|
2º
ENCUENTRO
DE
FRATERNIDADES NAZARENAS
VALLADOLID |
|
 |
|
Saludo del
Hermano Superior General
Espero que este encuentro
nos aporte un horizonte de familia ampliada.
Estimados
Hermanos y Hermanas:
Bienvenidos a vuestra casa Sagrada Familia de la
ciudad de Valladolid. Esta ciudad, en su día
capital de España y hoy sede y cabeza de la
autonomía de Castilla y León nos acoge a todos
en calidad de hermanos. Y en el marco de esta
hermandad, el Seminario Sagrada Familia,
inaugurado en el años 1964 nos ofrece un
escenario ideal para este
encuentro pues en esta casa
se han formado muchos Hermanos españoles, se han
celebrado los dos últimos Capítulos Generales,
tienen lugar habitualmente los Capítulos
Provinciales, los Campamentos y Pascuas
juveniles, los Retiros y Jornadas de
Convivencia; las Reuniones de profesores, de
Catequistas, de Fraternidades Nazarenas, y en
este mismo año, se ha celebrado aquí, el
Congreso de Educación y Evangelización SAFA con
motivo de la celebración del Centenario de la
llegada de los Hermanos de la Sagrada Familia a
España. Sus dependencias, pues, han son testigos
silenciosos de muchos de los documentos que
orientan hoy la vida de la Provincia Nuestra
Señora de la Asunción y otros congregacionales.
Por las instalaciones de la casa, la
disponibilidad de la Provincia Nuestra Señora de
la Asunción y la celebración, este año del
Centenario de la presencia de los Hermanos de la
Sagrada Familia en España, el Consejo General
decidió en su día tener en esta ciudad de
Valladolid el segundo encuentro de las
Fraternidades Nazarenas y confiar su dirección y
desarrollo al Centro de Espiritualidad. Por
nuestra parte quisiéramos que este encuentro
reforzara el conocimiento mutuo entre los
participantes, favoreciera la reflexión conjunta
sobre la espiritualidad del Instituto y
consolidara la vida de las Fraternidades.
Por todos estos motivos, acoger y saludar en
esta casa nos obliga a hacer referencia al
cultivo de la espiritualidad, tema central del
encuentro que nos congrega. Fortalecer en
nosotros esta dimensión nos ayudará, sin duda, a
interpretar el mundo como providencia divina y a
descubrir que somos hijos del Misterio, nacidos
de Dios, pues la fuerza creadora de la
espiritualidad está en las intuiciones del
corazón, en el territorio del amor y hasta en la
profundidad de las soledades más hondas.
Y es que, la expansión del espíritu es
imprevisible e incontrolable y llega hasta
nosotros como la energía del agua torrencial que
desborda los caminos y humedece la tierra a su
paso. Una espiritualidad auténtica es libertad
interior, creatividad incesante, conexión y
fuerza difusiva. Envueltos en la fuerza
espiritual del carisma del H. Gabriel debemos
tener la convicción de que su carisma es
fácilmente conectable y que su programa se puede
instalar en las diferentes formas de vida
cristiana en la que nos encontramos cada uno de
nosotros.
Las diversas orientaciones de la Iglesia no
cesan de invitarnos a compartir la
espiritualidad y misión que nos son propias.
Seamos difusores de la convicción de que el
carisma Sagrada Familia no es propiedad
particular de los Hermanos sino que puede ser
vivido también desde otros estados de vida ya
que el carisma es un don que nadie puede
apropiárselo con pertenencia exclusiva. Estar
convencido de ello es una buena disposición para
comenzar estas jornadas y para aportar vuestra
sensibilidad, como laicos, a la elaboración del
Manual de Espiritualidad del Instituto que como
sabéis fue una orientación pedida en estas
mismas dependencias del 36 Capítulo General.
Recorrer este camino entre Hermanos y seglares
juntos nos ayuda a experimentar la ayuda mutua y
la fecundidad del carisma Safa vivido desde la
diversidad de vocaciones. La nueva sensibilidad
de la Iglesia nos anima en este empeño y la
Congregación nos invita a diseñar distintas
formas de pertenencia al Instituto lo que
implica procesos de formación conjunta que el
encuentro de estos días debe favorecer.
