C O N T E M P L A C I O
N D E L C U A D R O
O F I C I A L D E
L A S A G R A D A F A M I L I A
1-. Contemplación de la imagen, ¿ Qué contemplar ?
Conviene
primero mirar todo el cuadro y dejarse interrogar por toda
la globalidad.
La “ Vida
Toda “ que aparece en el cuadro expresa la experiencia
básica y primera
(todo el cuadro
está lleno de eso) de sentir que “ Dios está “ o “ de que
estoy en las manos de Dios”. Dios está en la vida y la
vida está en Dios. La vida del hombre se desarrolla con Dios
porque El se metió para siempre en la humanidad de cada
cual.
“En Dios vivimos, nos movemos y existimos “
leemos en el libro de los Hechos de los Apóstoles.
Jesús es el
centro, es el otro aspecto claro de la globalidad del
cuadro. Todo gira entorno a Jesús. Y el Padre es la
referencia clara de Jesús y todo lo que se mueve alrededor
de El. El Padre y Jesús bajo la acción difusa pero firme y
permanente del Espíritu. El Padre es la referencia durante
toda la vida de Jesús, el Padre es el criterio de todo su
actuar, de su oración, de su entrega: sólo importaba la
voluntad del Padre.
Y aparece
también “la ambigüedad de la figura del padre”: José
y el Padre Dios.
José que es y no
es el Padre, es el que indica, orienta, anuncia, da
testimonio del Padre pero no es el Padre. El que encarna y
asume la vocación del Padre pero dice “No soy yo”.
José asume la vocación pero se calla, trabaja y obedece.
María la madre,
la que permite que su vientre sea el “humus-la tierra- el
fermento”, la que recibe, acoge la vida y permite que
José con su figura de padre
“oriente-dirija-muestre-revele” a Jesús quien es su
verdadero Padre.
Mirémoslo después en dos planos: el plano
horizontal y el plano vertical.
a-. El plano
horizontal:
el desarrollo de la vida humana cotidiana, de los vínculos y
relaciones, de la apertura a los otros, de la realidad del
mundo concentrada en esa imagen.
b-. El plano vertical:
de la
apertura a la trascendencia, de la apertura a Dios y a la
búsqueda de sentido, fundamento de nuestra fraternidad
cotidiana
2-. Contemplar los signos, los gestos de las
personas y a las personas mismas.
-. Contemplar los pies:
los pies indican el movimiento, es ir hacia... es la
oración y la misión. Ir hacia el Padre y hacia los otros.
-. Contemplar las manos:
las manos son el hacer, la creatividad, el trabajo...es
estar con los hombres, abiertos.
-. Contemplar las miradas:
es
el ser con los demás, el vincularse, intimar, adentrarse en
la intimidad, en la vida, quererla, promoverla, ocuparse de
ella...
es la Caridad, el amor.
-.
María:
Es el rostro femenino del padre Dios. La que acoge, recibe,
espera y guarda la Palabra, la semilla de la vida en su
corazón.
Escucha, recibe,
espera y entrega. Recibe, acepta y espera la acción de Dios
mientras guarda en su corazón lo que va aconteciendo. María,
la que revela la presencia del Espíritu a través del fruto
de su vientre. La que recibe, acepta y guarda en su corazón
el “querer” del Padre.
-. José
:
El rostro paterno de Dios Padre, el que revela el actuar
misterioso del Padre Dios, el que se fía de Dios, el que
asume sobre su humanidad el “proyecto de Dios” que supera y
transciende los criterios y miras puramente humanas. Sobre
sus espaldas cae la trascendencia del
“querer-parecer-actuar” de Dios que se distancia del nuestro
como el cielo de la tierra.
José acoge,
asume, se calla, trabaja, obedece y se fía de Dios.
José
revela en su humanidad el destino y vocación humanos;
orienta, dirige, cuida y administra el proyecto de Dios
junto con María.
-.Jesús:
Es el centro de las miradas, de la acción de las manos de
los otros integrantes y del movimiento de sus pies. El Padre
Dios y el Espíritu Santo, a través de María y José han
puesto toda su predilección en el Hijo amado.
Jesús es el
principio y horizonte de todo, es el centro de la
vida.
3-. Contemplar la
proyección del cuadro hoy en este mundo.
Hacer nacer, dar
a luz al cuadro en el corazón, pintarlo en el corazón es
llevar este proyecto de vida cristiana, este Nazaret a la
realidad de cada día:
-. Laico en el mundo
siendo memoria y recuerdo de la realidad de la vida humana,
cotidiana con sus alegrías, tristezas y esperanzas. Ser
consciente que el proyecto de Dios, la familia de Dios se
construye en el tiempo y espacio, en la historia.
-. Consagrado y orientado
al
Padre y a los demás por el Bautismo que me hace responsable
de este mundo y de mis hermanos. Somos don de Dios para ser
dados a los demás y devueltos al Padre. Receptor de la vida
Trinitaria y animador de ella en este mundo.
-. Fraterno y solidario.
Cercano, próximo, al lado, en medio de los otros, entre los
otros, con los otros. Todos repercutiendo e influyendo en
los demás. Generadores de vínculos que por nacer de la
entrega del Señor Jesús supone los mismos gestos por los que
le reconocieron: partirse, romperse
y repartirse.
Este es el
Nazaret al que se nos invita a entrar hoy y a
reinventarlo en nuestro mundo. Allí donde nos toque hacer
historia.
La fraternidad
(el hacerse próximo como Jesús en la familia de Nazaret para
crear la familia de Dios) supone la Filiación y paternidad
de Dios (el agradecimiento, alabanza, adoración, súplica y
perdón del Padre) fuente de toda paternidad y fraternidad.
Supone el
reconocimiento y alabanza (ORACION), el compromiso y
esfuerzo (TRABAJO) y la solidaridad cercana (AMOR) .
De ahí que
“EL SE ORABA, SE TRABAJABA Y SE AMABA” resulta una
síntesis del misterio de Nazaret y del contenido del Cuadro.
En Nazaret
“SE ORABA, SE TRABAJABA Y SE AMABA” resume el estilo de
vida cristiana que los Hnos. han descubierto en la Familia
de Nazaret y han plasmado en el Cuadro Oficial para
ofrecerlo a todos.
“EN LA ORACION, EL TRABAJO Y LA CARIDAD LA PAZ”
se sintetiza el contenido de la vida cristiana que se quiso
hacer aparecer en el Cuadro Oficial.
H.
Aurelio Arreba