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Los
Hermanos de la Sagrada Familia
te ofrecen... |
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Un Plan de vida
para cristianos y cristianas
seglares que quieran vivir con "ojos nazarenos" el Evangelio.
* Si anhelas vivir con más radicalidad tu fe.
* Si buscas la paz y la alegría pascuales.
* Si estás dispuesto a entregarte a quien te necesite. |
Los Hermanos
de l a Sagrada Familia te ofrecen:
* Un plan de vida de "especial entrega", inspirado en
la Familia de Nazaret, dentro de la situación familiar,
social y profesional en que vives,
conservando tu carácter laical.
* Una vida cristiana "marcada por la espiritualidad y el carisma"
del Hermano Gabriel Taborin. |
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En la Familia
de Nazaret, Jesús, María y José,
descubrirás "el espíritu de familia", propio de la FRATERNIDAD |
Nuestra
Propuesta va dirigida:
* A
hombres y mujeres dispuestos a vivir generosamente las exigencias de
su Bautismo.
* A personas que optaron por el matrimonio e intentan hacer de él un
signo de amor, entrega y servicio.
* A jóvenes de ambos sexos que preparan su futuro como laicos
comprometidos. |
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Para más información dirigirse a :
A las Comunidades de Hermanos de la Sagrada Familia.
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Presentación
A los Miembros de las Fraternidades Nazarenas,
y
a los Hermanos:
Con la presente,
deseo entregaros el PLAN DE VIDA de la "Asociación
Fraternidades Nazarenas", en cuya elaboración con
tanto interés habéis participado.
El
título que conlleva "PARA VIVIR EN FRATERNIDAD”, señala
un programa claro y de compromiso de vida cristiana,
capaz de llevar a la santidad o, como se dice hoy, "a
la plenitud de nuestro vivir cristiano".
Como
bien sabéis, es fruto de un largo y laborioso trabajo
conjunto entre Laicos y Hermanos. Vivió su momento
cumbre en el encuentro internacional de Villa Sagrada
Familia, de Córdoba, en Argentina, del 10 al 13 julio de
2003.
Me es
grato destacar que aquel encuentro sigue siendo no sólo
el recuerdo de una experiencia inolvidable de
fraternidad y comunión, también es un estímulo a
empeñarse con valentía en el mismo ideal que nos dejó el
Hermano Gabriel: vivir el Evangelio, como lo vivieron
Jesús, María y José en Nazaret.
Hoy, gracias a la colaboración de todas
las Fraternidades, el Plan de vida se ha hecho
realidad.
Más
que un conjunto de normas, pretende ser una garantía y
un apoyo a nuestro deseo de vivir un ideal evangélico,
que se hace fácilmente accesible, si nos ponemos con
humildad y sencillez de corazón, en la escuela de la
Sagrada Familia.
Juntos
lo hemos trazado, juntos tratemos de vivirlo.
Juntos
hemos buscado la profundidad espiritual que encierra,
juntos ayudémonos a convertirlo en don para nosotros,
para nuestras familias, para la Iglesia y para la
sociedad.
Juntos hagamos que este ideal se convierta en
manantial de agradecimiento a Dios, siguiendo la
enseñanza de Jesús: “Te alabo, Padre, Señor del cielo
y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a los
sabios y discretos y las revelaste a los pequeñuelos.
Sí, Padre, porque así te plugo". (Mt 11,25-26).
El
Consejo General que el 6 de octubre de 2004 lo aprobó,
juzgó significativo que el "Plan de Vida" entre
en vigor a partir del 24 de noviembre, día del
nacimiento al cielo del Venerable Hermano Gabriel
Taborin.
Lo ofrecemos, pues, a todos los que integran hoy
la Asociación Fraternidades Nazarenas, y a los
que, en el futuro, entrarán en ella. Lo ofrecemos a los
Hermanos, porque, juntos y recíprocamente, compartimos
la riqueza de dones espirituales del carisma del
Hermano Gabriel. Y pidamos al Hermano Gabriel que nos
acompañe en el camino que nos llevará unidos a Nazaret,
y a través de Nazaret a los caminos del hombre.
Fraternalmente en
Jesús, María y José
Fr. Lino Da Campo
Superior
General
Roma, 24 de noviembre de
2004
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Prólogo |
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El misterio de Nazaret,
en el que el Hno. Gabriel Taborin te invita
a entrar,
te lleva a acoger la Palabra,
como María y José,
y a obrar con humildad y paciencia
en el esfuerzo cotidiano
para que la semilla germine y un día dé
fruto.
Comparte el carisma del Hno. Gabriel
que supo hacer fructificar el don recibido
primero en su parroquia de Belleydoux
y luego, con sus Hermanos,
como animador de las comunidades cristianas
mediante la educación, la catequesis
y la ayuda a los sacerdotes.