Como marco ambientador, me permito recordar en
este saludo algunas de las concreciones de esta
espiritualidad nazarena. Espiritualidad que como
algunos pudimos comprobar hace unos días
visitando la Sala Capitular de la catedral de la
Almudena, es una espiritualidad: Trinitaria,
porque la Sagrada Familia no puede ser
comprendida sin la referencia a la Trinidad de
la cual es imagen; Familiar, porque gira
en torno a Jesús, María y José y Misionera,
porque todo bautizado está invitado a formar
parte de la familia de Dios.
Por
estas mismas dimensiones decimos que nuestra
espiritualidad brota del misterio de la
encarnación revelado por Dios en Nazaret porque,
"Viviendo el misterio de Cristo en su vida de
familia con María y José, las Comunidades de
Hermanos y los miembros de las Fraternidades
reconocemos en la Sagrada Familia de Nazaret la
voluntad de servir a Dios y a los hombres y este
encuentro nos ayudará sin duda a meditar y a
vivir el Evangelio a la luz del misterio de
Nazaret, donde Jesús empezó a cumplir lo que más
tarde había de predicar".
Así
pues, esta espiritualidad nazarena debe aportar
una tonalidad particular a la vida familiar y
profesional de los Hermanos y de los miembros de
las Fraternidades. Se trata de una
espiritualidad de la vida cotidiana en la que
siguiendo el ejemplo de la Sagrada Familia de
Nazaret la santidad se manifiesta no por grandes
obras, sino por la fidelidad en las
responsabilidades diarias, asumidas con alegría
y sencillez en los pequeños detalles de la vida
diaria donde deben tener cabida las tres
actitudes básicas de la casa de Nazaret: La
oración, el trabajo y el amor.
Recordamos aquí lo que el Hno. Gabriel dijo
referido a la oración, en su día referido a los
Hermanos y, por ende, hoy también para los
miembros de las Fraternidades Nazarenas: La
oración ha sido la piedra angular de nuestra
Congregación y ella será también una de las
columnas más sólidas para sostenerlo. Los
miembros de las Comunidades y de las
Fraternidades Nazarenas aman y practican de modo
particular la oración litúrgica y la meditación
de la Palabra de Dios. En su amor a la
Eucaristía la familia SAFA debe inspirarse en el
Hno. Gabriel. Para él la Eucaristía tuvo un
puesto de primer orden en su vida de fe y fue
motivo determinante de la fundación de la
Congregación.
El trabajo. Los miembros de las Comunidades
Religiosas y Fraternidades encuentran en la
Sagrada Familia al Hijo de Dios, que trabajó con
manos de hombre, pensó con inteligencia de
hombre y amó con corazón de hombre. En Nazaret,
mediante el trabajo, se aprende a colaborar con
Dios para dar al mundo un rostro más humano y
fraterno. La Comunidad o la Fraternidad en la
que cada uno está integrado es otro campo
privilegiado para considerar la misión del
trabajo.
El amor. El "espíritu de familia" tiene como
punto de referencia la unidad que había en los
miembros de la Sagrada Familia de Nazaret. Nos
decía el Hermano Gabriel "que todos los
miembros que forman una Comunidad o Fraternidad
en la que de verdad exista ese espíritu, tienen
un solo corazón y un alma sola; se aman y se
ayudan mutuamente, comparten las alegrías y las
penas, los éxitos y los fracasos; tienen
atenciones recíprocas y una entrañable amistad,
unifica los temperamentos y caracteres más
diversos, invita a la humildad y sencillez de
vida y es principio de estabilidad y de unidad
para las Comunidades y para las Fraternidades".
En la oración, el trabajo y el amor están el
secreto de la paz. Un seguidor de Gabriel,
hermano o laico, debiera traslucir en su rostro
y en sus manos este misterio de paz, fruto de
una rica vida interior.
Aprendamos de la Familia de Nazaret la manera de
asumir cuanto la vida tiene de ritmo ordinario
en tiempos y actividades. Graduemos pues la
mirada para saber observar las pequeñas cosas,
los pequeños gestos con estética de zun.
Convenzámonos que toda vida dedicada al servicio
necesita una sostenida dimensión nazarena de
silencio y de recogimiento, y que lo que
sembramos a diario con el repetido testimonio de
nuestra vida puede tener resonancias de frutos
insospechados. En un tiempo y una sociedad de
cambios acelerados, la sencillez y la humildad
también deben manifestarse en la capacidad de
acogida.
