MENSAJE - MENSAGEM- MESSAGE - MESSAGGIO - MESSAGGE

1A los Hermanos,

Fraternidades Nazarenas

y laicos de la familia Safa:
 

A los pies del castillo señorial que domina la ciudad medieval de Sigüenza, de estrechas y empinadas calles, nos reunimos los miembros de la Administración General, Hermanos Provinciales y el Director del Centro de Espiritualidad presididos por el Hno. Juan Andrés Martos, Superior General. Entre el 6 y el 14 de octubre, nos acogió la Comunidad de la que fue casa de noviciado, en la que disfrutamos de la solícita atención de los Hermanos y los bellos paisajes de su entorno.            

Durante estos días hemos podido orar juntos, reflexionar, compartir información e inquietudes sobre la vida y la misión del Instituto en cada una de nuestras Provincias. La comunicación y escucha ha fortalecido en nosotros la comunión y la corresponsabilidad.  

En la bienvenida, el Hermano Superior General nos ha recordado que la misión de los superiores y demás responsables ha de orientarse a construir la comunidad de amor centrada en la presencia de Cristo. Autoridad y obediencia han de estar al servicio de las personas y de la fraternidad. Esto exige muchas veces actitudes de humildad y valentía necesarias para compartir las fragilidades y fomentar la unidad entre todos. 

El motivo principal de nuestro diálogo y reflexiones ha sido el Proyecto de Vida del Instituto para este sexenio dado por el Capítulo General, que nos invita a salir desde Nazaret para ser una presencia viva en el mundo de hoy: significativa, educadora, convocante y corresponsable, que alude a una manera concreta de ser, de estar y de obrar.

La presencia que se nos pide hoy puede tener distintos ámbitos de expresión: física, educadora, apostólica e institucional, de cualquier modo deberá ser capaz de crear espacios humanizadores y evangelizadores y tender a inculturar el carisma. Los caminos de humanización y santidad marcan la dirección hacia la plenitud cristiana. 

Queremos ser presencia significativa viviendo agradecidos nuestra vocación cristiana y religiosa, expresión de la bondad del Padre que nos ha llamado a estar con Él y testimoniar su amor a toda criatura. Nuestro ser encuentra su plenitud en la vida comunitaria y en las relaciones con los demás, ofreciendo como testimonio el “espíritu de cuerpo y de familia”.   

Estamos invitados a ser presencia educadora que asuma las realidades culturales y la riqueza personal. Los diversos modos de encarnar el carisma en nuestras Provincias, expresan el rostro particular que asume en cada país, región o continente donde esté presente. La compasión educativa que vivió el V. H. Gabriel imprimió a la dinámica de la vocación el ministerio educativo con los rasgos de cercanía, sencillez y acompañamiento de todo lo humano. Nuestra vocación y razón de ser, de Hermanos y laicos, es hacer de nuestras obras “escuelas de humanización” a imagen de Nazareth. 

Hemos de ser una presencia convocante, en la certeza de que nuestra espiritualidad nazarena, el espíritu de familia y la misión educadora y evangelizadora siguen siendo atrayentes y convocantes. Por encima de la motivación humana hemos de descubrir el impulso del Espíritu que nos lleva a vivir una vocación de servicio y entrega.  

Valoramos el crecimiento de nuestra presencia corresponsable entre Hermanos y laicos basado en la confianza mutua y en la conciencia de nuestra misión de Iglesia. El medio privilegiado para seguir creciendo en misión compartida será profundizar en la elaboración de proyectos comunes nacidos al calor del diálogo.   

Hemos dedicado tiempo al estudio del “Manual de Espiritualidad”, del esquema de la “Historia del Instituto” y del documento “Familia Safa”. Trabajos sugeridos en respuesta a una necesidad que se constataba en el quehacer formativo y pastoral. Deseamos que estos nuevos documentos que prepara el Centro de Espiritualidad, contribuyan al crecimiento, fortalecimiento y maduración de nuestra fe con sentido nazareno. 

Con alegría, constatamos que el Espíritu sigue alentando vida en nosotros. Algunos signos son:

- Creciente espíritu misionero propiciado por las fundaciones en lugares de nueva presencia de la Congregación. Todo ello ha suscitado iniciativas y generosidad en nuestras comunidades educativas.