Déjate guiar por su fe firme,
por su dinamismo apostólico, |
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por su sentido de Iglesia
y por su constante afán de construir la
fraternidad.
Junto con los Hermanos de la Sagrada Familia
vives la espiritualidad nazarena
como camino hacia la santidad;
con ellos caminas en la Iglesia
en recíproco apoyo y colaboración.
En la oración entra en relación intensa con
Dios y con todos,
en el trabajo construye con responsabilidad
la ciudad de los hombres
en el amor teje una red de contactos
personales,
en los que crezca el espíritu de familia,
y tendrás la paz como suma de todos los
bienes. |
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I .
Identidad en la Iglesia |
1.
Origen de las Fraternidades Nazarenas
Las Fraternidades
Nazarenas nacen de la irradiación del carisma
taboriniano efectuada por los Hermanos de la Sagrada
Familia y de la sensibilidad espiritual de algunos
laicos que, al entrar en contacto con el carisma del
Hno. Gabriel, han visto en él un camino seguro,
accesible y actual para vivir la propia vocación a
la santidad inspirándose en el misterio de Nazaret.
Es un signo de los tiempos, don del
Espíritu a la Iglesia que hemos descubierto en la
Iglesia a partir del Concilio Vaticano II.
Las Fraternidades Nazarenas se
constituyen en Asociación de fieles en la Iglesia,
asociada al Instituto de los Hermanos de la Sagrada
Familia de Belley, en conformidad con el C.D.C.
canon 677, 2.
El Consejo General del Instituto,
siguiendo una orientación del Capitulo General, del
1989, decidió la creación de la Asociación
Fraternidades Nazarenas en su reunión de los días 7
y 8 de enero de 1993. Su existencia y relación con
el Instituto están reconocidas en el art. 9 del
Directorio General de 1995.
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2. El Hno.
Gabriel Taborin
El
Hno. Gabriel TABORIN es punto de
referencia esencial para los miembros de las
Fraternidades Nazarenas.
Gabriel participa intensamente, desde muy
joven, en la reevangelización de su parroquia natal.
Descubre y es fiel hasta el final a su
vocación de religioso Hermano, a pesar de las
dificultades que encuentra.
Dirige toda su energía de educador y apóstol
a formar "santos para el cielo y buenos ciudadanos para
la sociedad".
Invita a acercarse a Nazaret, donde la
Sagrada Familia es modelo de todas las virtudes y ayuda
para todos.
En su madurez aumenta su sentido eclesial
y misionero. Su ideal de vida religiosa y de apostolado
brota de una fe profunda que lo impulsa a la oración
constante, a sentir la fascinación por la liturgia y a
trabajar por el bien de la Iglesia, haciéndole superar
las dificultades para mantenerse fiel a su vocación de
"Hermano".
Se preocupa sobre todo de fundar un
Instituto de Hermanos que, continuando su impulso
apostólico, se extiendan por todas partes. Después de
varios intentos, inicia la fundación en Belmont en 1835.
Trasladada la sede a Belley, el Instituto es reconocido
de derecho pontificio por el Papa Gregorio XVI el 28 de
agosto de 1841.
En los últimos años de su vida funda también
la Cofradía de Santa Ana en su parroquia natal de
Belleydoux. Es uno de los signos de su atención al rol
de los laicos en la comunidad eclesial.
La Iglesia ha proclamado la heroicidad de
sus virtudes el 14-5-1991 declarándolo así un modelo
seguro en el camino hacia la santidad.
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3. Los Hermanos de la Sagrada
Familia
Los miembros
del Instituto son todos Hermanos y se llaman con ese
nombre. Aun considerando compatible, al ejemplo de su
Fundador, la presencia de algunos Hermanos sacerdotes,
según el decreto Perfectae Caritatis 10, desean
mantener el carácter laical de su presencia en la
Iglesia, según su carisma propio.
Los Hermanos tienen por lema: “En la oración, en el
trabajo, en la caridad: la paz”. Su espiritualidad y las
orientaciones de su apostolado se inspiran en el
misterio de Jesús en Nazaret, viviendo en familia con
María y
José.
Los Hermanos ven en su profesión religiosa
la expresión más plena de su consagración bautismal. Su
misión se desarrolla sobre todo en la educación, en la
animación litúrgica y en la catequesis. Viven en
comunidad su ideal de ser Hermanos de Cristo, Hermanos
entre sí y Hermanos de todos (V.C. 60).
Los Hermanos son conscientes de que ese
ideal de vida y de apostolado, heredado del Hno. Gabriel
Taborin y expresado en sus Constituciones, puede ser
compartido también por otros miembros del pueblo de
Dios.