Estimados hermanos y hermanas espero que este
encuentro nos aporte un horizonte de familia
ampliada. Recordamos que la persona humana es
esencialmente relación. Sin relación no hay
posibilidad práctica de vivir. Entre nosotros
los modos de relacionarnos tienen que ver con el
espíritu de Familia y la acogida y gratitud es
una de las expresiones más bellas. Disfrutemos
de la compañía d e
todos y, a pesar de la
dificultad de lengua o cultura, aprendamos a
compartir la riqueza de la familia
Safa.
El 36 Capítulo General nos invitaba a ser
comunidades de presencia y subrayaba tres
posibles significados del término pres3encia:
"identidad, acompañamiento y relación". De
esta manera la "presencia" de la que habla el
Capítulo alude tanto a la vida de las
Comunidades y Fraternidades, a su estilo de
relaciones, a su capacidad de acogida, a su
manera de participar e inculturarse en el
contexto, a la cercanía con la gente y al modo
de abrirnos hacia Dios.
La mejor identidad personal repercute
positivamente en la colectiva y se precisa de la
identidad colectiva para afianzar la identidad
personal. También el Hermano Gabriel con su
fidelidad a la gracia de Dios fue
progresivamente descubriendo su identidad
personal y la de la obra que iban naciendo.
Hoy me atrevo a afirmar que la presencia de las
Fraternidades Nazarenas han escrito un nuevo
capítulo en la historia de la familia SAFA y
pienso que debéis dar forma nueva a un
Carisma que como el espíritu busca expandirse.
Así pues, estáis llamados a descubrir otras
dimensiones del Carisma, a hablar de él de otra
manera, a ver en él otras facetas insospechadas
para los Hermanos. El carisma compartido es una
gran gracia y un movimiento para nosotros.
Hoy más que nunca debemos sentirnos familia
porque tenemos un Padre común.
Estos días de reflexión conjunta nos permitirá
discernir y valorar la Naturaleza, las, los
Contenidos, los métodos y la finalidad de lo que
podemos llamar espiritualidad Sagrada Familia.
Estoy seguro que vuestras aportaciones y la
experiencia de fraternidad de estos días nos
permitirá, una vez más, comprobar que la tienda
de la familia SA-FA puede hacerse más grande aún
y albergar la suma de todas las buenas
voluntades.
Gracias por estar ahí, por vuestra amistad y
aprecio. Gracias muy especiales a cuantos habéis
hecho posible la organización del encuentro. Al
Equipo de Coordinación de las Fraternidades de
España, a las Fraternidades locales, a las
Comunidades de los Hermanos, a los Equipos
Directivos de los colegios, al Hermano Paco,
coordinador general, a la Provincia Nuestra
Señora de la Asunción y a la Comunidad que nos
acoge en esta casa. Gracias también al H.
Teodoro que ha puesto a nuestra disposición el
texto sobre la espiritualidad nazarena que
tendremos ocasión de desentrañar. Y mil
disculpas por los posibles fallos que a pesar de
nuestros buenos deseos podáis encontrar en la
organización de este evento.
Es
de esperar que al terminar este encuentro nos
llevemos la grata impresión de haber compartido
ricas experiencias y sintonizado en ideales.
Que mirando a Nazaret aprendamos el valor de la
sencillez y de la acogida, actitudes centrales
de nuestra espiritualidad y que en la oración,
en el trabajo y en el amor encontremos la paz
para nosotros, nuestras familias y Comunidades.
Que el Señor nos mantenga unidos en el amor y
que la Sagrada Familia y nuestro Venerable
Fundador estén presentes en nuestras reuniones y
que volviendo a Nazaret encontremos el
camino que nos conduce a Dios y a los Hermanos.
Feliz encuentro .
H. Juan Andrés Martos Moro SG.
|
|
Participantes en el Encuentro
| |
Administración General:
7 Hermanos |
|
|
Argentina:
Taborin, Bell Ville, Escuti, Buenos Aires,
Santa Marta:
24 personas |
Brasil:
Ibema, Marau, Brasilia:
8 personas |
Burkina:
3 personas |
| |
|
|
|
Ecuador:
Guaranda:
3 personas |
España:
Barcelona, Burgos, Gavá, Madrid, Palma:
58 personas. |
Francia:
Lyon.
5 personas |
| |
|
|
|
Italia:
8 personas |
Uruguay:
17 personas |
TOTAL: 127 |
| |
|
|
|
|
La espiritualidad de la familia SA-FA
Los Hermanos Enzo Biemmi y Teodoro Berzal se
encargan de dirigir los distintos actos del
Encuentro. Los miembros de las Fraternidades
dedicaron el primer día a estudiar las fuentes
de las que mana la espiritualidad de la familia
Safa. Los momentos de oración estuvieron
animados por las Fraternidades de Italia y
México.
