Con gran alegría y llenos de esperanza se celebró la bendición de la nueva casa de Kupang el día 13 enero.

La lluvia constante durante los tres días anteriores y durante la celebración además del corte de luz durante todo el día nos pusieron un poco nerviosos. Experimentamos por otra parte, con cierto asombro, la amabilidad y receptividad del Señor Obispo. Percibimos, de su parte, una gran acogida, sencillez y confianza, conversó con mucha naturalidad con el Superior General y los Hnos. mostrando en todo momento estima. Para nosotros y, según el decir de mucha gente, fue un regalo importante.  En su homilía destacó el hecho de tener en la diócesis una comunidad de Hermanos. La nueva casa y la comunidad, nos recordó, tiene que ser como una vela que alumbra o una lámpara que guía a la gente del barrio. Tenemos que hacer presente al Señor en el barrio con el testimonio, hacer sentir la cercanía de Dios.

Con gozo constatamos también el acompañamiento de muchas Comunidades religiosas, vecinos, bienhechores, amigos, compañeros de estudio de los Hnos., representantes del barrio y de los trabajadores. El párroco y otros 6 sacerdotes religiosos acompañaron la celebración de la eucaristía.

Destacamos la ayuda de las Hnas. OMJM para decorar y ajustar los detalles de la capilla y todo lo referente a la liturgia. Merece una mención especial el coro, compañeros de nuestros Hermanos que estudian música, los acólitos y el trabajo y dedicación de nuestros Hermanos que se esmeraron para que todo estuviera bien hecho.

La presencia del Superior General y de los Hermanos Superiores de las Comunidades de Nita y de Bucoli (Timor Leste) completaron este día de fiesta y de esperanza para el  Instituto. Nos sentimos dichosos, esperanzados y desafiados con este nuevo Nazaret en tierras de Indonesia, Isla de Timor. Dios quiera bendecirnos para colaborar en la misión de la Iglesia y en la formación de estos jóvenes Hermanos.