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4. Las Fraternidades Nazarenas
Los
miembros de la Fraternidad viven la vocación bautismal
en su ambiente (familia, parroquia, puesto de trabajo),
según el carisma nazareno del Hno. Gabriel, para
irradiarlo en la Iglesia y en el mundo. En la propia
condición de vida, los miembros de estos grupos se
comprometen a vivir el Evangelio en la cotidianidad de
los actos sencillos. El trabajo, la oración, la
fraternidad vividos en Nazaret, son la constante en su
orientación espiritual.
En las Fraternidades se comparte la vida y
la oración, se crece en la fe y la esperanza.
Cada miembro es corresponsable de la
vida y vitalidad de su Fraternidad.
Cada Fraternidad está unida a una Comunidad
religiosa de los Hermanos; para mantenerse estable y
dinámica, tendrá una organización propia, como se indica
más adelante.
El Superior General del Instituto de los
Hermanos de la Sagrada Familia garantiza, en última
instancia, la fidelidad de la Asociación al carisma del
Hno. Gabriel y a la Iglesia.
La pertenencia a la Asociación no es
incompatible con la adhesión a otros grupos eclesiales.
Cada una de las Fraternidades o la
Asociación en cuanto tal, pueden incorporarse a la
ASOCIACION UNIVERSAL DE LA SAGRADA FAMILIA.
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5. Los miembros de las Fraternidades
El carisma y
la misión del Instituto de los Hermanos de la Sagrada
Familia pueden ser vividos por diversos grupos y
personas. Entre ellos está la Asociación Fraternidades
Nazarenas.
Esta Asociación está abierta a todo
cristiano que desee seguir de cerca a Cristo según la
espiritualidad nazarena del Hno. Gabriel Taborin.
Pueden existir diversos grados de
participación en ella: comprometidos formalmente,
participantes en formación, personas en proceso de
acercamiento.
La participación es abierta, y no
siempre es presencial en todas las actividades
propuestas por la Fraternidad (retiros, jornadas,
reuniones, celebraciones, etc).”
Para entrar en la Fraternidad
Nazarena, el interesado hará una petición de
admisión por escrito como se indica más adelante.
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II
. Espiritualidad de las Fraternidades |
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6.
Espiritualidad nazarena
La dimensión espiritual de toda persona
encuentra en la revelación gratuita de Dios, propia de
la fe cristiana, una llamada a entrar en diálogo y
comunión con él. La espiritualidad nazarena subraya
algunos rasgos de la vida cristiana. Es una
espiritualidad:
-
Trinitaria,
porque la Sagrada Familia no puede ser comprendida sin
la referencia a la Trinidad de la cual es icono vivo.
-
Familiar,
porque la Fraternidad, reuniéndose en torno al primer
núcleo constituido por José y María con Jesús, aprende
la comunicación y el diálogo.
-
Misionera,
porque todo bautizado está invitado a formar la familia
de Dios, la Iglesia y a construir el Reino, como lo hizo
la familia de Nazaret.
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7.
Espiritualidad de las Fraternidades
La espiritualidad de las Fraternidades
Nazarenas, como la del Hno. Gabriel y la de los Hermanos
de la Sagrada Familia, brota del misterio de la
salvación revelado por Dios ya en Nazaret.
Con los Hermanos, los miembros de las
Fraternidades reconocen en la Sagrada Familia de Nazaret
la más perfecta realización en la tierra de la comunidad
de amor que es la Santísima Trinidad.
Ponen de manifiesto su voluntad de
servir a Dios y a los hombres, viviendo el misterio de
Cristo en su vida de familia con María y José.
Buscan amorosamente el profundizar cada
vez más en el misterio de la salvación revelado en
Nazaret. Su espiritualidad tendrá siempre como punto de
referencia la vida de Jesús, María y José, como
"familia".
Aprenden a meditar y a vivir el
Evangelio a la luz del misterio de Nazaret, donde Jesús
empezó a cumplir lo que más tarde había de predicar.
En
síntesis, las Fraternidades proponen un camino de fe que
se recorre no individualmente, sino con otros hermanos y
hermanas, y este camino tiene:
-
Unos modelos vivos
de identificación: la Sagrada Familia de Nazaret y el
Hno. Gabriel Taborin
-
Un estilo de vida:
inspirado en el espíritu de familia
-
Un método de
acción: orar, trabajar y amar como en la familia de
Jesús, José y María, construyendo con otros la paz.
-
Un objetivo:
responder a la llamada universal a la santidad.
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8.