En primer lugar el H. Teodoro dio unas pautas de
reflexión y después en nueve grupos se analizó
el tama. A última hora de la tarde se tuvo la
puesta en común.
Las aportaciones de los distintos grupo será una
ayuda importante para el Manual de la
Espiritualidad de las Fraternidades que será
publicado en su día
|
Sábado, día 18:
Continuó desarrollándose con normalidad el
Encuentro de las Fraternidades Nazarenas,
siguiendo las consignas que se reciben de los
Hermanos Enzo y Teodoro: exposición de unas
pautas de reflexión por uno de ellos, reunión de
grupos y puestas en común. El tema de este día
fueron los "Contenidos del Manual de
Espiritualidad". La oración estuvo dirigida
por las Fraternidades de Francia y Burkina Faso.
En este día la Eucaristía se adelantó a las 16,30 h. En ella
dos miembros pronunciaron sus compromisos
definitivos y varios otros lo hicieron por un
año.
A continuación se organizó una visita a la ciudad de Valladolid.
Por la noche, después de cenar, se tuvo una velada recreativa en la
que los diversos países hicieron gala del rico
folklore que les es propio.
|
|
Domingo, día 19:
A las 9,15 h. en tres autocares los
miembros de las Fraternidades se desplazaron a
La Horra y Burgos. En La Horra se tuvo un acto
delante de la imagen del Fundador y se visitó la
casa de los Hermanos que encierra una exposición
de los Cien Año de la llegada de los Hermanos a
España. El acto se cerró con una Eucaristía en
la iglesia parroquial. y un aperitivo de
la casa de los Hermanos. Este día la oración
estuvo animada por la Fraternidad de España y
Ecuador.
En Burgos se tuvo la comida en el Colegio servido por la
Fraternidad burgalesa y después de visitar el
colegio los miembro de las Fraternidades
visitaron la ciudad de Burgos.
|
|
Lunes, día 20
*
La oración estuvo dirigida por las Fraternidades
de Brasil y Uruguay. El trabajo se desarrolló
como es habitual entre consignas, reunión de
grupos y puestas en común.
Por la noche las distintas Fraternidades
presentaron lo que hacen en sus respectivo
países.
|
Martes, día 21
La
oración estuvo a cargo de la Fraternidad de
Argentina. Es el día de la evaluación, de hacer
la síntesis de los trabajos realizados y
elaborar las conclusiones para hacer de las
Fraternidades grupos llenos de vida inspirados
en la vida de la Sagrada Familia y del Hermano
Gabriel
SALUDO DE CLAUSURA
Una oportunidad de ahondar
en las fuentes de la espiritualidad
del Instituto de los Hermanos de la Sagrada
Familia
Estimados Hermanos:
Con
alegría familiar vamos a terminar el segundo
encuentro de Fraternidades Nazarenas celebrado
en esta ciudad de Valladolid. Que nuestro
primer sentimiento sea de acción de gracias al
Señor por la acción de su Espíritu que ha
querido suscitar en la Iglesia la revalorización
de la vocación y misión de los laicos y les ha
otorgado la posibilidad de compartir la
espiritualidad de los Institutos religiosos en
calidad de miembros asociados.
Esta celebración nos ha ofrecido la oportunidad
de ahondar en las fuentes de la espiritualidad
del Instituto de los Hermanos de la Sagrada
Familia, estrechar los lazos que nos unen e
impulsar la misión que nos ha confiado la
Iglesia. Recordemos este acontecimiento como un
tiempo de gracia y de bendición y situémoslo en
un clima de fe y de comunión fraterna. Mi deseo
pues es de que podamos volver a nuestros lugares
de origen llevando los mejores frutos de
fraternidad cultivados en esta casa de
Valladolid.
A
lo largo de estos días hemos sido llamados a:
- A
beber en las fuentes de agua viva (cf. Jn
4,10)... para centrar nuestras Comunidades y
Fraternidades en Jesucristo, como lo hicieron
María y José.
- A
aprender en la escuela de Nazaret la sabiduría
que nos guíe en la vida porque: “Jesús bajó con
ellos y fue a Nazaret y siguió bajo su
autoridad.” (Lc 2, 51-52).
- A
sentir la armonía de vivir unidos como nos dice
el salmo 133, para que nuestras Comunidades sean
espacios de fraternidad y de sencillez
evangélica al servicio de la misión.