- El interés que despierta la figura y el proyecto del V. H. Gabriel. Los lugares que nos hablan de su presencia histórica y existencial, guardan para nosotros especial significado por su contenido simbólico y educador.

- Un incipiente interés por la vocación de Hermano en algunos lugares, que alienta ilusiones y esperanzas de futuro.

- Mayor sentido de unidad y pertenencia a una única familia religiosa que está llevando a una mayor corresponsabilidad y colaboración en nuestras obras y a dar los primeros pasos hacia la unión de algunas provincias.    

La convivencia fraterna de estos días ha estado caracterizada por la sencillez en las relaciones, la disposición al trabajo, la colaboración en tareas domésticas y la buena voluntad para superar, a veces con sentido del humor, las limitaciones de la lengua. En la oración diaria os tuvimos siempre presente a vosotros, Hermanos y laicos, con quienes compartimos carisma y misión, culminando cada jornada con la  Eucaristía.  

Es nuestro deseo seguir creciendo en familia bajo el humilde techo de Nazaret teniendo a Cristo, Palabra encarnada, como centro.

Hermanos del Consejo General y Provinciales

Sigüenza, octubre 2008

 

2Aos Irmãos,

Fraternidades Nazarenas

 e leigos da família SAFA:

Aos pés do castelo senhorial que domina a cidade medieval de Sigüenza, de estreitas e empinadas ruas, nos reunimos os membros da Administração Geral, Irmãos Provinciais e o Diretor do Centro de Espiritualidade, presididos pelo Ir. Juan Andrés Martos, Superior Geral. Entre os dias 06 a 14 de outubro, acolheu-nos a Comunidade que foi casa de Noviciado, na qual desfrutamos da solícita atenção dos Irmãos e das belas paisagens de seu entorno.            

Durante estes dias pudemos orar juntos, refletir, partilhar informações e inquietudes sobre a vida e a missão do Instituto em cada uma de nossas Províncias. A comunicação e a escuta fortaleceram em nós a comunhão e a co-responsabilidade.  

Nas palavras de acolhida, o Ir. Superior Geral nos tem recordado que a missão dos Superiores e demais responsáveis há de orientar-se na construção da comunidade de amor centrada na presença de Cristo. Autoridade e obediência devem estar a serviço das pessoas e da fraternidade. Isto exige muitas vezes atitudes de humildade de valentia necessárias para partilhar as fragilidades e fomentar a unidade entre todos.  

O motivo principal de nosso diálogo e reflexões foi o Projeto de Vida do Instituto para este sexênio dado pelo Capítulo Geral, que nos convida a partir desde Nazaré para ser uma presença viva no mundo de hoje: significativa, educadora, interpeladora e co-responsável, que alude a uma maneira concreta de ser, de estar e de atuar. 

A presença que se nos pede hoje pode ter distintos âmbitos de expressão: física, educadora, apostólica e institucional. De qualquer modo deverá criar espaços humanizadores e evangelizadores e tender a inculturar o carisma. Os caminhos de humanização e santidade marcam a direção à plenitude cristã.  

Queremos ser presença significativa vivendo agradecidos nossa vocação cristã e religiosa, expressão da bondade do Pai que nos chamou para estar com Ele e testemunhar seu amor a toda à criatura. Nosso ser encontra sua plenitude na vida comunitária e nas relações com os demais, oferecendo como testemunho o “espírito de corpo e de família”.

Estamos convidados a ser presença educadora que assuma as realidades culturais e a riqueza pessoal. As diversas formas de encarnar o nosso carisma em nossas Províncias expressam o rosto particular que assume em cada país, região ou continente onde esteja presente. A compaixão educativa que viveu o Venerável Ir. Gabriel imprimiu à dinâmica da vocação o ministério educativo com os rasgos de proximidade, simplicidade e acompanhamento de todo o ser humano. Nossa vocação e razão de ser, de Irmãos e leigos, é fazer de nossas obras “escolas de humanização” à imagem de Nazaré.  

Temos que ser uma presença interpelante, na certeza de que nossa espiritualidade nazarena, o espírito de família e a missão educadora e evangelizadora seguem sendo atraentes e interpelantes. Acima da motivação humana temos que descobrir o impulso do Espírito que nos leva a viver uma vocação de serviço e de entrega.

Valorizamos o crescimento de nossa presença co-responsável entre Irmãos e leigos baseado na confiança mútua e na consciência de nossa missão na Igreja. O meio privilegiado para seguir crescendo na missão partilhada será aprofundar a elaboração de projetos comuns nascidos no calor do diálogo. 