Perfil del laico cristiano según el Hno. Gabriel
A partir de los
escritos del Hno. Gabriel y de su experiencia de vida se
puede trazar el perfil de un laico cristiano con los
siguientes rasgos característicos:
-
una fe fuerte y en
constante crecimiento;
-
un gran sentido de
participación en la vida de la parroquia y de la
Iglesia;
-
una intensa vida
de oración;
-
una vida cristiana
coherente en todas sus dimensiones;
-
una santidad de
vida buscada en la condición de vida de cada uno;
-
con una
espiritualidad que encuentra su modelo y apoyo en la
humilde casa de Nazaret con Jesús, María y José;
-
viviendo el
"espíritu de familia";
-
y con la generosa
disponibilidad a "toda clase de buenas obras" cuyo
objetivo es la comunión eclesial y la solidaridad
humana.
Los miembros de la Asociación tratan de
integrar estas características propias en las
orientaciones que la Iglesia da a todos los fieles
laicos.
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9.
En la vida de cada día
La espiritualidad nazarena anima y da
una tonalidad particular a la vida cristiana de los
miembros de las Fraternidades en todos sus aspectos:
eclesial, familiar, profesional, social, y en la misión
compartida.
Se
trata de una espiritualidad de la vida cotidiana, de una
espiritualidad doméstica, en la que siguiendo el ejemplo
de la Sagrada Familia de Nazaret la santidad se realiza
no por grandes obras o grandes gestos, sino por la
fidelidad en las responsabilidades diarias, asumiéndolas
con alegría y sencillez de corazón, sirviendo a los más
pequeños y en los detalles que suelen pasar
desapercibidos.
La
profundidad y consistencia de nuestra espiritualidad se
juega en esta entrega a lo que Dios pide aquí y ahora,
día a día.
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a) En
Nazaret se oraba
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10. Vida de
oración
La
oración es esencial para la existencia cristiana y para
la vitalidad de la Asociación.
Vale también para la Asociación lo que el
Hno. Gabriel dijo para el Instituto de los Hermanos: "La
oración ha sido la piedra angular de nuestro Instituto;
ella será también una de las columnas más sólidas para
sostenerlo" (N.G. p. XXVIII).
La oración lleva a la comunión con Dios,
intensifica los vínculos entre los miembros de la
Asociación y une a todos los hombres.
Los miembros de las fraternidades aman y
practican de modo particular la oración litúrgica.
En su amor a la Eucaristía, "fuente y cima
de toda vida cristiana" (L.G.11), los miembros de la
Asociación se inspiran en el Hno. Gabriel. Para él la
Eucaristía tiene un puesto de primer orden en la vida
cristiana y por lo tanto fue motivo determinante de su
vida espiritual y de la fundación del Instituto.
Las Fraternidades están atentas a la
vida de oración y para ello animan a sus miembros a la
oración personal y comunitaria. Procuran ofrecer una
formación bíblica que ayude a encontrar la Palabra viva
que interpela, orienta y modela la existencia del
cristiano
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11. Frecuentando Nazaret
La invitación del Hno.
Gabriel:
"El corazón de un
cristiano... debería estar con frecuencia bajo el
humilde techo de Nazaret" (N.G. 607),
es una indicación
fundamental.
El
misterio de Nazaret nos enseña algunas dimensiones
esenciales de la vida cristiana:
-
La nueva familia
de Jesús es más amplia que la natural, porque Él mismo
la abre a todos los discípulos en cuanto hijos del mismo
Padre.
-
El Evangelio es
vivido antes de ser proclamado.
-
La fraternidad se
construye con la colaboración de todos en una atmósfera
de sencillez y de normalidad.
-
Contemplando
Nazaret, aprendemos también cómo colaborar en la
construcción de una Iglesia más sencilla y abierta y de
una sociedad más humana, justa y fraterna.
Algunos medios concretos para entrar en el misterio de
Nazaret son:
-
Vivir intensamente
los tiempos litúrgicos de Adviento y de Navidad
-
Celebrar de manera
especial la fiesta de la Sagrada Familia
-
La lectura
meditada de la Palabra de Dios personalmente y en la
Fraternidad
-
La invocación
frecuente de Jesús, María y José
-
La presencia del
cuadro de la Sagrada Familia en el lugar de reunión de
la Fraternidad y en el hogar de cada uno de sus
miembros.
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b) En
Nazaret se trabajaba |
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12. Testigos y apóstoles
El Espíritu Santo
enriquece con dones siempre nuevos a la Iglesia, enviada
por Cristo para ser testigo del amor salvífico del
Padre.
Las Fraternidades participan del don
suscitado en la Iglesia por el Espíritu Santo mediante
el Hno. Gabriel y ayudan a cada uno de sus miembros a
asumir y vivir, según este carisma y la índole secular
propia de los laicos, su misión de testigo y
evangelizador recibida en el bautismo y en la
confirmación.