- A
ampliar nuestro horizonte familiar porque "
mirando a los que estaban sentados en torno a Él
Jesús dijo: He aquí mi madre y mis hermanos…" (Mc
3, 34-35; Mt 12, 46 – 50; Lc 11, 28)
- A profundizar nuestra identidad específica de
hermanos y seglares porque « Vosotros, en
cambio, no os dejéis llamar "Rabbí", porque uno
solo es vuestro Maestro y vosotros sois todos
hermanos.”Mt, 23
- A
acercarnos a los jóvenes a través de la
educación, la evangelización y la solidaridad
porque las Fraternidades y Comunidades
religiosas debemos ser memoria viva del carisma
educativo del Hermano Gabriel.
El
36 Capítulo de la congregación encomendó al
Consejo General la orientación de “escribir un
texto oficial sobre la espiritualidad del
Instituto”, tarea que el Consejo asignó al
Centro de Espiritualidad y de la que se ha
responsabilizado su director, el Hermano
Teodoro, desde el 2007. Un primer borrador fue
estudiado y mejorado en la reunión del Consejo
General con los Hermanos Provinciales, en
octubre del 2008 y que aún se espera enriquecer
con las aportaciones de este Segundo encuentro
Internacional de Fraternidades y con las
aportaciones que salgan de la próxima reunión
del Consejo General con los Hermanos jóvenes,
que tendrá lugar en julio del 2010. Después de
todas estas aportaciones se publicará a
principios del segundo trienio del mandato de
este Consejo General.
Pienso, pues, que estamos en condiciones de
afirmar que el carisma del Hermano Gabriel
continúa vivo a lo largo en el tiempo tanto en
el aspecto de la educación cristiana de la
juventud, como en la catequesis y en la
animación litúrgica. Si hoy volviera el H.
Gabriel posiblemente le sería muy difícil
entender los grandes centros educativos que el
Instituto dirige en la actualidad, la nueva
forma de vida de las Comunidades religiosas y
hasta la nueva configuración de las
Fraternidades Nazarenas pero estoy seguro que
estaría enormemente satisfecho de ello. Esto nos
indica que sus seguidores han sabido poner al
día de forma creativa un carisma que se nos
presenta dinámico en todas sus manifestaciones.
Caminamos pues, en sintonía con la Iglesia y las
otras Congregaciones por los senderos que nos va
mostrando el Espíritu conservando siempre lo
esencial de nuestra misión: la educación
cristiana de la juventud, la catequesis y la
animación litúrgica.
Sea
cuál sea la situación donde nos encontremos,
hemos sido llamados a ser fermento de la
sociedad en el mundo actual, como hizo nuestro
Fundador, y no podemos mirarlo desde fuera,
como si no formásemos parte de él, o como si
fuésemos incapaces de aportar una contribución
constructiva. En medio de nuestra sociedad
debemos ser signos de esperanza, porque hay un
cariz optimista implícito en nuestro carisma.
También como nosotros el Hermano Gabriel, vivió
en una cultura perturbadora. Podría haberse
refugiado como hicieron algunos de sus
contemporáneos en inútiles lamentaciones acerca
de los males de su tiempo o podría haberse
limitado a hacer carrera en la Iglesia como lo
hicieron otros tras la Revolución Francesa. En
lugar de todo eso, como hizo Jesús no se
contentó simplemente con analizar la situación
sino que buscó respuestas y con energía
inagotable luchó por hacer algo diferente.
Tenía una profunda fe en su misión, animó a
otros para que se unieran a este proyecto, y
fue ingenioso en el desarrollo de sus energías.
No fue una víctima de la cultura de su tiempo,
sino más bien un agente comprometido con su
transformación según el espíritu del Evangelio.
Pues bien, regresando a los apasionados
propósitos que caracterizaron a nuestro
Fundador lograremos la renovación, la
revitalización, y la fidelidad que tanto
deseamos.
Como familia reunida entorno al Señor,
recordemos a quienes sienten debilidad,
enfermedad, desaliento, soledad, pobreza o
necesidades de cualquier tipo y sintámonos
cercanos a ellos porque en lo pequeño y en lo
frágil la vida se hace milagro y profecía.
Estemos seguros de que pese a nuestras
fragilidades el Hermano Gabriel se sentirá
orgulloso de nosotros. Procuremos pues que
nuestras vidas transcurran por la sencillez y
espontaneidad de quienes queremos ser
sencillamente Hermanos y Hermanas imitando a
Jesús, María y José en el silencio de su taller.