Temos dedicado tempo ao estudo do “Manual de Espiritualidade”, do esquema da “História do Instituto” e do Documento “Família Safa”. Trabalhos sugeridos em resposta a uma necessidade que se constatava no agir formativo e pastoral. Desejamos que estes novos documentos que estão sendo preparados pelo Centro de Espiritualidade, contribuam para o crescimento, fortalecimento e amadurecimento de nossa fé com sentido nazareno.  

Com alegria, constatamos que o Espírito segue alentando vida em nós. Alguns sinais são:

- Crescente espírito missionário propiciado pelas fundações em lugares com nova presença da Congregação. Isso tem suscitado iniciativas de generosidade em nossas comunidades educativas.

- O interesse que desperta a figura e o projeto do Venerável Ir. Gabriel. Os lugares que nos falam de sua presença histórica e existencial, guardam para nós especial significado por seu conteúdo simbólico e educador.

- Um incipiente interesse pela vocação do Irmão em alguns lugares, que alenta ilusões e esperanças de futuro.

- Maior sentido de unidade e pertença a uma única família religiosa que está levando a uma maior co-responsabilidade e colaboração em nossas obras dando os primeiros passos para a união de algumas Províncias.  

A convivência fraterna destes dias esteve caracterizada pela simplicidade nas relações, a disposição para o trabalho, à colaboração nas tarefas domésticas e a boa vontade para superar às vezes com sentido de humor, as limitações do idioma. Na oração diária, os tivemos sempre presentes a vocês, Irmãos e leigos, com quem partilhamos carisma e missão, culminando cada jornada com a Eucaristia. 

É nosso desejo seguir crescendo em família sob o humilde teto de Nazaré, tendo a Cristo, Palavra encarnada, como centro.

Irmãos do Conselho Geral e Provinciais

Sigüenza, outubro 2008

 


3To Brothers,
Nazarene Fraternities
and lay people of the SaFa family

 

Under the feet of the elegant castle that dominates the medieval city of Sigüenza, with its narrow and sheer streets, we meet the members of the General Administration, the Provincials and the Director of the Center of Spirituality presided over by Bro. Juan Andrés Martos, General Superior. Between 6 and 14 October, it welcomed us the Community of which was Novitiate house, and we could enjoy the solicitous attention of the Brothers and the beautiful landscapes of its environment.            

During these days we have been able to pray together, to meditate, to share information and restlessness on the life and the mission of the Institute in each one of our Provinces. The communication and the listening have strengthened in us the communion and the joint responsibility. 

In welcoming, Brother General Superior has remembered that the mission of the Superiors and other Responsible people must guide to build the community of love centered in Christ's presence. Authority and obedience must be to the service of people and of the fraternity. This demands many times attitudes of humility and necessary courage to share the fragilities and to foment the unity among everyone.  

The main reason of our dialogue and reflections have been the Project of Life of the Institute for this six-year period given by the General Chapter that invites us to leave from Nazareth to be a living presence in today's world: significant, educating, calling and jointly responsible that mentions to a concrete way of existing, of being and of working.  

The presence that we are requested today can have different expression environments: physics, educating, apostolic and institutional, at any rate will be able to create spaces humanizing and evangelizing and to spread to inculturate the charism. The humanization ways and sanctity mark the direction toward the Christian fullness.  

We want to be significant presence living grateful our Christian and religious vocation, expression of the Father's kindness that has called us to be with Him and to testify his love to all creature. Our being finds his fullness in the community life and in the relationships with the others, offering like testimony the “spirit of body and of family.”  

We are invited to be educating presence that assumes the cultural realities and the personal richness. The diverse ways of embodying the charism in our Provinces express the particular face that assumes in each country, region or continent where it is present. The educational compassion that the Vble. Bro. Gabriel lived printed to the dynamics of the vocation the educational ministry with the proximity features, simplicity and accompaniment of everything human. Our vocation and reason of being, of Brothers and lay people, is to make of our works “humanization schools” according to the image of Nazareth.  

We must be a calling presence, in the certainty that our Nazarene spirituality, the spirit of family and the educating and evangelizing mission continue being attractive and calling. Above the human motivation we must discover the impulse of the Spirit that takes us to live a vocation of service and commitment.  

