that invites us to leave from Nazareth to be a
living presence in today's world: significant,
educating, calling and jointly responsible that mentions
to a concrete way of existing, of being and of working.
The presence that we are
requested today can have different expression
environments: physics, educating, apostolic and
institutional, at any rate will be able to create spaces
humanizing and evangelizing and to spread to inculturate
the charism. The humanization ways and sanctity mark the
direction toward the Christian fullness.
We want to be significant presence
living grateful our Christian and religious vocation,
expression of the Father's kindness that has called us
to be with Him and to testify his love to all creature.
Our being finds his fullness in the community life and
in the relationships with the others, offering like
testimony the “spirit of body and of family.”
We are invited to be educating
presence that assumes the cultural realities and the
personal richness. The diverse ways of embodying the
charism in our Provinces express the particular face
that assumes in each country, region or continent where
it is present. The educational compassion that the Vble.
Bro. Gabriel lived printed to the dynamics of the
vocation the educational ministry with the proximity
features, simplicity and accompaniment of everything
human. Our vocation and reason of being, of Brothers and
lay people, is to make of our works “humanization
schools” according to the image of Nazareth.
We must be a calling presence,
in the certainty that our Nazarene spirituality, the
spirit of family and the educating and evangelizing
mission continue being attractive and calling. Above the
human motivation we must discover the impulse of the
Spirit that takes us to live a vocation of service and
commitment.
We value the growth of our jointly
responsible presence between Brothers and lay people
based on the mutual confidence and in the conscience of
our mission of Church. The privileged means to continue
growing in shared mission will be to deepen in the
elaboration of common projects born in the heat of the
dialogue.
We have dedicated time to the study
of the “Manual of Spirituality”, of the outline of the
“History of the Institute” and of the document “Safa
Family.” Works suggested in answer to a necessity that
was verified in the formative and pastoral task. We want
that these new documents that the Center of Spirituality
is preparing, contribute to the growth, invigoration and
maturation of our faith with Nazarene feeling.
With happiness, we verify that the
Spirit continues encouraging life in us. Some of his
signs are:
- Growing missionary spirit
propitiated by the foundations in places of new presence
of the Congregation. Everything has raised initiatives
and generosity in our educational communities.
- The interest that wakes up the
figure and the project of the V. Br. Gabriel. The places
that speak us of their historical and existential
presence, keep for us special meant by their symbolic
and educational content.
- An incipient interest for Brother's
vocation in some places that encourages illusions and
future hopes.
- Bigger sense of unity and ownership
to an only religious family that is taking to a bigger
joint responsibility and collaboration in our works and
to take the first steps toward the union of some
Provinces.
The fraternal coexistence of these
days has been characterized by the simplicity in the
relationships, the disposition to the work, the
collaboration in domestic tasks and the good will to
overcome, sometimes with sense of humor, the limitations
of the language. In our daily prayer we always had you
present, Brothers and lay people with whom we share
charism and mission, culminating each day with the
Eucharist.
It is our desire to continue growing
in family under the humble roof of Nazareth having
Christ, the Word made flesh, as center.
Brothers of the General Council and
Provincials.
Sigüenza, Octubre of 2008
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4Ai Fratelli,
alle Fraternità Nazarene
ed ai Laici della Famiglia Safa
Ai piedi del castillo señorial
che domina la città medievale di Sigüenza, solcata da
strette e ripide viuzze, noi, membri
dell'Amministrazione Generale, Fratelli Provinciali, con
il Direttore del Centro di Spiritualità, ci siamo
riuniti sotto la presidenza di fratel Juan Andrés
Martos, Superiore Generale.
Dal 6 al 4 ottobre, siamo stati accolti
dalla Comunità di quella che fu casa di noviziato, dove
abbiamo goduto la sollecita attenzione dei Fratelli
ospitanti, e siamo stati allietati dalla vista di
meravigliosi paesaggi.
Durante questi giorni abbiamo pregato
insieme, riflettuto, condiviso informazione ed
inquietudini sulla vita e la missione dell'Istituto in
ognuna delle nostre Province.
L’informazione e l’ascolto hanno
rafforzato in noi la comunione e la corresponsabilità.
Nel saluto di benvenuto, il fratel
Superiore Generale ha ricordato che la missione dei
superiori e di quanti sono responsabili di altri, deve
orientarsi a costruire la comunità di amore centrata
sulla presenza di Cristo. Autorità ed obbedienza devono
essere al servizio delle persone e della fraternità.
Questo esige molte volte atteggiamenti di umiltà e
capacità per condividere le fragilità e favorire l'unità
tra tutti.
Il tema principale del nostro dialogo e
delle nostre riflessioni è stato il “Progetto di Vita
dell'Istituto” proposto dal Capitolo Generale, per
questo sessennio, che invita ad uscire da Nazaret per
essere una presenza viva nel mondo di oggi, una presenza
significativa, educatrice, convocante e corresponsabile,
cioè capace di propone un modo concreto di essere e di
operare.