Aceptemos con humildad los tiempos de ddebilidad
que nos ha tocado vivir en nuestras Comunidades
y Fraternidades y superemos la impresión de que
la semilla de la Palabra no encuentra buena
tierra ya que en momentos de dificultad,
no son las quejas lo que dan aliento sino la
capacidad de mirar hacia lo alto con la
seguridad de que Dios nos sigue acompañando.
Somos depositarios de un carisma para el bien de
los demás y no podemos guardarlo debajo del
celemín sino ponerlo en el candelero para que
alumbre a todos los de la casa.
A
lo largo de estos días nos hemos dado cuenta de
que necesitamos la llave de la formación para
ahondar en nuestra espiritualidad. Privilegiar
este aspecto es un deber al que no podemos
quedar indiferentes. Pero cuando hablamos de
formación no pensemos hacer cosas
extraordinarias basta, como nos invitaba el 36
Capítulo General, dejarnos educar por Dios, por
su Palabra y por las relaciones con las personas
para que a su vez podamos ser nosotros también
educadores de humanidad.
En
sucesivas ocasiones durante este Congreso hemos
mirado a Nazaret porque para la Familia SA-FA,
Nazaret es un modo y estilo de vida
caracterizado por el Espíritu de Familia y que
tiene como rasgos más distitntivos la amabilidad
acogedora, la confianza mutua, la sencillez, el
diálogo, la participación, la delicadeza, el
perdón y la alegría.
En
estas palabras conclusivas, quiero dejar
constancia de la atmósfera de cordialidad y de
respeto que nos ha acompañado en estas jornadas
así como del trabajo participativo y de la
posibilidad de diálogo abierto y sincero.
Disculpad si el desarrollo del programa no ha
respondido a las expectativas que traíais. Por
encima de todo debemos valorar la expresión de
comunión vivida y el ocio compartido entre todos
nosotros. Nos alegamos que Hermanos y Hermanas
de otros países hayáis podido disfrutar de este
viaje y damos gracias a Dios por las personas
que Él ha puesto a nuestro lado y que nos lo han
facilitado.
Depositamos el fruto de nuestras reflexiones
ante la figura de nuestro Fundador, pidiéndole
su bendición y comprometiéndonos a ofrecer a
nuestros Hermanos el testimonio de la
fraternidad vivida durante estos días.
Reafirmemos que necesitamos compartir nuestro
carisma para poder llegar mejor a los que nos
necesitan y hagamos un pequeño esfuerzo para
fortalecer con nueva fuerza la memoria de
nuestros orígenes.
El
mundo espera de nosotros que seamos hombres de
Dios llamados en nuestro estado de vida:
-
a ser profetas para la Iglesia y el mundo,
- a
mantener vivos los valores del Evangelio,
- a
vivir con fidelidad nuestro propio carisma,
- a
ser expertos en comunión, a lavar los pies a
los más necesitados,
- a
velar por la imagen divina deformada en los
rostros de los hombres heridos por el
sufrimiento y a responder a las nuevas
carencias a través de nuestra misión.
Lo que se espera de nosotros es que
nuestro modo de vivir anuncie que somos signos
de otra sociedad. Hoy día los discursos van
perdiendo eficacia porque los mejor acomodados
hablan de la opción por los pobres; los
depredadores de la naturaleza hacen profesión de
ecología y los menos solidarios hablan de
alianzas planetarias. Lo que se espera de
nosotros es coherencia entre el mensaje y la
vida, es decir, testigos de Jesús resucitado.
Queridos Hermanos y Hermanas, hemos recibido un
gran tesoro al ser llamados a ser miembros de la
familia Safa. Acojámoslo en nuestras manos y
hagámoslo atractivo con nuestro testimonio de
vida y no olvidemos que este don que se nos ha
confiado es al mismo tiempo una responsabilidad.
Agradezco, una vez más, la colaboración de
cuantos os habéis responsabilizado de alguna
tarea a lo largo de estos días: ponentes, Centro
de Espiritualidad y Hermano responsable de las
Fraternidades. Subrayo también la ayuda y
colaboración de la Comunidad de Valladolid que
nos ha acogido y la de todos por vuestra
paciente y generosa comprensión.
Que
mirando a Nazaret aprendamos el valor de la
sencillez y de la acogida, actitudes centrales
de nuestra espiritualidad y que en la en la
oración, en el trabajo y en el amor encontremos
la paz para nosotros y para nuestras
Comunidades. Con el Hermano Gabriel, hombre de
corazón generoso, miremos al mundo con los ojos
de la fe y que en ese mirada nos encontremos con
tantos niños y jóvenes que en nuestras labores
apostólicas esperan nuestras palabras de
aliento.