We value the growth of our jointly responsible presence between Brothers and lay people based on the mutual confidence and in the conscience of our mission of Church. The privileged means to continue growing in shared mission will be to deepen in the elaboration of common projects born in the heat of the dialogue.  

We have dedicated time to the study of the “Manual of Spirituality”, of the outline of the “History of the Institute” and of the document “Safa Family.” Works suggested in answer to a necessity that was verified in the formative and pastoral task. We want that these new documents that the Center of Spirituality is preparing, contribute to the growth, invigoration and maturation of our faith with Nazarene feeling.

With happiness, we verify that the Spirit continues encouraging life in us. Some of his signs are:

- Growing missionary spirit propitiated by the foundations in places of new presence of the Congregation. Everything has raised initiatives and generosity in our educational communities.

- The interest that wakes up the figure and the project of the V. Br. Gabriel. The places that speak us of their historical and existential presence, keep for us special meant by their symbolic and educational content.

- An incipient interest for Brother's vocation in some places that encourages illusions and future hopes.

- Bigger sense of unity and ownership to an only religious family that is taking to a bigger joint responsibility and collaboration in our works and to take the first steps toward the union of some Provinces.  

The fraternal coexistence of these days has been characterized by the simplicity in the relationships, the disposition to the work, the collaboration in domestic tasks and the good will to overcome, sometimes with sense of humor, the limitations of the language. In our daily prayer we always had you present, Brothers and lay people with whom we share charism and mission, culminating each day with the Eucharist.  

It is our desire to continue growing in family under the humble roof of Nazareth having Christ, the Word made flesh, as center.  

Brothers of the General Council and Provincials. 

Sigüenza, Octubre of 2008

 

 

4Ai Fratelli,

alle Fraternità Nazarene

ed ai Laici della Famiglia Safa

 

Ai piedi del castillo señorial che domina la città medievale di Sigüenza, solcata da strette e ripide viuzze, noi, membri dell'Amministrazione Generale, Fratelli Provinciali, con il Direttore del Centro di Spiritualità, ci siamo riuniti sotto la presidenza di fratel Juan Andrés Martos, Superiore Generale.

Dal 6 al 4 ottobre, siamo stati accolti dalla Comunità di quella che fu casa di noviziato, dove abbiamo goduto la sollecita attenzione dei Fratelli ospitanti, e siamo stati allietati dalla vista di meravigliosi paesaggi.      

Durante questi giorni abbiamo pregato insieme, riflettuto, condiviso informazione ed inquietudini sulla vita e la missione dell'Istituto in ognuna delle nostre Province.

L’informazione e l’ascolto hanno rafforzato in noi la comunione e la corresponsabilità.  

Nel saluto di benvenuto, il fratel Superiore Generale ha ricordato che la missione dei superiori e di quanti sono responsabili di altri, deve orientarsi a costruire la comunità di amore centrata sulla presenza di Cristo. Autorità ed obbedienza devono essere al servizio delle persone e della fraternità. Questo esige molte volte atteggiamenti di umiltà e capacità per condividere le fragilità e favorire l'unità tra tutti.  

Il tema principale del nostro dialogo e delle nostre riflessioni è stato il “Progetto di Vita dell'Istituto” proposto dal Capitolo Generale, per questo sessennio, che invita ad uscire da Nazaret per essere una presenza viva nel mondo di oggi, una presenza significativa, educatrice, convocante e corresponsabile, cioè capace di propone un modo concreto di essere e di operare.  

La presenza che ci viene chiesta oggi può avere distinte forme di espressione: fisica, educatrice, apostolica ed istituzionale, dovrà sempre essere capace di creare spazi umanizzanti ed evangelizzatori, e tendere ad inculturare il carisma. I cammini di umanizzazione e santità segnano la direzione verso la pienezza cristiana.  

Vogliamo essere presenza significativa vivendo contenti la nostra vocazione cristiana e religiosa, espressione della bontà del Padre, che ci ha chiamati a stare con Lui e testimoniare il suo amore verso ogni creatura. Il nostro essere trova la sua pienezza nella vita comunitaria e nelle relazioni con gli altri, offrendo come testimonianza lo spirito di corpo e di "famiglia."  

