En el mes de enero celebramos el mes de la Sagrada Familia. Un tiempo para la contemplación del misterio de Nazaret pero sobre todo para vivir el espíritu de familia que vivieron Jesús, María y José en su vida cotidiana de trabajo, amor y oración.

Nuestras Comunidades y Centros educativos celebran de diversos modos este tiempo con el fin de ayudar a que cada comunidad y cada familia sea un nuevo Nazaret. Todos estamos invitados a actualizar en nuestro tiempo el gran valor de la familia y el espíritu de familia que deben tener las relaciones humanas.

Bajó con ellos y vino a Nazaret y vivía sujeto a ellos” (cfr. Lc 2,51).

La “bajada” de Jesús a Nazaret es el símbolo del misterio de su encarnación. En el taller de Nazaret el Hijo de Dios aprende a hacerse humano. Su encarnación se lleva a cabo progresivamente por un camino de inculturación: en la aldea de Nazaret se hace judío, hijo de José y de María. Lo infinito de Dios acepta expresarse en la finitud humana.

                Esta “bajada” se realiza con ellos, y gracias a ellos, a María y a José. Su red relacional empieza en el seno materno, que “da forma” a su humanidad. Se establece así una reciprocidad: Jesús se hace hombre gracias a sus padres, y sus padres renacen a ellos mismos, gracias a Jesús. Es el misterio de un engendramiento mutuo, reflejo en la humanidad del misterio de la vida trinitaria.

El secreto del éxito de la humanización de Dios está contenido en la expresiónvivía sujeto a ellos. San Pablo lo dirá a los cristianos de Éfeso más tarde: “Estad sometidos los unos a los otros en el temor de Cristo,… por respeto para con Él” (cfr. Ef. 5,21). Jesús se ha hecho un ser humano porque ha aprendido a hacer de su vida una sumisión, un don para la vida de los demás. El amor ha sido el factor de humanización del Hijo de Dios, el secreto de su “formación”. “Respetarlo”, honrarlo y seguirlo significa asumir en nuestra vida personal y comunitaria su misma actitud: hacer de nuestra vida de Hermanos una sumisión mutua, una ofrenda para la vida de los otros, sobre todo de los más pequeños y de los más pobres.