Levantemos el corazón y los ánimos, seamos
hombres y mujeres de esperanza y demos gracias a
Dios por habernos dado tantos Hermanos y todos
ellos con más virtudes que defectos.
Seguidamente celebraremos la Eucaristía. Que el
Cuerpo del Señor nos eleve a la comunión con El
y con nuestros Hermanos. Con estas palabras
damos por clausurado el Segundo encuentro
Internacional de Fraternidades Nazarenas. Feliz
regreso a todos. Muchas gracias.
H. Juan Andrés Martos Moro SG
Valladolid 22-07-2009
|
Nos escriben Juan y Mercedes
Muy queridos hermanos de Fraternidades:
Desde la Fraternidad de Madrid y en nombre
de ella, Mercedes y yo, queremos enviaros un
saludo fraterno, fraternidad que fue muy
enriquecida con la experiencia de este II
Encuentro Internacional recién vivido en
Valladolid. Nos hemos dado cuenta del
inmenso trabajo que previamente habéis
desarrollado tanto los Hermanos como muchos
de los miembros de las Fraternidades para
que todo resultara tan exacto y preciso
cuidando el menor detalle, riguroso.
Muchos de nosotros acogimos en nuestro
domicilio a los que venían de muy lejos y a
nosotros nos tocó la suerte de compartirlo
con las familias Rego y Luraschi. Fue ya un
anticipo de lo que vendría y una experiencia
inolvidable. Las charlas hasta altas horas
de la noche compartiendo ideas, inquietudes,
sugerencias…. ¡ Qué extraordinario
conocimiento tenían del espíritu taboriniano,
cuánto nos han enriquecido y cuántos
momentos de ternura y hermoso humor.!
Ya metidos de lleno en el Encuentro ¡qué
momentos tan magníficos en los que
predominaba la comunión, la oración conjunta
de las mañanas, la Eucaristía compartida de
las tardes! En todo momento se palpaba el
espíritu de cuerpo y familia, un modo de ser
y de estar en el que el amor era su fuente
de inspiración. Nos viene a la memoria una
invitación que nos hicieron hace algún
tiempo Sonsoles e Ignacio de la Fraternidad
de Madrid: “que desaparezca de nosotros la
maledicencia y sustituyámosla con la “benedicencia”,
palabra que habría que incorporar a nuestra
lengua y nuestra actitud.
Pudimos comprobar cómo los miembros de
nuestras fraternidades conocen y viven, al
igual que los Hermanos, el carisma
taboriniano, su gracia y su don están ya muy
dentro de cada uno de nosotros.
Quizá al hacer una evaluación del Encuentro
(aspectos positivos y limitaciones) los
primeros son abundantes pero queremos, con
amor ir a las segundas.
Pensamos, Mercedes y yo, que quizá la
presencia activa de los laicos fue escasa y
que una participación más directa y libre de
nosotros hubiera aún enriquecido más el
Encuentro y ésta fue una de las sugerencias
que para otros venideros varias
Fraternidades pidieron y expusieron el
último día. Las reuniones que teníamos por
grupos fueron muy enriquecedoras pero no
hubo ocasión temporal suficiente para
exponerlos a los demás.
Recogemos del libro del Hno. José María
Esgueva las palabras de Is.54,2 “ Ensancha
el espíritu de tu tienda, despliega tus
toldos sin reparos, alarga tus cuerdas,
asegura tus estacas. Pues te ensancharás a
derecha e izquierda”
La participación y no la pasividad es lo que
ha de caracterizar el compromiso que los
laicos no religiosos queremos tener con la
Obra del Instituto, colaborando en la
responsabilidad común.
Acaso faltó en el Encuentro alguna alusión a
la última Encíclica de S.S.“Caritas in
Veritate” que con gran fuerza abre nuevos
caminos a una espiritualidad muy
comprometida con el tiempo de hoy.
En el interesante e inquietante libro del
Hno. José Mª Esgueva, “ Así lo vemos,
así lo contamos” y dentro de la serie de
ellos que se están publicando con motivo
del centenario de la presencia del
Instituto en España, leemos : “El
protagonismo de los laicos en labores
apostólicas se abre paso con fuerza.