Siamo invitati ad essere presenza educatrice, una presenza che sappia  cogliere le realtà culturali e la ricchezza personale. I diversi modi di incarnare il carisma nelle nostre Province, esprimono il volto particolare che esso assume in ogni paese, regione o continente dove è presente. La compassione educativa che visse il venerabile fratel Gabriele ha impresso alla dinamica della vocazione il ministero educativo con i tratti di vicinanza, semplicità ed accompagnamento di tutto l’umano. La nostra vocazione e ragione di essere, di Fratelli e laici, è fare delle nostre opere "scuole di umanizzazione" ad immagine di Nazaret.  

Dobbiamo essere una presenza convocante, nella certezza che la nostra spiritualità nazarena, lo spirito di famiglia e la missione educativa ed evangelizzatrice continuano ad essere attraenti e convocanti. Al di sopra della motivazione umana dobbiamo scoprire l'impulso dello Spirito che ci porta a vivere una vocazione di servizio e dedizione.  

Rallegriamoci per la crescita della presenza corresponsabile tra Fratelli e laici basata sulla fiducia mutua e sulla consapevolezza della nostra missione di Chiesa. Il mezzo privilegiato per continuare a crescere nella missione condivisa sarà quello di approfondire l'elaborazione di progetti comuni nati nel calore del dialogo.  

Abbiamo dedicato un tempo allo studio del "Manuale di Spiritualità", dello schema della "Storia" dell'Istituto e del documento "Famiglia Safa." Lavori richiesti dalla necessità constatata nel lavoro formativo e pastorale. Desideriamo che questi nuovi documenti che il Centro di Spiritualità sta preparando, contribuiscano alla crescita, al rinvigorimento e alla maturazione della nostra fede in senso nazareno.  

Con gioia, constatiamo che lo Spirito continua a suscitare vita in noi. Eccone alcuni segni:

- Il crescente spirito missionario propiziato dalle fondazioni in posti dove la Congregazione non era ancora presente. Questo ha suscitato iniziative e generosità nelle nostre comunità educative.

- L'interesse che suscita la figura ed il progetto del venerabile fratel Gabriele. I luoghi che ci parlano della sua presenza storica ed esistenziale, conservano per noi uno speciale significato per il loro contenuto simbolico ed educativo.

- Un incipiente interesse per la vocazione di Fratello in alcuni luoghi, che suscita entusiasmo e speranze di futuro.

- Un sentimento più grande di unità e di appartenenza ad un'unica famiglia religiosa che porta ad una più sentita corresponsabilità e collaborazione nelle nostre opere, e a fare i primi passi verso l'unione di alcune Province.  

La convivenza fraterna di questi giorni è stata caratterizzata dalla semplicità nelle relazioni, dalla disponibilità al lavoro prolungato, dalla collaborazione nei compiti domestici e dalla buona volontà per superare, a volte con senso umoristico, le limitazioni causate dalla lingua. 

Nella preghiera quotidiana, e soprattutto nell’Eucaristia, vi abbiamo sempre tenuti presenti, Fratelli e Laici, con cui condividiamo carisma e missione. 

È nostro desiderio continuare a crescere in famiglia sotto l'umile tetto di Nazaret avendo Cristo, Parola incarnata, come centro.

I Fratelli del Consiglio Generale ed i Superiori  Provinciali  

Sigüenza, ottobre 2008  

5Aux Frères,
aux Fraternités Nazaréennes
et aux laïques de la famille SA-FA

 

            Au pied du château seigneurial qui domine la cité médiévale de Sigüenza, aux étroites et raides ruelles, nous nous sommes réunis, les membres de l'Administration Générale, les Frères Provinciaux et le Directeur du Centre de Spiritualité, sous la présidence du Frère Juan Andrés Martos, Supérieur Général. Du 6 au 14 octobre, la Communauté, qui fut autrefois la maison de noviciat nous a accueillis et là, nous avons bénéficié de la délicate attention des Frères et des ravissants paysages de l’ environnement.            

Durant ces jours, nous avons pu prier ensemble, réfléchir, partager les informations et les inquiétudes sur la vie et la mission de l'Institut dans chacune de nos Provinces. La communication et l’écoute ont  fortifié en chacun la communion et la coresponsabilité.  

Dans son mot de bienvenue, le Frère Supérieur Général nous a rappelé que la mission des Supérieurs et des autres responsables doit s'orienter vers la construction d’une communauté d'amour centrée sur la présence de Christ. Autorité et obéissance doivent être au service des personnes et de la fraternité. Cela exige très souvent des attitudes d'humilité et le courage nécessaire pour partager les fragilités et construire l'unité entre tous. 