Viviendo la misión se participa
activamente en la construcción del Reino de Dios, se
crece espiritualmente y se aumenta la vitalidad de la
Asociación.
Todos los miembros
de las Fraternidades viven su vocación en la propia
condición de vida, pero intentando ser un reflejo
luminoso y un testimonio del amor, de la comunión, de la
corresponsabilidad y del diálogo, que son las
características peculiares de la Sagrada Familia de
Nazaret y puntos fundamentales de la espiritualidad
taboriniana.
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13. En la
familia
La
familia, iglesia doméstica, aun en sus situaciones de
dificultad y de fragilidad, es el primer campo de
apostolado para cada miembro de las Fraternidades.
Los padres se entregan a la educación de
sus hijos con el mismo amor que María y José a la de
Jesús.
Los hijos aprenden a crecer, como Jesús,
"en edad, sabiduría y gracia ante Dios y ante los
hombres" (Lc 2,52); ayudan a la familia a ser
comunidad evangélica que se hace también evangelizadora
por el testimonio de su caridad. En un mundo plural como
el actual, se hace necesario, junto con el ejemplo y la
educación cristiana, el respeto a la libertad y
alteridad de los hijos.
La oración en familia ayuda a "crear
familia" y a vivir plenamente el significado profundo
del “Padre nuestro”.
Quienes no viven insertos en
un núcleo familiar, tienen abierta la puerta más grande
de la familia de la Iglesia, que se concreta algunas
veces en la parroquia. La Fraternidad Nazarena es
también para sus miembros “casa y familia”.
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14.
En el trabajo
El trabajo, en su dimensión humana y
cristiana, es un camino de santidad propio de los
laicos. Es misión del laico vivir en el mundo, trabajar
en el, santificarlo y transformarlo según el proyecto de
Dios.
La Sagrada Familia es en Nazaret un
modelo de laboriosidad. Los miembros de las
Fraternidades encuentran en ella al Hijo de Dios, que
con María y José “trabajó con manos de hombre, pensó con
inteligencia de hombre, amó con corazón de hombre” (G.S.
22).
En Nazaret, mediante el trabajo, se
aprende a colaborar con el Dios creador para dar al
mundo un rostro más humano y fraterno, configurándolo
con los valores del Evangelio.
Los miembros de las Fraternidades pueden
compartir de diversos modos las actividades de la misión
del Instituto.
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15. En la Fraternidad
La Fraternidad en
la que uno está integrado es otro campo privilegiado
para vivir la misión.
Cada uno se interesa por la vida y el
trabajo de los otros miembros de la Fraternidad.
Con respeto, delicadeza, amor,
discreción y generosidad se intercambian la ayuda y
apoyo.
Mutuamente se busca tomar conciencia de la propia
misión en las condiciones concretas de vida de cada uno.
El testimonio y la
oración de los miembros ancianos y enfermos son tenidos
en gran consideración porque están asociados a la
fecundidad redentora de la cruz de Cristo.
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16. En la Iglesia
Como el Hno. Gabriel, los miembros de
las Fraternidades deben ser particularmente sensibles a
las necesidades de la Iglesia local a la que pertenecen
(parroquia, diócesis, organismos eclesiales) y están
disponibles a colaborar en la animación de la liturgia,
de la catequesis, y en los proyectos solidarios, et
Es oportuno, sin embargo, cultivar
siempre, como también lo hizo el Hno. Gabriel, una
sensibilidad misionera, que puede tener varias
manifestaciones concretas. Los miembros de las
Fraternidades pueden participar en determinadas acciones
misioneras en las obras del Instituto.
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17. En la
sociedad
En ambiente social en que viven, los
miembros de las Fraternidades tratan de ser testigos del
Evangelio, obrando con la lealtad, la solidaridad, el
espíritu de servicio y la fuerza que da la fe.
El
carisma apostólico del Hno. Gabriel esta abierto a "toda
clase de obras buenas" en el ámbito social y eclesial.
La Fraternidad ayuda a discernir las opciones concretas
que se pueden realizar concretamente y acompaña el
compromiso de sus miembros desde la oración, el estímulo
y la solicitud.
La formación de los jóvenes, la
catequesis y la liturgia son objeto de particular
atención y compromiso.
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c)
En Nazaret se amaba |
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18. Vivir el “espíritu de
familia”
Con los Hermanos de la Sagrada Familia,
los miembros de las Fraternidades contribuyen a realizar
el Reino de Dios mediante el espíritu propio del
Instituto que es el “espíritu de familia”.
Este espíritu tiene como punto de
referencia los lazos vitales que unían a los miembros de
la Sagrada Familia de Nazaret y cuyo origen está en la
Trinidad divina.