Impulsado por el Espíritu es imposible
prever las consecuencias que el hecho puede
acarrear a la Iglesia y a nuestro Instituto.
Está ahí , llamando con insistencia a
nuestras puertas...Son laicos que no
pretenden llevar la vida del Hermano sino
compartir nuestra espiritualidad como laicos
comprometidos. El rostro del Instituto está
cambiando, se rejuvenece, pero es el mismo
Instituto. En especial las Fraternidades
Nazarenas tratan de ocupar un puesto
relevante en la estructura actual de nuestro
Instituto”.
Os invitamos a todos a que leáis con
detenimiento “La Espiritualidad de la
Familia SA-FA" elaborado por el Centro de
Espiritualidad Nazarena y Taboriniana y
coordinado por el Hno. Teodoro Berzal. Está
lleno de riqueza así como también las
“Aportaciones de las Fraternidades
Nazarenas” que nos entregaron en el
Encuentro.
Un abrazo fraterno de Mercedes y Juan de las
Fraternidades de Madrid.
|
|
UN ENCUENTRO PARA SEGUIR CAMINANDO
A los testimonios y relatos ofrecidos sobre el
II Encuentro de las Fraternidades Nazarenas en
Valladolid - España por otras personas, me han
pedido que asume también el mío, cosa que hago
con gusto.
El encuentro, punto de llegada.
Por haber colaborado en la redacción de las
preguntas y en la traducción de los textos
enviados por las Fraternidades durante la fase
preparatoria, he podio apreciar de cerca el
esfuerzo de reflexión y de síntesis realizado,
como también algunas armónicas, a pesar de la
diversidad cultural de los grupos.
El encuentro sirvió, a mi entender, en primer
lugar para que los grupos se vieran y se
reconocieran. Puso también de relieve esa
armonía de fondo producida por compartir la
misma espiritualidad, aunque a veces no se
acierte a expresar discursivamente.
Creo que el encuentro no respondió del todo a
las expectativas de las Fraternidades: los que
participaron tenían seguramente otras cosas que
contar y no tuvieron la oportunidad de hacerlo.
El encuentro, momento de reflexión y de dialogo
El tema de la espiritualidad es muy amplio, pero
el grupo que asistió al encuentro tuvo la
ocasión de escuchar una síntesis de los puntos
principales. Como me tocó realizar esta parte
del programa, me es difícil expresar una
opinión, pero no temo en decir que se podría
haber hecho de forma mas ágil y dinámica, quizás
habiendo hecho que intervinieran varios
ponentes, con medios más adecuados al grupo
multilingüe.
Desde el punto de vista del Centro de
espiritualidad, fue una ocasión magnifica para
presentar el texto sobre la espiritualidad que
está elaborando en estos años. Un texto de
espiritualidad no se elabora bien en la mesa de
un despacho, sino en contacto con la gente que
la vive. En ese sentido el Centro de
espiritualidad pretendía que fuera un test con
un grupo de la Familia Safa particularmente
interesante y comprometido como lo es el de las
Fraternidades.
A pesar de los limites, creo que los
participantes lograron captar lo esencial de lo
que decía en los otros grupos. A mi entender
ese esfuerzo de dialogo era uno de los asperitos
esenciales.
El encuentro, un punto de partida.
Los textos elaborados por los grupos antes y
durante el encuentro (véase el magnifico DVD que
se ofrecieron a cada grupo) ponen de relieve que
es importante continuar el camino iniciado para
que los laicos seglares expresen con su lenguaje
(que no es el mismo que el de los religiosos)
los temas de la espiritualidad que compartimos.
Los contenidos esenciales de la espiritualidad,
que están en el texto elaborado por el Centro de
espiritualidad, hay que traducirlos al lenguaje
y vida de los seglares, y para ello se impone
una larga tarea formativa. Para lograrlo, a mi
entender, hay que respetar los dos puntos
esenciales de todo esfuerzo de enculturación:
fidelidad total a los contenidos esenciales,
amplia libertad y creatividad en el modo de
expresarlos.
Terminando
La espiritualidad no se impone, se vive. Vivir
una espiritualidad es el fruto del don del
Espíritu Santo y de la libertad humana que acoge
el don y se compromete a vivirlo. Por encima de
los esfuerzos de reflexión que ha podido
suscitar este encuentro (necesarios, sin duda)
esta la humilde fidelidad de cada día vivida
personalmente, pero también con las personas que
Dios pone en nuestro camino.
Roma, septiembre de 2009
Hno. Teodoro Berzal
|
|