Le motif principal de notre dialogue et de nos réflexions a été le Projet de Vie de l'Institut pour ce sexennat, approuvé par le Chapitre Général, lequel nous invite à sortir de Nazareth pour être, dans le monde d'aujourd'hui, une présence vivante, significative, éducatrice, appelante et coresponsable. C’est une manière concrète d'être et de faire. 

La présence qui nous est demandée aujourd'hui peut avoir différents moyens d'expression: physique, éducatrice sous différentes formes, apostolique et institutionnelle. Elle devra être capable de créer des espaces d’humanisation et d’évangélisation, et tendre à inculturer notre charisme. Les chemins d'humanisation et de sainteté marquent la direction vers la plénitude chrétienne. 

Nous voulons être une présence significative, accueillant avec gratitude notre vocation chrétienne et religieuse, expression de la bonté du Père qui nous a appelés à être avec Lui et témoigner de son amour à toute créature. Notre être trouve sa plénitude dans la vie communautaire et dans les relations avec les autres, en offrant en témoignage le “esprit de corps et de famille”.   

Nous sommes invités à être une présence éducative, qui assume les réalités culturelles et la richesse personnelle. Les différentes manières d'incarner le charisme dans nos Provinces, expriment le visage particulier qu'il assume en chaque pays, région ou continent où il est présent. La compassion éducative vécue selon le V. Fr. Gabriel imprima une dynamique à la vocation au ministère éducatif avec les traits de proximité, de simplicité et d’attention à l’accompagnement de tout l'humain. Notre vocation et raison d'être, en tant que Frères et laïques, consiste à transformer nos œuvres en “écoles d'humanisation” à l'image de Nazareth. 

Nous devons être une présence appelante, avec la certitude que notre spiritualité nazaréenne, l'esprit de famille et la mission éducative et évangélisatrice continuent à être attrayants et appelants. Au-delà des motivations humaines, nous devons découvrir l'élan de l'Esprit qui nous porte à vivre une vocation de service et de dévouement envers les autres.  

Nous apprécions l’augmentation d’une présence coresponsable entre Frères et laïcs fondée sue la confiance mutuelle et sur la conscience de notre mission d'Église. Le moyen privilégié pour continuer à grandir en « mission partagée » sera d’ approfondir l'élaboration de projets communs nés dans le dialogue.   

Nous avons dédié du temps à l'étude du “Manuel de Spiritualité”, d’un schéma sur “l’ Histoire de l'Institut” et d’un document sur la “Famille SA-FA. Travaux suggérés comme réponse à une nécessité que l'on constatait dans le travail de formation et de pastorale. Nous désirons que ces nouveaux documents que le Centre de Spiritualité prépare, contribuent à la croissance et la maturation de notre foi avec un sens nazaréen. 

Avec joie, nous constatons que l'Esprit continue à animer notre vie d’Institut. Voici quelques signes:

- Le croissant esprit missionnaire animé par les fondations dans des lieux de nouvelle présence de la Congrégation. Tout cela a suscité initiatives et générosité dans nos communautés éducatives.

- L'intérêt qui réveille la personne et le projet du V. Fr. Gabriel. Les lieux qui nous parlent de sa présence historique et existentielle gardent pour nous une signification particulière  par son contenu symbolique et éducateur.

- L’intérêt qui commence à naître pour la vocation de Frère en certains lieux, qui encourage les espérances d’un futur.

- Un sens croissant d'unité et d’appartenance à une unique famille religieuse, laquelle est en train de grandir en coresponsabilité et en collaboration dans nos œuvres, et qui s’apprête à l’union de quelques provinces. 

La vie fraternelle de ces jours a été caractérisée par la simplicité dans les relations, la disposition au travail, la collaboration pour les travaux domestiques et la bonne volonté pour dépasser, quelquefois avec sens de l'humour, les limites de la langue. Dans la prière quotidienne, notamment au moment de l’Eucharistie, vous avez été toujours présents, chers Frères et laïcs, avec qui nous partageons le charisme et la mission.  

Notre désir final est de continuer à grandir comme famille sous l'humble toit de Nazareth en ayant comme centre le Christ, Parole incarnée.  

Les Frères du Conseil Général et les Provinciaux

Sigüenza, octobre 2008