La presenza che ci viene chiesta oggi
può avere distinte forme di espressione: fisica,
educatrice, apostolica ed istituzionale, dovrà sempre
essere capace di creare spazi umanizzanti ed
evangelizzatori, e tendere ad inculturare il carisma. I
cammini di umanizzazione e santità segnano la direzione
verso la pienezza cristiana.
Vogliamo essere presenza significativa
vivendo contenti la nostra vocazione cristiana e
religiosa, espressione della bontà del Padre, che ci ha
chiamati a stare con Lui e testimoniare il suo amore
verso ogni creatura. Il nostro essere trova la sua
pienezza nella vita comunitaria e nelle relazioni con
gli altri, offrendo come testimonianza lo spirito di
corpo e di "famiglia."
Siamo invitati ad essere presenza
educatrice, una presenza che sappia cogliere le realtà
culturali e la ricchezza personale. I diversi modi di
incarnare il carisma nelle nostre Province, esprimono il
volto particolare che esso assume in ogni paese, regione
o continente dove è presente. La compassione educativa
che visse il venerabile fratel Gabriele ha impresso alla
dinamica della vocazione il ministero educativo con i
tratti di vicinanza, semplicità ed accompagnamento di
tutto l’umano. La nostra vocazione e ragione di essere,
di Fratelli e laici, è fare delle nostre opere "scuole
di umanizzazione" ad immagine di Nazaret.
Dobbiamo essere una presenza convocante,
nella certezza che la nostra spiritualità nazarena, lo
spirito di famiglia e la missione educativa ed
evangelizzatrice continuano ad essere attraenti e
convocanti. Al di sopra della motivazione umana dobbiamo
scoprire l'impulso dello Spirito che ci porta a vivere
una vocazione di servizio e dedizione.
Rallegriamoci per la crescita della
presenza corresponsabile tra Fratelli e laici basata
sulla fiducia mutua e sulla consapevolezza della nostra
missione di Chiesa. Il mezzo privilegiato per continuare
a crescere nella missione condivisa sarà quello di
approfondire l'elaborazione di progetti comuni nati nel
calore del dialogo.
Abbiamo dedicato un tempo allo studio
del "Manuale di Spiritualità", dello schema della
"Storia" dell'Istituto e del documento "Famiglia Safa."
Lavori richiesti dalla necessità constatata nel lavoro
formativo e pastorale. Desideriamo che questi nuovi
documenti che il Centro di Spiritualità sta preparando,
contribuiscano alla crescita, al rinvigorimento e alla
maturazione della nostra fede in senso nazareno.
Con gioia, constatiamo che lo Spirito
continua a suscitare vita in noi. Eccone alcuni segni:
- Il crescente spirito missionario
propiziato dalle fondazioni in posti dove la
Congregazione non era ancora presente. Questo ha
suscitato iniziative e generosità nelle nostre comunità
educative.
- L'interesse che suscita la figura ed
il progetto del venerabile fratel Gabriele. I luoghi che
ci parlano della sua presenza storica ed esistenziale,
conservano per noi uno speciale significato per il loro
contenuto simbolico ed educativo.
- Un incipiente interesse per la
vocazione di Fratello in alcuni luoghi, che suscita
entusiasmo e speranze di futuro.
- Un sentimento più grande di unità e di
appartenenza ad un'unica famiglia religiosa che porta ad
una più sentita corresponsabilità e collaborazione nelle
nostre opere, e a fare i primi passi verso l'unione di
alcune Province.
La convivenza fraterna di questi giorni
è stata caratterizzata dalla semplicità nelle relazioni,
dalla disponibilità al lavoro prolungato, dalla
collaborazione nei compiti domestici e dalla buona
volontà per superare, a volte con senso umoristico, le
limitazioni causate dalla lingua.
Nella preghiera quotidiana, e
soprattutto nell’Eucaristia, vi abbiamo sempre tenuti
presenti, Fratelli e Laici, con cui condividiamo carisma
e missione.
È nostro desiderio continuare a crescere
in famiglia sotto l'umile tetto di Nazaret avendo
Cristo, Parola incarnata, come centro.
I Fratelli del Consiglio Generale ed i
Superiori Provinciali
Sigüenza, ottobre 2008 |
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5Aux
Frères,
aux Fraternités Nazaréennes
et aux laïques de la famille SA-FA
Au pied du château seigneurial qui domine la cité
médiévale de Sigüenza, aux étroites et raides ruelles,
nous nous sommes réunis, les membres de l'Administration
Générale, les Frères Provinciaux et le Directeur du
Centre de Spiritualité, sous la présidence du Frère Juan
Andrés Martos, Supérieur Général. Du 6 au 14 octobre, la
Communauté, qui fut autrefois la maison de noviciat nous
a accueillis et là, nous avons bénéficié de la délicate
attention des Frères et des ravissants paysages de l’
environnement.