Del mismo modo que el Verbo Encarnado
llevó a cabo la unión familiar perfecta, así la Palabra
de Dios abrirá a los miembros de las Fraternidades a la
plenitud de la paz por medio del amor, la oración y el
trabajo para construir permanentemente su Fraternidad.
El espíritu de familia al que estamos
llamados:
-
es principio de
estabilidad y de unidad para las Fraternidades y para la
Asociación;
-
anima las
relaciones mutuas;
-
lleva a una
atención especial hacia los miembros de las
Fraternidades que se encuentran en dificultad y a
ayudarlos con discreción y delicadeza;
-
crea una constante
confianza en el diálogo;
-
caracteriza el
estilo de acción de los miembros de las Fraternidades y
los guía en la misión;
-
ayuda a reforzar
los vínculos de la solidaridad;
-
es fuente de vida
y de libertad ;
-
invita a la
humildad y a una sencillez de vida y de medios.
En
palabras del Hno. Gabriel:
"El espíritu de cuerpo y de
familia contribuye en gran manera ,queridos
Hermanos,a la dicha, a la prosperidad y a la
fuerza de una Congregación religiosa...Nace de
la caridad y, en consecuencia, de Dios que es la
caridad misma.
Todos los miembros que forman
una Congregación en la que de verdad exista ese
espíritu,
tienen un solo corazón y un alma
sola; se aman y se ayudan mutuamente,
comparten las alegrías y
las penas, los éxitos y los fracasos de todos;
las atenciones recíprocas
y una entrañable fraternidad,
unifica los espíritus y
caracteres más diversos; ... y Dios reina sobre
todos.
Así se encuentran
la paz, la satisfacción y todas las virtudes".
(Circular nº 21, del 2/07/1864)
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III.
Formación para vivir en fraternidad |
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19. Camino de formación inicial
La Fraternidad es una realidad viva y
como tal debe mantenerse. Cada una de ellas preocupa,
pues, de promover el crecimiento y la maduración de sus
miembros a la luz del misterio de Nazaret, ofreciendo a
todos una formación idónea y un apoyo coherentes con el
espíritu de familia, la espiritualidad y la misión del
carisma del Hno. Gabriel Taborin, para participar de su
herencia espiritual.
La llamada a entrar en la Fraternidad
Nazarena parte de una experiencia existencial o búsqueda
personal actuada por el Espíritu.
El período de formación inicial o de
preparación se lleva a cabo desde el momento en que una
persona entra en el grupo. Se realiza en los tiempos y
modalidades establecidos por la misma Fraternidad y el
Hermano Asesor.
El período de discernimiento para el
compromiso es un tiempo de conversión y de reflexión a
la luz del Espíritu.
Después de un oportuno período de
experiencia en una Fraternidad, el interesado puede
hacer la petición escrita y motivada al Hermano
Provincial pidiendo realizar su compromiso en la
Fraternidad.
Cuando la persona es admitida a hacer el
compromiso, lo pronuncia por un año y puede renovarlo
anualmente. Quien desee comprometerse para siempre, debe
haber vivido el compromiso al menos durante tres años
seguidos.
La interrupción del compromiso, se realiza también
mediante petición escrita al Hno. Provincial.
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20. El compromiso en la Fraternidad
La entrada oficial de una persona
en una Fraternidad se hace en un acto comunitario,
cuidadosamente preparado, durante el que se expresa el
compromiso por parte de la persona y la acogida por
parte del Instituto.
La fórmula del compromiso es la siguiente:
En
presencia de esta asamblea, y ante ti Hno. Provincial
( o Hno. N. delegado del Hno. Provincial)
yo, N. ... me comprometo
( por un año/ por siempre)
a vivir el Evangelio y a
trabajar en la Iglesia por el Reino de Dios,
inspirándome en la Sagrada Familia de Nazaret y viviendo
el espíritu de familia en mi estado de vida, en
conformidad con el Plan de vida de la Asociación
Fraternidades Nazarenas. Que Jesús, María y José y el
venerable Hno. Gabriel Taborin me ayuden a ser fiel al
compromiso que hoy hago libremente.
En el acto pueden introducirse gestos
significativos, según las circunstancias y lugares.
La fórmula del compromiso puede ser
completada con otras expresiones aprobadas por quien lo
recibe. Estas expresiones pueden contener incluso una
consagración laical mediante la cual la persona asume
los consejos evangélicos de pobreza, castidad y
obediencia para vivirlos en su estado de vida laical.
La copia firmada del compromiso se guarda en
el archivo de la Provincia y se inscribe a los nuevos
asociados en el registro de miembros de la Asociación
Fraternidades Nazarenas.
Por el compromiso, la persona, miembro de la
Fraternidad, asume el presente
Plan de vida
de la Asociación y pasa a ser miembro
asociado del Instituto y como tal participa en su vida,
se mantiene en contacto vivo con él mediante la
información, la comunicación, la participación y
colabora según sus posibilidades.