Durant ces
jours, nous avons pu prier ensemble, réfléchir, partager
les informations et les inquiétudes sur la vie et la
mission de l'Institut dans chacune de nos Provinces. La
communication et l’écoute ont fortifié en chacun la
communion et la coresponsabilité.
Dans son mot
de bienvenue, le Frère Supérieur Général nous a rappelé
que la mission des Supérieurs et des autres responsables
doit s'orienter vers la construction d’une communauté
d'amour centrée sur la présence de Christ. Autorité et
obéissance doivent être au service des personnes et de
la fraternité. Cela exige très souvent des attitudes
d'humilité et le courage nécessaire pour partager les
fragilités et construire l'unité entre tous.
Le motif
principal de notre dialogue et de nos réflexions a été
le Projet de Vie de l'Institut pour ce sexennat,
approuvé par le Chapitre Général, lequel nous invite à
sortir de Nazareth pour être, dans le monde
d'aujourd'hui, une présence vivante, significative,
éducatrice, appelante et coresponsable. C’est une
manière concrète d'être et de faire.
La
présence qui nous est demandée aujourd'hui peut
avoir différents moyens d'expression: physique,
éducatrice sous différentes formes, apostolique et
institutionnelle. Elle devra être capable de créer des
espaces d’humanisation et d’évangélisation, et tendre à
inculturer notre charisme. Les chemins d'humanisation et
de sainteté marquent la direction vers la plénitude
chrétienne.
Nous voulons
être une présence significative, accueillant avec
gratitude notre vocation chrétienne et religieuse,
expression de la bonté du Père qui nous a appelés à être
avec Lui et témoigner de son amour à toute créature.
Notre être trouve sa plénitude dans la vie communautaire
et dans les relations avec les autres, en offrant en
témoignage le “esprit de corps et de famille”.
Nous sommes
invités à être une présence éducative, qui assume
les réalités culturelles et la richesse personnelle. Les
différentes manières d'incarner le charisme dans nos
Provinces, expriment le visage particulier qu'il assume
en chaque pays, région ou continent où il est présent.
La compassion éducative vécue selon le V. Fr. Gabriel
imprima une dynamique à la vocation au ministère
éducatif avec les traits de proximité, de simplicité et
d’attention à l’accompagnement de tout l'humain. Notre
vocation et raison d'être, en tant que Frères et
laïques, consiste à transformer nos œuvres en “écoles
d'humanisation” à l'image de Nazareth.
Nous devons
être une présence appelante, avec la certitude
que notre spiritualité nazaréenne, l'esprit de famille
et la mission éducative et évangélisatrice continuent à
être attrayants et appelants. Au-delà des motivations
humaines, nous devons découvrir l'élan de l'Esprit qui
nous porte à vivre une vocation de service et de
dévouement envers les autres.
Nous
apprécions l’augmentation d’une présence
coresponsable entre Frères et laïcs fondée sue la
confiance mutuelle et sur la conscience de notre mission
d'Église. Le moyen privilégié pour continuer à grandir
en « mission partagée » sera d’ approfondir
l'élaboration de projets communs nés dans le dialogue.
Nous avons
dédié du temps à l'étude du “Manuel de Spiritualité”,
d’un schéma sur “l’ Histoire de l'Institut” et
d’un document sur la “Famille SA-FA”.
Travaux suggérés comme réponse à une nécessité que l'on
constatait dans le travail de formation et de pastorale.
Nous désirons que ces nouveaux documents que le Centre
de Spiritualité prépare, contribuent à la croissance et
la maturation de notre foi avec un sens nazaréen.
Avec joie,
nous constatons que l'Esprit continue à animer notre vie
d’Institut. Voici quelques signes:
- Le
croissant esprit missionnaire animé par les fondations
dans des lieux de nouvelle présence de la Congrégation.
Tout cela a suscité initiatives et générosité dans nos
communautés éducatives.
- L'intérêt
qui réveille la personne et le projet du V. Fr. Gabriel.
Les lieux qui nous parlent de sa présence historique et
existentielle gardent pour nous une signification
particulière par son contenu symbolique et éducateur.
- L’intérêt
qui commence à naître pour la vocation de Frère en
certains lieux, qui encourage les espérances d’un futur.
- Un sens
croissant d'unité et d’appartenance à une unique famille
religieuse, laquelle est en train de grandir en
coresponsabilité et en collaboration dans nos œuvres, et
qui s’apprête à l’union de quelques provinces.
La vie
fraternelle de ces jours a été caractérisée par la
simplicité dans les relations, la disposition au
travail, la collaboration pour les travaux domestiques
et la bonne volonté pour dépasser, quelquefois avec sens
de l'humour, les limites de la langue. Dans la prière
quotidienne, notamment au moment de l’Eucharistie, vous
avez été toujours présents, chers Frères et laïcs, avec
qui nous partageons le charisme et la mission.
Notre désir
final est de continuer à grandir comme famille sous
l'humble toit de Nazareth en ayant comme centre le
Christ, Parole incarnée.
Les Frères
du Conseil Général et les Provinciaux
Sigüenza,
octobre 2008 |
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