Por su parte el Instituto lo acoge y se
compromete a compartir su vida (su carisma, su
espiritualidad, su misión, sus bienes espirituales) y a
prestarle ayuda espiritual y material en el desarrollo
de su vida cristiana, en la medida de de las
posibilidades y a juicio de los Superiores.
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21. Formación permanente
Después del compromiso
viene el tiempo de formación permanente que, a través de
varias etapas, dura toda la vida.
La formación de los miembros de la
Fraternidad, se nutre de la Sagrada Escritura, de las
enseñanzas de la Iglesia, de los documentos del
Instituto y de la reflexión sobre los signos de los
tiempos y los acontecimientos de la vida ordinaria.
La formación permanente se realiza en
conformidad con las orientaciones propuestas en el
Plan de Formación de las Fraternidades Nazarenas.
En plena adhesión al carisma
taboriniano, el laico miembro de la Fraternidad realiza
su camino de santidad y su apostolado de la manera que
le es más connatural, teniendo en cuenta sus condiciones
de vida, de familia y de profesión.
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IV
. Organización de las Fraternidades Nazarenas |
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22. La Fraternidad, unidad vital de
la Asociación
La Fraternidad
Nazarena, constituida por laicos que han hecho la opción
de vivir la propia vocación según el espíritu del Hno.
Gabriel Taborin, es la unidad vital de la Asociación
Fraternidades Nazarenas.
Cada Fraternidad expresa sus características
propias en un Proyecto de Vida. Para elaborar su
contenido se tienen en cuenta estas orientaciones:
-
Indicar cómo vivir
las principales dimensiones de la espiritualidad
nazarena: oración, trabajo, amor.
-
Distribuir las
responsabilidades dentro de la Fraternidad
-
Programar las
reuniones y actividades comunitarias, los lugares y
tiempos de encuentro y de celebración.
-
Organizar la
formación cristiana y de identidad Nazarena.
-
Determinar la
misión dentro y fuera de la Fraternidad Nazarena.
-
Establecer las
medidas económicas necesarias para la vida de la
Fraternidad y algún modo de compartir bienes entre sus
miembros.
Cada año
se evalúa el Proyecto de Vida y se procede a su “aggiornamento”.
El Proyecto de vida es
ratificado por el Hermano Provincial.
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23.
Estructura de la Asociación
La
Asociación Fraternidades Nazarenas se articula en
diferentes niveles:
-
La Fraternidad
Nazarena: es la primera célula de la Asociación;
desarrolla su vida y su misión unida a una comunidad y/o
a una Provincia del Instituto de los Hermanos de la
Sagrada Familia;
-
Las
Fraternidades Nazarenas que hacen referencia a una
Provincia religiosa de los Hermanos, tienen entre sí una
coordinación.
-
La Asociación
Fraternidades Nazarenas: es el conjunto de todas las
Fraternidades y se rige por el presente Plan de vida.
Aunque dispersa en varios países forma una sola familia.
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24. Los Animadores y los
Coordinadores de las Fraternidades
La Asociación cuenta con un Coordinador .
Cada uno de los grupos de Fraternidades que
hace referencia a una Provincia religiosa de los
Hermanos, tiene también su Coordinador.
Estos, junto con el Coordinador de la
Asociación y el Delegado del Superior General forman el
Consejo de la misma.
El Coordinador de la Asociación y los de las
Provincias son nombrados respectivamente por el Superior
General y por el Hno. Provincial, el primero a propuesta
del Consejo de la Asociación y los segundos a propuesta
de las Fraternidades de la Provincia entre los miembros
que hayan hecho el compromiso.
Cada Fraternidad Nazarena tiene un Animador
y un equipo animador elegidos por los miembros de la
Fraternidad que han hecho el compromiso. De él forma
parte el Hno. Asesor.
El Animador es el impulsor de la vida y
actividades de la Fraternidad.
El Hno. Asesor es el nexo entre la
Fraternidad y la Comunidad religiosa de los Hermanos.
El servicio de los Coordinadores y de los
Animadores es de tres años y pueden ser siempre
reelegidos.
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25. Las funciones de los
Coordinadores y Animadores son:
En las
Fraternidades:
El Animador y su
equipo, en colaboración con todos los miembros de la
Fraternidad y en comunión con el Hno. Asesor:
-
favorecen el conocimiento mutuo y la fraterna
solidaridad entre los miembros de la Fraternidad;
-
coordinan la realización del Proyecto de vida;
-
aportan su contribución en los encuentros promovidos por
el Instituto;
-
dan a conocer al Instituto el camino que siguen las
Fraternidades, sus propuestas, sus esperanzas;
-
conservan los documentos y textos que sirven para la
formación;
-
evalúan las iniciativas de la Fraternidad, para que
pueda cumplir mejor los objetivos que se propone;
-
ofrecen la colaboración de algún miembro de la
Fraternidad a la Iglesia local.
Coordinación Provincial
Las fraternidades que hacen referencia a la misma
Provincia religiosa de los Hermanos cuentan con un
Coordinador ayudado por otras dos personas designadas
por las Fraternidades, entre los miembros que hayan
hecho el compromiso, más un Hno. Delegado por el Hno.
Provincial. Su misión es:
-
Mantener la unidad
de las Fraternidades.
-
Promover
actividades concretas a nivel provincial.
-
Preparar una
reunión anual de encuentro, formación y compromiso,
siempre que sea posible.
-
Mantener contactos
con los Superiores del Instituto y con las Fraternidades
de otras Provincias.
Coordinación de la
Asociación
El Coordinador de
la Asociación, con su Consejo:
-
Mantiene la
comunicación e información entre las Fraternidades.
-
De acuerdo con el
Superior General y su Consejo, convoca y prepara
normalmente cada seis años, un encuentro internacional
de las Fraternidades con el fin de:
-
Promover la vida y
comunión entre las Fraternidades
-
Revisar el
cumplimiento del Plan de vida de la Asociación.
-
Tratar algún tema de formación de interés para las
Fraternidades.
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26. Los
responsables por parte del Instituto:
El Superior
General del Instituto es el primer responsable de la
Asociación.
Es él quien:
-
aprueba, interpreta y modifica el Plan de vida de
la Asociación después de un proceso que tenga en cuenta
las aportaciones y sugerencias de las
Fraternidades;
-
toma las
decisiones en última instancia para bien de la
Asociación;
-
garantiza que el
genuino espíritu del Instituto de los Hermanos de la
Sagrada Familia es mantenido e incrementado en la
Asociación;
-
designa a un
Hermano Delegado para toda la Asociación;
-
nombra al Coordinador de la Asociación, a propuesta del
Consejo de la Asociación y oído el parecer de los
Hermanos Provinciales.
El
Hermano Provincial es el responsable de las
Fraternidades que hacen referencia a su Provincia
religiosa.
A él corresponde:
-
admitir
oficialmente a cada persona a pronunciar o renovar su
compromiso en la Fraternidad al término del período de
preparación;
-
designar a un
Hermano Delegado para las Fraternidades de su Provincia
y a uno o más Hermanos Asesores para cada Fraternidad.
El Hermano Provincial, antes
de nombrar a los Hermanos Asesores, escucha la opinión
de los Animadores de las Fraternidades, quienes le
transmiten el sentir de los miembros de las mismas.
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27. El Plan de vida de la
Asociación
El Plan de vida
de la Asociación propone un modo concreto de vivir el
Evangelio participando en la espiritualidad del
Instituto de los Hermanos de la Sagrada Familia y define
las relaciones entre la Asociación Fraternidades
Nazarenas y el Instituto.
Aprobado por el Consejo General el
6/10/2004.
Entra en
vigor el 24 de noviembre de 2004
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Indice |
PROLOGO
I. IDENTIDAD EN LA IGLESIA
1. Origen de las Fraternidades
Nazarenas
2. El Hno. Gabriel Taborin
3. Los Hermanos de la Sagrada
Familia
4. Fraternidades Nazarenas
5. Los miembros de las
Fraternidades
II. ESPIRITUALIDAD DE LAS
FRATERNIDADES
6. Espiritualidad nazarena
7. Espiritualidad de las
Fraternidades
8. Perfil del laico cristiano
según el Hno. Gabriel
9. En la vida de cada día
A) EN NAZARET SE ORABA
10. Vida de oración
11. Frecuentando Nazaret
B) EN NAZARET SE TRABAJABA
12. Testigos y apóstoles
13. En la familia
14. En el trabajo
15. En la Fraternidad
16. En la Iglesia
17. En la sociedad
C) EN NAZARET SE AMABA
18. Vivir el “espíritu de
familia”
III. FORMACIÓN PARA VIVIR EN
FRATERNIDAD
19. Camino de formación inicial
20. El compromiso en la
Fraternidad
21. Formación permanente
IV. ORGANIZACIÓN DE LAS
FRATERNIDADES NAZARENAS
22. La Fraternidad, unidad vital
de la Asociación
23. Estructura de la Asociación
24. Los Animadores y los
Coordinadores de las Fraternidades
25. Las funciones de los
Coordinadores y Animadores son:
26. Los responsables por parte
del Instituto:
27. El Plan de vida de la
Asociación
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SIGLAS
EMPLEADAS: | | |